Breach

BreachLos portales a otras dimensiones siempre han sido un hecho recurrente en la ciencia ficción, y por ende, los cómics también mantiene esta máxima. Aun así, según avanzamos en el tiempo, el trasfondo de estas historias es cada vez más “realista”, buscando así desdibujar la frontera entre la realidad y la ficción, haciendo que el lector llegue a cuestionar la posibilidad de que estos hechos se puedan dar en la realidad. No hablamos de la caída de un rayo o de la picadura de una araña radiactiva, como comenzaba a verse en la Edad de Plata de los cómics (1956-1973), sino de jugar a ser dioses intentando recrear el origen del universo mediante un acelerador de partículas. De hecho, a día de hoy existen numerosas incógnitas ligadas a nuestro entorno sobre las que se crean teorías científicas similares a las vistas ya en los cómics: multiversos, universo holográfico, vida extraterrestre, etc.

Autores como Alan Moore en su obra Watchmen o John Byrne en Next Men, nos contaban desde un punto de vista realista las consecuencias de los errores científicos, y cómo estos convertían a personas normales en “héroes” que veían como su humanidad se iba desprendiendo de su alma, dando lugar a nuevos seres capaces de vivir alienados de la sociedad. Esta introducción viene a tenor de la obra a analizar, Breach, que encaja en el paradigma comentado.

Breach (brecha en inglés) comienza por el final, aunque es un final un tanto sesgado debido a la cancelación de la serie en su número once (de doce que iban a ser en un principio). La creación de este personaje tiene lugar en un momento en el que la editorial DC Comics estaba publicando series que gozaban de muy buena calidad (año 2005-2006), lo que supuso que esta no captase el interés del público, no porque fuese mala, sino porque su competencia era muy buena. Esto lleva a que la conclusión del último número no esté estrechamente conectada con el final que se nos mostraba al inicio. Se da de esta forma una especie de laguna argumental, que si bien no influye negativamente para lo contado en la historia principal, sí que genera un salto en la historia, obviando “algo” que no queda plasmado en ella.

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En las primeras páginas del cómic, observamos al “héroe” de esta historia, quien ha perdido todos sus recuerdos, además de encontrarse este junto a varios supervivientes en un entorno desolado. Tras esto, viajamos veinte años atrás en el tiempo (utilizando así un clásico recurso narrativo, el flashforward), donde conoceremos al Mayor Tim Zanetti, un soldado y padre de familia ejemplar, que en pocas páginas se verá envuelto en su peor pesadilla: perder todo lo que le rodea, incluso su humanidad.

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A partir de este momento, la historia nos irá contando cómo este personaje, dotado ahora de un grandioso poder, intentará controlarlo, lo que le llevará a situaciones límite. El lado humano de Tim Zanetti se irá desvaneciendo junto a sus recuerdos, mientras sufre física y psicológicamente, lo que creará una afinidad con el lector. Por otro lado, seremos testigos de cómo el uso de su poder puede convertirse en un grave problema para la humanidad, lo que llevará a que varios miembros de la JLA aparezcan en escena, englobando así esta historia dentro del Universo DC.

El relato es digno del guion de un buen filme de ciencia ficción, manteniendo una constante argumentativa mediante la presencia de una mujer a la que no lograremos encasillar ni como villana ni como héroe hasta los últimos números. Junto a esta, también veremos a otro personaje que se convertirá desde su salida en el enemigo a derrotar. El trabajo de Bob Harras es muy loable, encontrando como único aspecto negativo esa laguna anteriormente mencionada, de la que solo podemos culpar a la propia editorial.

breach-2-eccPor otro lado, la labor artística recae sobre un trío de españoles a quienes ya vimos trabajando juntos en Batgirl – Año Uno: Marcos Martín, Javier Pulido y Álvaro López. El primero de los tres es el encargado de realizar los dibujos a lápiz, mientras que el segundo se encarga del color y el último del entintado. Los tres crean un cómic visualmente llamativo, caracterizándose su narrativa por darnos la sensación de estar ante una película o serie de televisión, donde los diálogos se dan plano-contraplano, convirtiendo así al lector en un espectador omnipresente que va viendo todos los puntos de vista de la historia.

Breach es un cómic dinámico, que ahonda en lo profundo del ser humano, y lo hace con la excusa de mostrar la evolución de un personaje con poderes. Merece la pena mencionar y detenerse a analizar la primera toma de contacto de Breach con un humano, mostrándonos cómo lo que percibimos como poderes dignos del mejor héroe, pueden convertirse en toda una maldición. Esto se convierte en la base del sufrimiento psicológico que va a acompañar a Breach a lo largo de las páginas.

ECC Ediciones recupera por primera vez en España (todo un detalle por parte de la editorial) los once números originales de la serie, recopilándolos bajo dos volúmenes a color en formato rústica. El primero de estos tomos, de 128 páginas, tiene un precio recomendado de 12,5€, mientras que el segundo, cuyo número de páginas aumenta a 152, cuesta 14,5€. No dudéis en acercaros a esta serie si queréis leer la trágica historia del nacimiento y asentamiento de un héroe, donde se ponen de manifiesto las repercusiones que ciertos poderes pueden traer a la humanidad.

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