Crónica: Neil Gaiman en Barcelona

Como muchos de vosotros ya sabréis, Neil Gaiman ha pasado fugazmente por Barcelona entre ayer y hoy, llega esta tarde a Madrid y participará en varios eventos relacionados con la Feria del Libro mañana, sobre todo firmando libros, cosa que no ha parado de hacer desde que llegó.

Han sido tres los eventos públicos protagonizados por Neil Gaiman durante su breve estancia en la ciudad condal: ayer a partir de las 17:00 estuvo firmando libros en FNAC Triangle a un privilegiado grupo de 100 personas, que llevaban horas haciendo cola a la puerta del centro comercial. Tras ello, a las 19:00 estaba prevista su presencia en el CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona) para el evento llamado “una velada con Neil Gaiman”, cuyas entradas se habían agotado a gran velocidad cuando se pusieron a la venta hace unas semanas. Afortunadamente, nosotros teníamos las nuestras. Pese a no haber podido estar en FNAC por motivos de agenda, no nos íbamos a perder esta vez a Neil Gaiman, que hacía 10 años que no pasaba por Barcelona.

Tras una cola bastante espectacular, nos sentamos todos en el vestíbulo principal del CCCB, el espacio más grande del que disponen. A disposición de quienes quisieran, había receptores de audio para traducción simultánea, aunque tengo que decir que Gaiman se portó muy bien y usó un inglés claro y sencillo, además de vocalizar y de hablar bastante lentamente, cosa que los que teníamos que tomar notas agradecimos.

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Patricia Escalona, editora de Roca Editorial y vieja amiga de Gaiman, empezó preguntando algo que todos nos hemos planteado alguna vez. ¿Cómo puede estar este hombre en todas partes a la vez? Como os podéis imaginar, el aire de la entrevista/charla fue muy distendido y no le faltaron momentos de humor, fue toda una delicia.

Neil Gaiman respondió a la pregunta con una interesante explicación de su estilo de vida. Hay veces que simplemente se aísla del mundo a su alrededor y escribe durante cuatro meses seguidos y poca gente se da cuenta de ello. Y sí, hasta cierto punto está metido en muchas cosas, ¿quizás, pregunta sabiamente Escalona, porque le cuesta decir que no? A lo que Gaiman contesta: “Quizás”.

No tardamos mucho en centrarnos en los dos últimos libros que ha publicado: ‘El Océano al final del camino‘ y ‘El Galáctico, Pirático y Alienígena viaje de mi padre‘, ambos reseñados en LCDE. Los dos libros, escritos de forma paralela, son un ejemplo de lo variada que puede ser su prosa.

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‘El Océano al final del camino’ empezó como un pequeño proyecto de regalo para su mujer, Amanda Palmer, que se había ido al norte de Australia en busca de calor y paz para grabar su nuevo disco. Él, por su parte, se había quedado en casa, escribiendo el guion para un capítulo de Doctor Who, entre otras cosas. No podía evitar echar de menos a su mujer, así que decidió hacerle un regalo que solo alguien como él podía hacerle: una historia corta, quizás un cuento, basado en las cosas que a ella más le gustan: la honestidad, la emoción y… bueno, Neil Gaiman. En esta novela, de la que os hablé extensamente en su reseña, se relata la acción desde el punto de vista de un niño de 7 años. El autor mezcla su realidad con ficción y las combina para que haya pequeñas pizcas de su realidad en un relato enteramente ficticio, algo que ya había hecho con ‘Violent Cases’, usando a un pequeño Neil Gaiman de 3 años que iba al osteópata de Al Capone combinado con una historia violenta de gángsters en Chicago. En cierto modo, esa técnica de unir pequeñas motas de realidad en un cuadro totalmente ficticio es una cosa a la que ya está acostumbrado desde sus inicios. Al fin y al cabo, Neil Gaiman se recuerda a sí mismo como un niño que siempre que podía se escabullía para leerse un libro por mucho que le pesara a su padre. Ese pequeño Gaiman son los ojos a través de los cuales vemos ‘El océano al final del camino’.

[pullquote align=”right”]Sobre ‘El océano al final del camino’: “creo que he escrito una novela sin querer, lo siento”[/pullquote]En el proceso de creación de lo que acabó siendo la novela, Gaiman simplemente fue viendo como crecía y crecía lo que en un principio iba a ser una historia corta hasta ser una novela con todas las de la ley (aunque con estructura de cuento). Fue a ver a Amanda a Dallas, que estaba mezclando el album ahí, y le iba leyendo las partes que iba escribiendo para ver si le gustaban, aunque a menudo se quedaba dormida de cansancio. Con los editores la cosa fue así de sencilla: les llamó un día y les dijo: “creo que he escrito una novela sin querer, lo siento”. La leyeron, le dieron el visto bueno y esa es la historia de como llegó a nuestras manos.

