EL Videoclub: La Sombra

La Sombra

En 1994, bajo la batuta de Russell Mulcahy, vio la luz la película “La Sombra“, protagonizada  por Alec Baldwin, basada en el personaje creado por Walter B. Gibson. El superhéroe que tan buenos resultados había dado en los seriales radiofónicos, en las novelas y en los cómics, resultó en el cine un fracaso tanto de crítica como de público (a pesar de ser promocionada como “la aventura más ingeniosa y con más acción desde Indiana Jones”) y todo el marketing de ropa y juguetes que pretendía ver la luz gracias al tirón comercial de la película se quedó en nada. Sin embargo, aunque no quepa la menor duda de que nos encontramos ante un producto de serie B, si nunca se volvió a  intentar llevar al personaje a la gran pantalla, quizás fue porque se descubrió que sus aventuras funcionaban mejor en las viñetas.

La identidad civil de este peculiar superhéroe es Kent Allard o Lamont Cranston (según el medio de comunicación que tomemos como referencia). En la película optaron por el segundo nombre. Acompañando a Baldwin en el reparto, nos encontramos a Penelope Ann Miller como Margo Lane (no confundir ni relacionar con Lois Lane) y John Lone como Shiwan Khan (descendiente de Gengis Khan). El film también cuenta con la participación de Ian McKellen como el doctor Reindhardt Lane (padre de Margo), actor que, con sólo ser mencionado, nos lleva a todos a recordar sus papeles de Magneto y Gandalf.Doctor Lane

El argumento nos narra como Lamont Cranston, tras haber ejercido como soldado en la Primera Guerra Mundial, se ha retirado al Tibet, bajo el nombre de Ying-ko, donde se encarga de producir opio y se transforma en un  tirano, que no duda en asesinar a sus propios seguidores si suponen un estorbo para sus planes. Sin embargo, un monje que le planta cara y consigue vencerlo, lo captura y decide tenerlo como discípulo y enseñarle a obnubilar la mente de la gente (como si fuera un jedi, pero sin tener que mover las manos) y a hacerse invisible al ojo humano. Tras siete años de aprendizaje, Lamont regresa a Nueva York, decidido a usar sus nuevas habilidades para combatir el crimen, bajo el nombre de la Sombra, salvando a personas, que luego recluta para que se conviertan en sus agentes y le ayuden en su tarea justiciera. Sin embargo, la llegada a la Gran Manzana de Shiwan Khan complica las cosas. Con un absoluto dominio de los mismos poderes que Cranston, al haber sido adiestrado por la misma persona, el villano solicita al héroe una alianza para hacerse con el control del mundo, pero ante la negativa de Lamont, el malvado descendiente de Gengis Khan decide, ayudado por sus guerreros mongoles (que no tenemos muy claro de donde salen), seguir adelante con su plan y vengarse del protagonista. Con la ayuda de sus agentes y de Margo Lane (quien no tarda mucho en descubrir la identidad civil de la Sombra), Cranston consigue desbaratar los planes de Shiwan, que pretendía hacer explotar una bomba colocada en un hotel abandonado, cuya presencia había logrado ocultar a los ciudadanos de Nueva York, mediante la hipnosis. Entre Margo y su padre, logran desactivarla, mientras que la Sombra derrota a su enemigo clavándole un cristal en la cabeza. Aunque el villano logra sobrevivir, es sometido a una operación en la que le extirpan la parte del cerebro que usaba para controlar la mente de las personas. Además, lo han recluido en un sanatorio mental y el médico que se encarga de él es uno de los agentes de la Sombra.

Cabe destacar que Alec Baldwin muestra su rostro más de lo que debería, restando protagonismo a su aspecto superheróico, pero ese es una costumbre que aún sigue notándose en las películas del género actuales, exceptuando “Dredd“, donde Karl Urban, consecuente con su papel, no muestra su rostro en todo el film.

En definitiva, si no eres muy exigente con los fallos argumentales y tienes muy claro que no se trata de un peliculón, el film sirve para pasar un rato entretenido y sus 108 minutos de duración no cansan al espectador.

Cartel de la sombra

[review]

Fan del mundo de los cómics, sobre todo de Marvel. Me gusta tanto escribir como actuar y sueño con hacer de esto mi modo de vida.

¡No te vayas sin comentar!