Soy una Matagigantes

Soy una matagigantesLa imaginación se convierte en ocasiones en una herramienta de autodefensa. Con el fin de poder alejarse de la triste realidad del día a día, muchas personas deciden vivir su vida dentro de un mundo alejado de lo real. Esto no es nada nuevo, de hecho, Miguel De Cervantes Saavedra nos habló de ello en su obra cumbre: Don Quijote de la Mancha. Aun así, hay autores que saben tratar estos hechos de diversas formas, siendo capaces de crear obras sensacionales, como es el caso de la que hoy nos ocupa: Soy una matagigantes.

Este cómic, creado por Joe Kelly y JM Ken Niimura, se convierte en una vuelta de tuerca más dentro del género de la fantasía. La obra fue dividida originalmente en siete números, publicados entre julio de 2008 y enero de 2009 por el sello Image, llegando a nuestro país de la mano de Norma Editorial bajo un mismo tomo integral. Pese a ser de origen americano, notamos claramente la gran influencia japonesa que hay en su dibujante, teniendo así ante nosotros un cómic que bien podría ser catalogado como shônen.

La historia nos pone en la piel de Barbara Thorson, una niña de diez años que está en quinto curso. Su afinidad por los juegos de rol, especialmente Dragones y Mazmorras, y su obsesión con los gigantes la han convertido en un “bicho raro” dentro de su colegio. Esto hace que sufra numerosas burlas y amenazas por parte de otros niños. Pero Barbara tiene una mente privilegiada, capaz de ver lo que otros no pueden apreciar: la oscura amenaza que se cierne sobre la humanidad.

Así, vamos viendo como la niña se autoproclama como una “matagigantes”, preparando todo tipo de trampas para derrotarlos. Porque a diferencia del resto de mortales, ella sabe que los gigantes, pese a que se han mantenido ocultos desde hace cientos de años, van a volver para causar desolación. Además de lo ya mencionado, la joven cuenta con un martillo mágico, llamado Coveleski, que guarda fervientemente en su bolso.

Soy una matagigantes

Pero frente a esto, se encuentra su familia, quienes la tachan de vivir en su mundo mágico alejándose cada vez más de la realidad. El director del colegio y la nueva psicóloga opinarán lo mismo, aunque esta última hará todo lo posible por intentar ayudar a Barbara.

A este cúmulo de ingredientes hay que sumarle la presencia de dos personajes relevantes: Sophia, una niña que se acaba de mudar a Long Island, quien intentará comprender la fantasía de Barbara; y Taylor, una malvada joven que le hará la vida imposible a Barbara.

Soy una matagigantesPese a parecer a simple vista un relato “más” en el que se mezclan fantasía y realidad, Soy una matagigantes va mucho más allá. Su autor intenta transportarnos a la mente de su protagonista y para ello, consigue hacer dudar al lector de si lo que está viendo es real o es parte de la imaginación de la joven heroína. Poco a poco iremos observando cómo hay una realidad mucho más oscura, que se manifiesta como una sombra dentro de la casa de Barbara, haciendo que la niña tema subir al último piso.

Para poder meternos más rápidamente en el relato, el guion carece de presentaciones. Comenzamos viendo a la joven Barbara coserle a su bolso el símbolo de su martillo mágico, Coveleski, para transportarnos inmediatamente al colegio. Todos los personajes van apareciendo en la obra de forma lineal, mostrando sus roles mediante sus acciones o forma de ser.

Como buena historia en la que se mezcla tanto la fantasía como lo real, el propio final del cómic dará lugar a diferentes interpretaciones por parte del lector, quedándonos cada uno con la que más nos satisfaga, siendo todas ellas válidas.

En cuanto al trabajo de Joe Kelly, los personajes están totalmente estereotipados, lo que permite que nos identifiquemos fácilmente con alguno de ellos. Por otro lado, un detalle muy sorprendente son las orejas de conejo que lleva Barbara, las cuales pasan desapercibidas para todo el mundo. ¿Son reales? ¿o son una especie de diadema? Esta es solo una muestra de la ambigüedad de la historieta, que sirve a nivel narrativo para expresar mucho mejor las emociones de la joven, ya que las orejas no son rígidas.

Soy una matagigantes

La labor artística es muy loable. JM Ken Niimura realiza un dibujo claro, dotando a sus personajes de una gran expresividad, que permitiría entender cada viñeta sin necesidad de texto. En el estilo de dibujo, así como en sus splash pages, se nota una clara influencia japonesa, sobre todo porque el autor es hispanojaponés.

Norma Editorial publica los siete números que comprenden la obra bajo un tomo en formato rústica con sobrecubiertas, componiéndose de 224 páginas en blanco y negro por un precio recomendado de 12€. Además, en su parte final podemos encontrar una gran variedad de extras, entre las que están el diario de desarrollo a modo de viñetas, una entrevista a sus autores y varios bocetos.

Soy una matagigantes es una obra sensacional, alejada del género superheroico que prima en EEUU, dotada además de una gran carga sentimental, pero sin caer en el drama. Su económico precio y la calidad de la historia deberían ser motivo suficiente para convertirse en un cómic digno de estar en nuestras estanterías.

[xrr rating=4.5/5]

BARBARA TIENE MUY CLARA SU MISIÓN EN LA VIDA: ¡BUSCAR, CAZAR Y MATAR GIGANTES!

Los compañeros de clase de Barbara Thorson creen que es un bicho raro, ¿por qué no es como las demás chicas, preocupadas por su pelo y las actrices de moda? Pero Barbara es especial, mucho más de lo que ellos creen. Para empezar es la única chica que lleva un martillo de guerra mágico en su bolso: Coveleski, un arma para destruir a los gigantes que se acercan… El famoso guionista Joe Kelly ( X-Men, Action Comics y JLA ) se une a Ken Niimura (JAPANESE IN MANGALAND) para emocionarnos y sorprendernos con la historia de esta niña de imaginación desbordante que no se rinde y se enfrenta a un aterrador gigante.

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