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Hablando de su otra novela reciente, ‘El galáctico, pirático y alienígena viaje de mi padre’ (cuyo nombre original es ‘Fortunately, the milk’), estuvo haciendo broma sobre la elección del título en castellano, aunque reconoció que le gustaba. Para ponernos en contexto, nos explicó el proceso creativo que había seguido con algunas de sus obras infantiles, que empezaban con ideas de sus propios hijos. Holly fue la que le inspiró con sus historias de brujas que habían sustituido a sus padres para empezar a escribir ‘Coraline’. Del mismo modo, su hijo pequeño se había ido a dormir enfadado con él y le dijo “ojalá no tuviera un padre, ojalá tuviera… un pez de colores”. Neil pensó que era una idea brillante y que se la robaría para crear lo que acabaría siendo el cuento ‘El día que cambié a mi padre por dos peces de colores’.

[pullquote]”No hay nada como un estegosaurio en un globo para animarte”[/pullquote]El libro fue un éxito, aunque se sentía un poco culpable con los padres del mundo, sobre todo al ver que se convertía en un regalo popular para el día del padre. En cierto modo, los padres nunca son los héroes de la historia, como mucho tendrán suerte de morir al principio. Al fin y al cabo, los único que ven al padre como un héroe, son los propios padres. Como reivindicación de la figura paterna decidió, pues, escribir sobre un padre que llegaba tarde a casa para traer la leche de los cereales de sus hijos y todas las aventuras que le sucedían por el camino. Recordó, también, que estaba escribiendo esta obra al mismo tiempo que ‘el océano…’ y que en cierto modo ambas obras son un reflejo distorsionado la una de la otra. La primera tiene un punto de vista infantil pero es oscura, seria mientras que la otra tiene un punto de vista adulto pero es mucho más ligera y divertida. Escribía páginas de la obra cuando podía, en un tren, en un avión o simplemente para animarse cuando se sentía triste. En unas pocas páginas ya se animaba. “No hay nada como un estegosaurio en un globo para animarte”.

También nos explicó un poco su interesante concepto de adultez, sobre como creía que en cierto momento de su vida aparecería un grupo de “hombres adultos” y le darían el “libro de la adultez” con todas las claves para ser una persona mayor responsable y capaz. A sus 53 años empieza a creer que ya no vendrán. Considera que todo adulto es un niño de 11 años con un disfraz.

Aprovechó para explicarnos un poco lo que hizo hace muy poco en un campo de refugiados sirios en Jordania. Hace unos meses apoyó la causa del Día Mundial del Refugiado organizado por ACNUR. Se dieron cuenta de que gran cantidad de participantes y colaboradores lo eran gracias a los tweets de Gaiman y decidieron reforzar su relación con el autor, al que invitaron a ver in situ uno de los campos de refugiados, cosa que hizo apenas hace unas semanas. Lo que nos contó cortó de raíz el ambiente distendido. Familias enteras que habían vivido vidas normales, de abogados, tenderos, modistas, diseñadores que vivían felizmente en Siria y que tuvieron que huir de un país que consideran suyo por una guerra que no entienden. Se sintió muy inocente al pensar que en una guerra había bandos de buenos y malos. Al final se reduce a dos grupos de personas: los que quieren seguir con su vida y los que les disparan.

También nos habló de la versión radiofónica de ‘Neverwhere’ para la BBC, en la que participó Benedict Cumberbatch interpretando a Islington. Su encuentro fue bastante incómodo hasta que Neil Gaiman le dijo a Benedict que lo había hecho muy bien interpretando a su personaje. A partir de ahí, superadas las inseguridades del actor, su relación fue mucho más fluida. También habló de una subasta benéfica en la que Nick Cave y Benedict Cumberbatch hacían de modelos para vender los ejemplares de los libros al más alto precio posible, e hizo broma con que incluso uno de los ejemplares fue lamido por Cumberbatch, lo que implicaba tener su ADN para hacerte tu propio Benedict Cumberbatch, se acabó vendiendo por unas 5.000 libras.

Empezó el turno de preguntas y la primera que surgió fue la de su personaje favorito, a lo que Gaiman dio varias respuestas. En ‘Sandman’ sus favoritos eran Merv Pumpkinhead, que le servía para introducir su propia voz en el relato, y Delirio, cuyos diálogos se escribían casi solos. No se olvidó del Marquis de Carabas de ‘Neverwhere’ y en obras más recientes dijo que le gustaba mucho Lettie Hempstock, de ‘El océano al final del camino’, además de la vieja señora Hempstock.

