Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades

Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades

“Esto pesa”. Eso es lo que pensé cuando tuve en mis manos por primera vez Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades, publicado en nuestro país por Norma. Después, me fijé en su forma: la edición, en un formato un poco más grande que DINA4 y la tapa dura con relieves que nos muestra varios bocetos en un collage sobre imitación de madera. Y cuando llegué aquí empecé a pensar: “esto está hecho a consciencia, es una edición especial, de coleccionista”.

Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades
Portada de Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades

Recuerdo que me sentí una persona afortunada por poder abrir las páginas de aquello que, a simple vista, me pareció poco menos que un cofre del tesoro acabado de desenterrar. Con la emoción de un niño pequeño que abre un regalo, pasé la primera página, de cartulina impresa; la segunda tenía un dibujo enmarcado y en la tercera, una calavera daliniana me mostraba su interior, lleno de pequeños monstruos almacenados en ranuras. Ahora me doy cuenta que es una buena imagen para describir la mente en la que estamos a punto de adentrarnos.

Guillermo del Toro, conocido cineasta mexicano, nos abre las puertas de su guarida. Nos proporciona la llave de su mente y de sus obsesiones. El prólogo, escrito por James Cameron, ya nos da una idea de la atmósfera en la que se va desarrollando todo el libro: es algo íntimo y prohibido,. algo que parece que el autor nos susurre. Una confesión en toda regla de lo que el autor ha querido expresar desde su infancia, un “artefacto o portal”, como el mismo Cameron lo describe, a la mente de uno de los más grandes visionarios de nuestro tiempo.

El viaje empieza en Bleak House o lo que Del Toro denomina su “lugar espiritual”, su santuario particular que usa como taller de trabajo. Una casa situada a pocos metros de la suya propia, en la que vive con su familia. La cueva posee el tesoro más preciado del director: sus colecciones.

Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades
Recibidor de Bleak House

Nos cogemos de la mano con el autor, que nos lleva a recorrer cada estancia de la casa: desde la biblioteca de cómics hasta la del terror, podremos ir viendo las pequeñas y grandes reliquias que, sabiamente, se encuentran repartidas por las diferentes estancias.

En el recibidor nos da la bienvenida la cabeza gigante de Frankenstein que cuelga del rellano de las escaleras; la figura a tamaño real de H.P. Lovecraft guarda con recelo la biblioteca del terror, y, en la sala de la lluvia –en la que el cineasta confiesa sentirse más cómodo para escribir–encontramos una ventana en la que llueve siempre, perfecta para crear el ambiente necesario.

A partir de aquí, Del Toro nos habla de sus inspiraciones artísticas, tanto de Francisco de Goya –con el que confiesa tener una relación visceral–, como con sus autores simbolistas favoritos; y nos damos cuenta de la complejidad que encierra su persona. Luego, nos muestra los cuadernos en los que se gestaron cada una de sus famosas películas: desde Cronos hasta Pacific Rim, pasando por Mimic, Blade 2, Hellboy o El laberinto del fauno. Y, finalmente, desentierra los proyectos que nunca salieron a la luz  por primera vez y nos los muestra con todo lujo de detalles.

Pero, en definitiva, es importante subrayar lo que este libro refleja y a quién está destinado.

Es obvio que cualquier fan incondicional del director y guionista debería tener en su biblioteca este ejemplar y, también, todo aquel que, como el mismo Del Toro, adora todo aquello relacionado con la monstruología. Pero el caso es que, este libro podría estar en la estantería de cualquier amante del cine, el dibujo, la literatura o del arte en general.

Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades
Boceto y anotaciones del Cuaderno nº3

La importancia del sentido estético para Guillermo del Toro lo es todo. Sin él, nada de lo que ha hecho, hace o hará tendría sentido. En este sentido, es crucial entender que Del Toro sigue el viejo lema modernista que, curiosamente, uno de sus  grandes inspiradores, Edgar Allan Poe, también llegó a utilizar: el arte por el arte.

Así, Guillermo del Toro crea arte y crea obras de arte. Pero lo que se subraya en el libro es que Guillermo del Toro se ha creado a sí mismo. La verdadera obra de arte es él: Guillermo del Toro, el director, guionista y productor.

No es de extrañar, pues, que muchas personalidades le tengan en alta estima y le consideren un consejero especial. Es más, muchas de ellas han querido participar en este libro, aportando su granito de arena. Además de tener un prólogo de James Cameron y un epílogo de Tom Cruise, el libro contiene aportaciones de Neil Gaiman, John Landis, Mike Mignola, Alfonso Cuarón y muchos más.

En efecto, Guillermo del Toro: Gabinete de curiosidades es una obra que pesa. Pesa por su esencia y por su contenido; pesa porque define y es, al fin y al cabo, el puro retrato de un artista de talla XXL.

[xrr rating=4/5]

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