El ángel: Capa y espada

Angel cubiertaRobin Wood es un personaje por sí mismo. Su biografía podría pasar por la de uno de sus héroes de papel, llena de curiosidades y extraños recovecos vitales. Pero, aparte de su pintoresca trayectoria, podemos decir que se trata del guionista de cómics en lengua castellana más prolífico del medio. Desde hace un tiempo, ECC ediciones rescata algunos de estos clásicos, titánica labor si tenemos en cuenta las dimensiones de la obra de este autor. Una de estas joyas que no deben caer en el olvido es la que hoy comento para vosotros. Bienvenidos al siglo XV, compañeros de viaje. Afilad bien vuestros aceros.

La trama nos traslada a una época de intrigas y sombras, de abismales diferencias sociales entre ricos y pobres. Siglos convulsos de enormes cambios históricos, que influirían de manera definitiva en el devenir del mundo tal y como lo conocemos. Por supuesto, las luchas de poder tiñen de sangre los palacios, y de una de esas conspiraciones nace la historia de Ángel, marcado desde su nacimiento por el destino. Producto de una de las muchas infidelidades del rey Fernando, es el mismo monarca el que encarga la muerte del recién nacido, preocupado ante la posibilidad de que la existencia del bastardo ponga en peligro la estabilidad de la corona.

Encubiertos por la oscura noche toledana, los asesinos reales no contaban con la presencia de un extraño salvador, que rescatará al muchacho de la muerte segura, y lo esconderá en el laberinto de calles del Toledo medieval, a cargo de asesinos, ladrones, enfermos y prostitutas. Así nace la leyenda del Ángel.

Hay dos cosas que me llamaron la atención poderosamente de esta obra. Por un lado, que gran parte de la acción suceda en Toledo, ciudad de mis amores, llena del ambiente de leyenda que se presta a una narración de capa y espada clásica, necesitada de oscuros callejones y secretos enterrados en sus piedras. Por otro lado, la presencia del arte de Eduardo Risso, el ahora afamado dibujante de obras maestras como 100 Balas, que por aquel entonces (hablamos de un cómic publicado en origen en 1985) ya tenía un poderoso estilo propio.

Robin Wood es un escritor excepcional. Más que un guionista al uso, se recrea en el aspecto literario, escoge con cuidado lo que quiere decir y como decirlo. Se mantiene con elegancia dentro del decoro de una narración de época, pero no resulta incómodo ni arcaico. Envuelto en la bruma de misterio de la lúgubre España del siglo XV, construye ambientes reconocibles por cualquier lector de novela de aventuras. Noches frías, calles embarradas, rincones traicioneros, y centenares de lugares comunes del folletín decimonónico que han dado sentido a las historias de capa y espada. Se apropia de estos clichés con tanta maestría, que, sin parecer nuevos, se transforman en un homenaje sincero y entrañable a las novelas que Wood, lector incansable, devoró de niño.

Y es que Wood es un escritor con una sensibilidad especial. Aparte de su estilo ágil y adictivo, bebe de multitud de influencias y escuelas narrativas anteriores, que dan más empaque a su propuesta. La obra apareció en las páginas de la revista D´artagnan, en formato de serial. Esto hace que Wood aproveche para recrear el estilo de las novelas por entregas del Siglo XIX, con episodios que tienen una trama común, pero que resultan muy cómodos como lectura independiente. Ahora que la revista dedicada al cómic es casi material de arqueología, es curioso reencontrarse con un modo de edición que sirvió de trampolín a más de un clásico del medio. Por otro lado, vemos también un claro homenaje a la tradición de la novela picaresca, ya que Ángel, en su largo periplo, entra al servicio de distintos amos con la única intención de llenar el estómago y sobrevivir. Bien es cierto que Wood renuncia al humor negro y satírico del que hacían gala estas novelas, abandonando la tragicomedia por un ambiente mucho más lúgubre y sórdido.

Una muestra del trabajo de Risso
Una muestra del trabajo de Risso

Wood también se atreve a la modernización de conceptos que tienen sus raíces en las narraciones mitológicas, y del que se nutren casi todos los héroes clásicos; el niño salvado de la muerte, marcado y predestinado a la grandeza, que ha servido de pilar de narraciones desde Moisés a El Libro de la Selva, y que constituye un pilar básico de la enorme capacidad humana de contar historias.

Wood nos sumerge en la epopeya de un héroe a su pesar, que aprende por las malas que el mundo es un lugar donde prima el egoísmo y las bajas pasiones. Esta realidad no hace de Ángel un antihéroe taciturno y lleno de rencor. Gracias a su viaje personal, el joven aprende sobre la nobleza y la justicia, que poco tienen que ver con la condición social. A pesar de todas las experiencias que destruirían el alma al más nobel de los corazones, Ángel sigue fiel a unos principios casi caballerescos de valor y lealtad. Al estar serializada en episodios, Ángel encuentra en cada uno de ellos una lección vital, en situaciones que van desde el más mundano y prosaico instinto de supervivencia, a la fantasía histórica pasando por los encuentros con lo macabro y sobrenatural.

Wood no pretende un retrato histórico, plantea el contexto de la época como un juego con personajes que marcarían el rumbo de aquellos años de descubrimiento. Por las páginas de El Ángel pasean caras conocidas como los Borgia, o un joven marino que planea lo imposible, como establecer una nueva ruta a las Indias que cambiaría el mapa del mundo. Al estilo de Dumas en Los tres Mosqueteros, que utilizaba a nombres de la historia de Francia para construir su propia aventura de ficción, Wood recoge la historia de España y la transforma en su tablero de juego, desde los callejones de la turbia y oscura Toledo, con la extraña recreación de la Corte de los Milagros que pueblan sus calles, a la América promesa de nuevas esperanzas.

El trabajo de Risso nos muestra un estilo en construcción, pero que ya es capaz de sorprender por la fuerza de su idea de narración visual. Risso es un virtuoso del blanco y negro, y lleva las claras influencias de clásicos como Hugo Pratt o Moebius a su propio terreno. Reconocible no sólo por su técnica llena de claroscuros, el sentido de la acción de Risso es marca de la casa, gracias a los primeros planos llenos de emociones, o a los planos cerrados en las secuencias de combate que recuerdan a un western de los años 70. Un estilo que se acomoda perfectamente en el tipo de narración, descriptiva y ambiental, que pide la historia de Wood.

Hay géneros que permanecen a pesar de los cambios, de los modelos de héroe que imperan en uno u otro momento. Creo que el tipo de Protagonista que nos ofrece El ángel es atemporal. Los que hemos crecido a base de películas de espadachines, vemos en este cómic, aparte de una gran historia muy bien contada y dibujada con personalidad, una excusa para una sana vuelta a una época más sencilla, donde la justicia y al valor eran la línea que separaba a los hombres de honor de los villanos.

El tomo que recopila los 20 capítulos de la serie original se ofrece en un cómodo y práctico volumen de tapa blanda, dentro del mismo formato en que se han presentado anteriores entregas de la biblioteca Robin Wood. Sin  exceso de amterial superfluo, ofrece en su interior la biografía de ambos autores, y un interesante artículo sobre las bases literarias que sustentan la obra, a cargo de Jorge García. El tomo tiene un precio de venta al público de 19 euros.

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