Otra pregunta interesante fue la de si tenía algún proyecto con su mujer Amanda. Dijo que cualquier cosa pequeña que no implicara muchas horas de trabajo era factible pero que un proyecto grande sería un problema para su relación. Neil a veces ayuda en la corrección/selección de textos de su mujer, escriben canciones cortas juntos o organizan ‘an evening with Neil and Amanda’, en las que él recita lo que ha escrito y ella toca alguna canción, y a veces lo contrario, para confusión de todos. Pero más allá de eso considera quesería contraproducente y que ambos están bien haciendo cosas por su cuenta y uniéndose esporadicamente.

[pullquote align=”right”]Sobre ‘Buenos Presagios’: “es como si Michelangelo te dijera que tiene un bloque de mármol y que si quieres trabajar con él. No había otra respuesta”[/pullquote]Por último y como excelente colofón de la velada, habló sobre su amigo Terry Pratchett. Todo el mundo le pregunta sobre cómo es trabajar con el gran Terry Pratchett, pero siempre nos recuerda que ni él ni Terry eran conocidos en aquél tiempo, que solamente eran dos amigos que se juntaron para escribir ‘Buenos Presagios’. Le había pasado un inicio de una historia para ver qué le parecía y parecía que la cosa se quedaría ahí cuando tiempo más tarde Terry le llamó y le dijo “¿te acuerdas de esa historia que me pasaste? Sé cómo continúa. ¿Te compro la idea y sigo o quieres que hagamos algo juntos, de esto?” Y claro, eso es como si Michelangelo te dijera que tiene un bloque de mármol y que si quieres trabajar con él. No había otra respuesta. En cierto modo fue como si el maestro lo acogiera de aprendiz. Le daba consejos sobre qué añadir o qué quitar, sobre cómo trabajar el lenguaje. Trabajaron durante semanas, cada uno en su horario, escribiendo para llegar a las partes buenas antes que el otro. Fue la primera obra que salió a subasta editorial y Pratchett tenía miedo de que una gran oferta acabara con algún embrollo indeseado. La oferta subió a 100.000 libras y Neil le dijo “nos vamos a llevar este dinero”.

Recordó también la enfermedad que actualmente padece Pratchett, Atrofia cortical posterior o PCA en inglés, lo que le impide a veces percibir ciertos objetos que tiene delante. Como curiosidad, mencionó que Pratchett lo llamó para que le ayudará a recordar una anécdota de hacía años. Le dijo “¿Te acuerdas de cuando fuimos a firmar a Nueva York, en 1990? Que fuimos a dar una entrevista en la radio ABC y el que nos entrevistaba claramente no se había leído más que la contraportada y realmente se creía que veníamos a hablar de las profecías medievales de Agnes la Chalada y nosotros le seguimos el rollo mientras los de sonido se partían de la risa al otro lado del cristal? ¿Que luego bajamos a la calle y empezamos a cantar ‘Shoehorn with teeth’ de los They might be giants porque nos parecía hilarante y absurda? ¿Eso dónde fue, en la avenida 32 o en la 34?” En cierto modo nos recordó a todos que Pratchett sigue dando guerra y que su memoria está bien, aunque otras cosas empiecen a fallar.

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Neil Gaiman firmando nuestro ejemplar de Sandman

Tras estas palabras, concluyó la charla en sí, se tomó un descanso de unos 10 minutos y se puso a firmar ejemplares, como ya había hecho en FNAC, pero para bastante más gente que venía con su botín preparado.

Hoy por la mañana, los de Barcelona hemos tenido una última oportunidad para verlo en Gigamesh, donde ha estado firmando ejemplares y haciéndose fotos de once a doce y media, hora a la que tenía que irse para coger el Ave en dirección a Madrid, donde a estas horas está protagonizando otra velada interesante en los Teatros del Canal de Madrid. Yo he estado esta mañana también en Gigamesh y aunque la cola que se ha formado ha sido espectacular, todo el mundo que ha venido ha conseguido sus dos firmas de Neil Gaiman hasta que vuelva a venir, que esperemos que no sea dentro de 10 años más.

Neil Gaiman Gigamesh

A aquellos que estéis en Madrid, aprovechad porque mañana estará firmando en la Feria del Libro de Madrid por partida doble: en la caseta de la Fnac de 12 a 2 y en la de El Corte Inglés de 7 a 9 de la noche. Desde La Casa de EL seguiremos atentos a cada paso que de y a cada nueva obra que nos llegue de la mano de este maestro cuentacuentos. Muchas gracias por haber venido, Neil Gaiman, ya te echamos de menos.

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