Need for Speed

Need for Speed

Tobey Marshall (Aaron Paul) es un mecánico que pilota coches clásicos de gran cilindrada en circuitos callejeros de carreras ilegales. Necesitado de medios para mantener a flote su taller familiar, acepta a regañadientes asociarse con el adinerado y arrogante ex piloto de NASCAR Dino Brewster (Dominic Cooper). Pero justo cuando está a punto de salvar su taller mediante un gran trato con la vendedora de automóviles Julia Bonet (Imogen Poots), una desastrosa carrera permite a Dino meter a Tobey en la cárcel por un crimen que no ha cometido, lo que deja a Brewster libre para ampliar sus negocios hacia el oeste.

Dos años más tarde, Tobey sale de la cárcel dispuesto a vengarse, pero sabe que su única oportunidad para acabar con Dino es derrotarle en la arriesgada carrera conocida como De Leon, la Liga de Campeones de las carreras clandestinas. Sin embargo, para llegar allí a tiempo, Tobey deberá poner toda la carne en el asador en una frenética carrera de costa a costa en la que deberá dar esquinazo a la policía.

Con estos mimbres argumentales pocos cestos se pueden hacer. Adaptación (es un decir) de la famosa saga de videojuegos del mismo nombre, Need for Speed quiere ser una trepidante película de acción y carreras pero todo queda a medio gas (si me permitís la broma fácil).

Tras una carrera bien rodada pero poco emocionante, el guión intenta hacernos partícipes del drama del protagonista, que le llevará a la búsqueda de la venganza, pero falla estrepitosamente. A pesar del esfuerzo de Aaron Paul, no llegamos a empatizar con los personajes y mucho menos con sus intenciones: el “malvado” Dino ni da miedo ni infunde respeto ni nada parecido. Aunque insisten en presentárnoslo como un excelente corredor, sólo lo vemos como un chulo niño rico. Su novia aparece tres veces en la historia y ni ella sabe para qué. Julia es, simplemente, la cuota femenina, mujer florero, con la que intentan engañarnos diciéndonos que es una mujer decidida, resuelta, independiente… pero que grita a la primera oportunidad y en la carrera final es apartada para que no estorbe. Y el resto del elenco son simplemente secundarios, a veces humorísticos, sin los que la historia prácticamente no cambiaría.

Si los personajes no nos importan lo más mínimo, las escenas en que simplemente están hablando nos importan menos aún. En un guión simplón y predecible al máximo lo único interesante son las carreras de coches, todas rodadas en escenarios reales y una bonita fotografía. Pero ni eso salva la película. Aunque están muy bien trabajadas, estas carreras no resultan espectaculares ni especialmente vistosas, excepto la última debido a la persecución policial, básicamente.

Need for Speed
Los policías no pueden con ellos

Y es que sabemos qué va a ocurrir desde el primer momento: quién va a ganar, quién va a perder, quién va a morir, con quién se va a ir la chica… Lo que no entendemos es al protagonista: retratado desde el principio como un joven juicioso, callado y reflexivo no entendemos (a pesar del supuesto dolor), qué le lleva a arriesgarlo todo por una simple venganza (que podría haber obtenido unos meses más tarde por otra parte). Es más ¿quién le daría a un ex-convicto las llaves de un Ford Mustang que vale casi tres millones de dólares? El premio, como veremos, es sustancioso, pero el riesgo es demasiado elevado. El coche, una hermosa máquina, debería estar entre algodones para la gran carrera pero, muy al contrario, deciden darse un “paseo” por medio país ¿para hacerle el rodaje? Sin contar con algunos movimientos especiales (ese saltamontes doble) que sin duda dejará secuelas en el automóvil, debiendo inutilizarlo para la carrera. Y lo que es peor, la difícil carrera a contra reloj para llegar al desafío final es tan larga y, en ocasiones, vistosa que cuando llegamos a la carrera final, el prestigioso trofeo De León, casi es un anticlímax. Por eso han tenido que adornarla de varios coches policías y un helicóptero

Need for Speed
El Ford Mustang en acción

Esto, no obstante, le da un mayor aspecto de verosimilitud (aunque muy ligero) que, por ejemplo, la saga Fast & Furious, más épica (y macarra) y mucho más espectacular. Eso sí, los amantes de los coches disfrutarán enormemente. Obviamente son el punto fuerte de esta película y están tratados cinematográficamente con inmenso mimo y cariño. Podremos deleitarnos con clásicos como un un Saleen S7, un GTA Spano, , tres Koenigsegg Agera, , un Lamborghini Sesto Elemento, un McLaren P1,  un Bugatti Veyron y, sobre todo un Ford Mustang.

Una película plana, lenta (a pesar del título) y totalmente olvidable.

[xrr rating=1.5/5]

 Adaptación de la saga de videojuegos Need for Speed.

El reparto está formado por: Aaron Paul, Dominic Cooper, Scott Mescudi, Dakota Johnson, Rami Malek, Nick Chinlund, Ramon Rodriguez, Kid Cudi, Han Soto y Carmela Zumbado.

Need for Speed dirigida por Scott Waugh, se estrenará en España el 4 de Abril de 2014. 

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