Noé, De Aronofsky

Noé
El arca está casi terminada

Hoy se estrena en los cines de nuestro país la conocida historia de Noé, inspirada por la narración bíblica. Darren Aronofsky (Cisne negro, El luchador, La fuente de la vida) lleva a la gran pantalla su personal visión de Noé. Russell Crowe interpreta al hombre elegido para llevar a cabo una  trascendental misión de rescate antes de que una inundación apocalíptica destruya el mundo.

La producción embarcó al reparto y al equipo técnico en su propio viaje al introducirlos en una intensiva investigación del mundo de Noé para hacerle justicia al texto. El objetivo del equipo creativo estaba claro: elaborar una versión de “Noé” que resultara inmediata, vibrante y personal. El resultado es el primer retrato cinematográfico de Noé como un hombre imperfecto cuya sobrecogedora tarea se enfrenta contra lo peor de la humanidad a la vez que reafirma nuestra fe en lo mejor de ella.

 

 

Toda la historia de Noé y el Arca que se le encomienda fabricar antes de que la Tierra sea anegada ocupa solamente unas pocas páginas en el Libro del Génesis. Pero esos pocos párrafos son sumamente conocidos por millones de personas de todo el mundo, creyentes o no, evocando tanto lo más profundo de la maldad como lo más elevado de la fe, y manteniendo la esperanza en la redención tras la catástrofe. Pero para Aronofsky todo comenzaba siendo la historia del primer Apocalipsis de la historia y cómo podría sobrevivir a eso una familia.

Eso se convirtió en el punto de partida de un proceso de escritura de Aronofsky y el co-guionista y productor ejecutivo Ari Handel. Puesto que el texto del Génesis es breve, no contiene prácticamente ningún diálogo y ofrece pocas pistas acerca de los sentimientos de Noé respecto de la inminente inundación, consultaron muchas fuentes religiosas, históricas y eruditas para intentar entender mejor la época de Noé, así como la relevancia de sus acciones. No se propusieron atenerse literalmente a los escritos, centrándose por el contrario en dramatizar lo que ellos consideraban como los temas esenciales de la historia de Noé e investigando las cuestiones que planteaba la narración bíblica. Es decir, inventándose todo lo necesario para rellenar los huecos que no cuenta la Biblia, intentando que estos añadidos no contradijeran lo ya conocido.

Noé
Noé comienza a construir el Arca

El resultado es una historia que comienza en el Génesis y crece hasta convertirlo en un drama familiar, con unos toques fantásticos que son, cuando menos, sorprendentes. Tras recuperarnos de la inventiva del guión, nos adentramos en la historia de Noé y cómo embarca a su familia a una misión sagrada y titánica. Un Russell Crowe con una interpretación comedida y admirable nos muestra un Noé sereno y convencido de su misión. Junto a él el resto de los personajes principales simplemente están para darle la respuesta al protagonista, aunque son de alabar las interpretaciones de Emma Watson y de Anthony Hopkins.

Pero el resultado final de este “blockbuster de autor” si podemos llamarlo así, es totalmente fallido. Aronofsky crea una película poderosa en cuanto a imagen y escenografía pero que flaquea en muchos aspectos del guión, guiones me atrevería a decir ya que parecen al menos dos películas diferentes las que tenemos mal conjuntadas, con temáticas dispares y protagonizadas por dos personajes totalmente opuestos. Y es que si el Russell Crowe-Noé del principio es una admirable muestra de interpretación, en la segunda parte el personaje se pierde (ojalá pudiera decir que en la locura) y no logramos entender ni al personaje por sus acciones, ni al actor por su exagerada pantomima que, sin saber por qué, termina de un modo abrupto, sin explicación y dejándonos a un Noé muy diferente del que hemos conocido al principio, sin saber por qué ha cambiado de ese modo.

Noe Cartel
Cartel

Está claro que esta no es una película al uso, sino que es una visión muy personal de su director. Noé, de Aronofsky (porque este debería ser el título completo), discurre por varios géneros durante todo el metraje: podremos encontrar cine fantástico, película de catástrofes, relato de aventuras… Todo con una fotografía magistral que nos inspira miedo y desazón gracias también a los escogidos y deprimentes escenarios islandeses. El director nos muestra una trama bastante típica y lineal de Noé y su familia… hasta que llega el Diluvio y la película (y, como hemos visto, el protagonista) cambian completamente.

Parece que es la segunda parte de la película la que verdaderamente quería rodar  Aronofsky. Cuando todos los personajes se encuentran encerrados en el Arca (encerrados con ellos mismos, con sus miedos y sus debilidades), la historia se convierte en un oscuro canto de los defectos humanos y familiares. Podemos vislumbrar ciertos retazos del salvajismo del Antiguo Testamento, llegando a ver a los dos antagonistas principales casi como bestias aterradoras para, al final, regalarnos un rayo de esperanza tanto en el ser humano como en el futuro de la especie.

El único problema de esta segunda película, atractiva y emocionante, es precisamente eso, que es una película pegada a otra diferente en temática, contenido y finalidad, dos películas con varias capas que, en vez de hacer fluir la narración la entorpecen y obstaculizan creando varios capítulos inconexos: desde un alocado componente fantástico, hasta una superproducción de catástrofes, pasando por un drama familiar Aronofsky parece no encontrar el punto a una historia que da bandazos a merced de una marea de ideas (buenas pero atropelladas).

En resumen, una película poderosa en cuanto a imagen e ideas, muy personal y debido a ello, para bien o para mal, que no dejará a nadie indiferente.

[xrr rating=2,5/5]

 

 

 

 

 

¡No te vayas sin comentar!