‘Julian Assange, de la ética hacker a WikiLeaks’

‘Julian Assange: de la ética hacker a WikiLeaks’“Papá, ¿qué estabas haciendo durante la Primera Infoguerra Mundial?” Esta frase fue uno de los tuits más repetidos durante los primeros días del ‘Cablegate’, nombre con el que se conoció la filtración de 250.000 documentos diplomáticos de los EEUU por parte de la web WikiLeaks.

El origen de esta, data de diciembre de 2006, cuando un periodista llamado Julian Assange creó la plataforma. Su nombre deriva de la unión de dos expresiones: la hawaiana “rápido” (“wiki) y la inglesa “filtración” (“leaks”). La organización, que está compuesta por un grupo de personas entre los que se encuentran periodistas, informáticos o matemáticos, tiene como fin compartir todo tipo de informes y documentos oficiales con el mundo, sean estos de carácter clasificado o no. Para ello, han ideado un sistema de envío anónimo de datos, los cuales son recopilados y verificados, haciendo públicos en su web los que estiman más relevantes.

Pero, ¿qué llevo a Assange a crear WikiLeaks? Con motivo de dar respuesta a esta incógnita, los artistas italianos Dario Morgante y Gianluca Costantini han realizado un cómic llamado ‘Julian Assange, de la ética hacker a WikiLeaks’, que publica actualmente la editorial Luces de Gálibo. A modo de biografía, la novela gráfica profundiza en el origen de este personaje que tantos quebraderos de cabeza ha supuesto a los principales gobiernos de nuestro planeta. De hecho, la etapa al mando de la organización aparece aquí sucintamente, centrándose sobre todo en la motivación que le llevó a crearla.

‘Julian Assange: de la ética hacker a WikiLeaks’Las primeras páginas plasman en viñetas las imágenes que vimos en el vídeo ‘Daño colateral’, donde un grupo de soldados estadounidenses asesinaban desde un helicóptero Apache a varios civiles y periodistas por confundirles con insurgentes. Este vídeo, publicado por WikiLeaks, supuso un punto de inflexión para la organización, captando la atención del mundo entero. Así, lo utilizan como nexo de unión para explicar el ideal que su creador persigue: la libertad de información.

Durante las primeras páginas, nos presentan a un Assange neurótico, que es incapaz de relacionarse correctamente con el mundo, lo que le lleva a hablar consigo mismo. Esto se ilustra magistralmente mediante escenas en las que le vemos pensativo, escuchando a ‘manos’ que le hablan, las cuales dibujan figuras mediante sus sombras, una clara alusión a que los hechos no tienden a ser como parecen. Assange es capaz de ver lo que se esconde tras las máscaras y quiere mostrárselo al mundo.

A modo de flashback, los autores nos transportan a la juventud del periodista. Allí, vemos al joven Assange viviendo con su madre, donde la influencia de la televisión, concretamente la del filme ‘Los tres días del Cóndor’, calan notablemente en su persona. El juego de viñetas, transportándonos de un tiempo hacia otro utilizando como unión un punto focal, es constantemente utilizado en la obra. Un recurso que si se utiliza correctamente, como es el caso, consigue sumergir completamente al lector en la historia.

La etapa en la que era conocido como ‘Mendax’, uno de los hackers por excelencia dentro de la red, también está incluida en el cómic. Es mediante esta, unida a las conversaciones que mantiene con terceros, por la que se nos va explicando la ética de Assange. Pese a ser condenado a 24 delitos de piratería informática, el juez decidió que era simplemente “un chico curioso sin malas intenciones”, sentenciándolo a una multa simbólica. Esto reafirmó su manera de ver la libertad de información, creando años más tarde WikiLeaks, donde publicaría contenidos poco populares y desconocidos para la ciudadanía.

‘Julian Assange: de la ética hacker a WikiLeaks’

Así, los autores nos llevan a lo largo de las páginas, mediante el uso de diversos recursos narrativos, desde el niño que soñaba con convertirse en un espía, hasta el hombre que logró poner en jaque al mundo entero. ¿Assange es un ciberterrorista o un caballero que lucha por mostrar la realidad al mundo? Para responder a esta pregunta, debemos conocer sus principios y sus motivaciones, que se hallan dentro de las páginas de este cómic.

Sus autores, Dario Morgante y Gianluca Costantini, intentan reproducir fielmente la historia que se esconde tras el nombre de Julian Assange. La narración no es lineal, sino que utiliza diversos saltos temporales, así como recursos gráficos para transportar al lector de un punto hacia otro. En cuanto al dibujo, este es simple, alejándose del exceso de detalles que en una obra como esta perjudicaría a la narrativa.

El volumen, publicado por la editorial Luces de Gálibo, tiene una calidad sobresaliente. Bajo unas cubiertas en formato cartoné, tenemos 142 páginas en blanco y negro por un precio recomendado de 15€. Al igual que ocurre con el resto de publicaciones de esta editorial, un 1% de los beneficios generados con la venta de sus ejemplares son destinados a una ONG, siendo en este caso la elegida Periodismo Humano.

Finalmente, no puedo concluir sin mencionar el gran compendio de extras que encontramos en la parte final de la obra: desde una crónica sobre la era de la información hasta los principales cablegramas publicados por WikiLeaks.

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‘Julian Assange: de la ética hacker a WikiLeaks’

El 5 de abril de 2010, durante una rueda de prensa en Washington, WikiLeaks difunde un vídeo que muestra el asesinato de al menos doce civiles iraquíes, además de dos periodistas de la agencia Reuters, durante el ataque de dos helicópteros Apache del ejército estadounidense. Desde la difusión de aquel vídeo, WikiLeaks y su fundador, Julian Assange, se han convertido en los cocos de las grandes potencias mundiales. Desde los inicios de la comunidad hacker hasta el proceso por violación de 2010, Julian Assange ha llevado a cabo una batalla sin cuartel para promover y defender la libertad de información.

«Nosotros hemos relatado los hechos íntegramente. Dos periodistas fueron asesinados por el ejército estadounidense. Ese mismo ejército que declaró que habían sido insurgentes quienes habían matado a los periodistas».

«Primero, no dañar los sistemas que violamos; segundo, no alterar las informaciones; tercero, difundir las informaciones», JULIAN ASSANGE.

 

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