Sindbad en el País del Sueño

Sindbad en el país del Sueño FantascyTengo que decir que el libro que reseño hoy me ha sorprendido gratamente. Hace ya casi un mes que conocí a su autor en el encuentro celebrado en la sede de Random House Mondadori. Allí se habló, entre muchas otras cosas, de la normalización del género no-realista en España. Podéis echarle un vistazo a todo lo que se dijo aquí, pero lo importante es que los autores españoles están por fin adquiriendo un estatus de normalidad frente a la obra extranjera, sobre todo anglosajona. Estamos en un momento en el que los españoles estamos olvidando nuestros complejos y leemos a autores españoles sin tener dudas sobre su calidad. Yo siempre he tendido a leer más traducción que producción nacional, pero me sumergí en este libro sin prejuicios. No es una obra perfecta, pero la verdad es que fue bastante bien.

La novela nos traslada a Basora, puerto al que acaban de llegar Sindbad y sus hombres después de haber viajado en busca de mercancías. Pero no sólo el dhow de Sindbad, El Viajero, está en Basora: una enorme y misteriosa nave de metal sin velas ni remos también está atracada en el puerto. Pronto se topará con Radi, un chaval que huye después de que unos sicarios occidentales mataran a su hermano, buscando un libro que Radi consiguió llevarse consigo. Por supuesto, el barco misterioso y esos matones buscando el libro tienen algo que ver. La aventura llevará a Sindbad y a su tripulación hasta los más recónditos lugares de África, en una historia en la que nos sorprenderá la riqueza en detalles, tanto de lugares como de mitologías.

Este es, por tanto, un libro de viajes, de aventuras. La fórmula sigue intacta: objetos mágicos, poderosos enemigos, un gran número de personajes, giros de trama a mansalva y un final boss en toda regla en sus últimas páginas. En ese sentido es exactamente lo que me esperaba. Aguilera, todo un veterano de la literatura fantástica de nuestro país, tiene calidad de sobras para acometer este desafío. Su prosa es tan buena que el lector pasa las páginas una tras otra ávidamente, con el afán de saber más y más. A eso ayudan unos capítulos cortos y efectistas, los constantes giros de trama y que prácticamente no hay un solo momento de descanso para nuestros protagonistas. En Sindbad en el País del Sueño no hay parones innecesarios ni información que luego no se vaya a usar para algo. Esto último, en general, es bueno, pero en algunos casos queda demasiado obvio o revelador. En muchos sentidos, la trama es previsible y, cuando no lo es, muy a menudo se roza el Deus Ex Machina. Otro aspecto negativo de la obra se encuentra en los personajes, muchos de ellos bastante planos (lo cual tampoco es raro en una novela de aventuras), cuyas motivaciones quedaban a veces un poco inverosímiles.

juan miguel aguilera

Por otro lado, se nota un trabajo excelente de documentación y de creación de mundo por parte de Aguilera. Todo lo referente a los Djinn, sus tipologías, sus guerras internas, su historia dentro del Islam, etcétera, es perfecto. Para el autor ha sido un sueño hecho realidad poder escribir sobre Sindbad y crear una novela de fantasía oriental y la verdad es que sabe de lo que habla. Las descripciones de ciudades, selvas, lugares fantásticos son brillantes. Aunque para algunos hayan resultado confusas, a mí me parece que incluso las escenas de combate están bien relatadas. Claro que es complicado seguir un enfrentamiento con arcos y flechas, montados en alfombras mágicas, rodeados de cientos de Djinns y humanos volando al mismo tiempo. A mí me ha gustado que nunca dejara de ser ambicioso, el autor. Quizás desde Basora, ciudad en la que el medidor fantástico está prácticamente a cero, hasta El País del Sueño, lugar en el que converge todo el elemento fantástico de la novela, hay una gran diferencia y resulta casi chocante, pero tengo que decir que después de 200 páginas hablando de criaturas míticas, ya casi esperaba esa explosión de lo fantástico. Para mí, esta mitología está tan bien creada que me ha dejado con ganas de más. Ayuda a ello la inclusión de códigos QR al final de cada capítulo, con información extra para aquellos que tengan especial curiosidad, como por ejemplo vídeos. El único problema que le veo es que a veces no apetece interrumpir la lectura durante un buen rato para mirar un vídeo en Youtube.

La nave de metal en Basora
La nave de metal en Basora

Solo con ver la portada, uno sabe que se va a encontrar con una novela de aventuras y que, como género, tiene sus limitaciones. No esperéis filosofía ni reflexiones transcendentales. Dicho esto, dentro de estos límites, esta novela tiene mucho que ofrecer. Para mí, su gran baza es el mundo que Juan Miguel Aguilera ha sido capaz de crear, haciendo algo tan difícil como coger a un personaje por todos conocido como es Sindbad y meterlo en su propia concepción de su universo, sin olvidar por ello toda la historia que trae tras de sí tal personaje. Una mitología, como ya he dicho, muy rica y sorprendente, que combinada con un ritmo frenético hace que esta novela de más de 400 páginas se termine en dos o tres sentadas. Ese ritmo, precisamente, es también el responsable de los fallos que comentaba antes. Cuando la acción es lo primero, los personajes a veces no quedan tan definidos como uno quisiera y a veces resulta demasiado fácil de prever en según que momentos. Esta es la primera obra de Juan Miguel Aguilera que leo y por lo que sé hay otras de sus obras muy interesantes que quizás le han quedado más redondas. Las tendré en cuenta si algún día me topo con ellas, porque a nivel de escritura, Juan Miguel Aguilera rezuma calidad. Si os gustaban las aventuras de Sindbad el marino en cualquiera de sus formatos, este libro os va a dejar un muy buen sabor de boca, con un personaje que ha madurado junto a sus lectores/espectadores.

Fantascy, que aún no ha llegado al año de vida, ya ha publicado dos novelas de fantasía ambientadas en Oriente Próximo, la que hoy reseño y Alif el invisible, excelente obra que reseñé hace unos meses. Ahí no se queda la cosa, ya que pronto publicarán también Throne of the Crescent Moon de Saladin Ahmed, ganadora de un Locus a mejor novela debutante. Aunque son tres novelas muy diferentes, todas ellas son claro exponente de que hay un interés creciente y renovado por este tipo de literatura.

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