Crítica de Godzilla (2014)

Godzilla

 

En un renacimiento épico del icono de Toho, Godzilla, se nos mostrará una  espectacular aventura que enfrentará al monstruo más famoso del mundo contra otras criaturas malvadas, que impulsadas por la arrogancia científica de los seres humanos, amenazarán nuestra existencia.

El reparto estará formado por: Aaron Taylor-Johnson, Bryan Cranston, Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, Ken Watanabe, David Strathairn, Richard T. Jones y Sally Hawkins.

Godzilla dirigida por Gareth Edwards, se estrenará en España el 16 de mayo de 2014.

 

Al acabar la II Guerra Mundial, el mundo cambió por completo.  Para Japón, además, fue un momento de redefinición, que forma parte de su identidad a partir de ese momento, una cicatriz real que iban a tener que vivir con. Con ese dolor nació “Gojira” en 1954, al que nosotros conocemos por Godzilla: una metáfora de la pesadilla radiactiva que les destruyó casi totalmente.

Tras esa primera película titulada “Japón bajo el terror del monstruo” (el título occidental es toda una declaración), la fascinación por el gigante animal impuso que se sucedieran varias secuelas en las que Godzilla lucharía contra monstruos gigantes extraterrestes, bestias mutadas por la radiación e, incluso, contra King Kong (en 1962) o contra una réplica mecánica de él mismo en Godzilla contra Mechagodzilla (1975).

A mediados de los años 60 parece que se difuminó esta fascinación y no fue hasta casi 20 años después que se intentara volver a revivir a Gojira con el (otra vez) Retorno de Godzilla (1985). Pero el verdadero intento de volver a popularizar a esta bestia es la por todos recordada (y denostada) versión de Roland Emmerich de 1998 con Matthew Broderick y Jean Reno. Realmente, deberíamos decir que solo la primera película se pensó para que fuera la metáfora que citábamos antes. Las posteriores no han sido si no una mera exposición de monstruos luchando donde lo que menos interesaba era el drama argumental. Y eso han querido evitar en esta nueva versión.

Godzilla ataca ¿o no?

 

El guión de Max Borenstein, sobre una historia de David Callaham, nos presenta una subtrama con un toque humano (y familiar) sin olvidar la destrucción a gran escala que toda película de Godzilla debe tener. Comenzamos viendo a una feliz familia que tendrá que enfrentarse muy pronto a una tragedia, de la que ninguno podrá zafarse. Damos un salto en el tiempo de 15 años donde vemos cómo han intentado sobrellevar esa tragedia, sobre todo Joe Brody (Bryan Cranston), obsesionado con descubrir el verdadero origen de la tragedia. Por supuesto lo averiguará. Será su hijo, Ford (Aaron Taylor-Johnson) el verdadero protagonista y nuestro guía en este drama, llegando incluso a ver a través de sus propios ojos. Es, prácticamente, nuestro avatar en el inmenso videojuego que es esta película.

Acción en primera persona

 

Tal y como el director, Gareth Edwards, ha estructurado la narración, nos encontramos más con una película de misterio que con una de monstruos, por lo que tendremos que esperar casi una hora para poder ver al monstruo protagonista. Mientras, por supuesto, no nos aburriremos: tras unos interesantes y didácticos títulos de crédito, veremos la citada tragedia y cómo se van forjando las bases para el enfrentamiento final.

Final, sí, porque esta no es una película plagada de acción desde el primer momento. Muy al contrario, las apariciones de monstruos serán escasas y con visión muy limitada: prácticamente siempre veremos estas fabulosas peleas a través de televisiones, monitores, brevemente entre dos edificios… creándonos por un lado una sensación de inquietud por desear ver a Godzilla en todo su esplendor y, por otro lado, una desazón porque no se nos ofrece lo que esperábamos.

Godzilla a escondidas

 

Y es que, entendedme, nadie debería entrar a ver una película que pone Godzilla en el título esperando un argumento pulido y trabajado, pero sí esperamos ver acción, y no se nos da toda la que deberían. Y uno de los motivos puede que sea el realismo de Godzilla. Con todo lo que hemos visto últimamente en la gran pantalla (recordemos a Smaug, por ejemplo), podríamos pensar que es algo fácil recrear esta especie de dinosaurio gigantesco. Pero tal y como lo han imaginado en esta versión no es así: han creado unos efectos que nos muestran una criatura muy orgánica, muy real, tanto en su fisiología como en sus movimientos, lentos y pesados debido al tamaño descomunal que tiene.

Pero pese a este realismo (dentro de la fantasía) y pese a que han tratado de no hacer una mera película de destrucción al uso, la obra se queda corta. Como digo, tardaremos mucho en ver bien a Godzilla (prácticamente casi todo el metraje) y, sobre todo, el drama humano de los protagonistas, aunque drama, no es lo suficientemente importante para el espectador como para que nos sintamos cómplices de su miedo, creando una innecesaria identificación entre el protagonista humano principal y Godzilla.

Drama humano

 

En resumen: buena película, mejor que la versión anterior (lo cual no era difícil), pero que nos deja con una cierta sensación de que “pudo ser y no fue”, de que nos faltan peleas de monstruos y nos sobran historias de soldados. Que Edwards no nos ha mostrado todo lo que podía haber hecho, si tenemos en cuenta el interesante trabajo anterior llamado, precisamente, Monstruos.

 

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3 Comentarios

  1. Interesante. Me gusto la primicia de mostrar más el drama humano. Tiene muy buenos efectos, bien diseñado los monstruos, mantiene bien el suspenso durante gran parte de la película y las escenas de destrucción están bien hechas. Una excelente producción, que vale la pena ver

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