El camino a Oz

El camino a Oz

Entre todas las novelas que Marvel ha decidido transformar al formato de cómic en su colección de Clásicos Ilustrados, se encuentra la saga literaria de “El mago de Oz“. Existe mucha gente que ignora que el gran éxito alcanzado por el escritor L. Frank Baum con la historia original sirvió de trampolín para la aparición de trece libros más. Panini, además de adaptar la primera, también nos ha ofrecido la segunda: “El maravilloso mundo de Oz” (la única en la que la niña protagonista no aparece), la tercera: “Ozma de Oz” y la cuarta: “Dorothy y el mago en Oz“. Este mes pasado se publicó la quinta: “El camino a Oz“. Como en las ocasiones anteriores, se ha editado en cartoné, a color, sus dimensiones son 17×26 centimetros, tiene 144 páginas y cuesta 15 euros.

Este puede ser considerado el libro más simple de L. Frank Baum de los que Marvel lleva adaptados hasta la fecha, pues lo que se nos cuenta en él queda resumido en el título: los personajes van andando hasta llegar a la tierra gobernada por la reina Ozma. Afortunadamente, el relato está salpicado de simpáticas anécdotas que lo convierten en una lectura amena.

Analizando el argumento de manera más detenida, todo empieza cuando un tipo viejo y de aspecto desaliñado, que responde al nombre de Hombre Peludo, llega a la granja de Dorothy para preguntarle cuál es el camino a Butterfield (aunque, curiosamente, quiere saber la dirección para tomar la contraria). La niña se ofrece a acompañarlo; sin embargo, los dos acaban perdidos y no tienen más remedio que andar hasta llegar a algún sitio que les ayude a regresar a su lugar de origen.

En su trayecto se encuentran con personajes tan insólitos como el niño Botón Brillante, que también se encuentra extraviado, o Polícroma, la hija del arcoiris, que ha caído a la tierra y espera que su padre venga a por ella.  También visitan ciudades tan extrañas como Villazorro (donde todos los habitantes tienen el aspecto de ese animal) y Billaburro (no creo que sea necesario que diga cómo son sus residentes, ni que haga mención a la ironía de que el nombre empiece por la letra b), donde viven todo tipo de extravagantes aventuras. También tienen un desagradable encuentro con los Escudeleres (seres caníbales, cuya cabeza puede separarse del cuerpo), ya que secuestran a los protagonistas para convertirlos en sopa, aunque todos logran escapar.

Finalmente, tras una serie de peripecias, todos llegan a Oz a tiempo de celebrar el cumpleaños de Ozma. Es entonces cuando se descubre que fue la reina la que hizo que Dorothy se perdiera, para que echara a andar y acabara en su tierra, a fin de tenerla como invitada en la fiesta. A mí se me ocurren muchas maneras menos enrevesadas de hacerlo, pero hay que reconocer que los resultados de la estratagema son incuestionables. Acabada la celebración, el mago de Oz y Santa Claus, que también se encuentra allí, se ocupan de que todos regresen a sus lugares de origen, a excepción del Hombre Peludo, que decide quedarse a vivir en el reino, y Dorothy y  su perro que son enviados de vuelta por la propia Ozma.

Empezando por Totó, que no había vuelto a aparecer desde la aventura original, aquí vemos de regreso al Espantapájaros, a Nick Talador (el Hombre de Hojalata), al León Cobarde, al Tigre Hambriento, al señor Tic-toc, a la gallina Billina, a Jack Cabezacalabaza, a la bruja Glinda, al señor M.A. Búguel y a todo tipo de nuevos y pintorescos personajes.Portada del camino a OzEric Shanower cumple con su trabajo de hacer una correcta adaptación del texto original, mientras que Skottie Young utiliza un tipo de dibujo que podría resultar insatisfactorio para otra clase de historia, pero que encaja muy bien con el estilo narrativo de L. Frank Baum.

El objetivo de cualquier relato que pretenda continuarse debe ser la de dejar al lector con ganas de más. Este tomo lo ha conseguido conmigo y espero que con todo el que quiera acercarse a sus páginas  para adentrarse en el maravilloso mundo de Oz.

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Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

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