Saga: capítulo tres

Ya os hablamos de Saga cuando reseñamos el primer y el segundo tomo de esta magnífica serie publicada originalmente por Image. La serie es el fruto del trabajo conjunto entre el guionista Brian K. Vaughan (conocido en el mundo del cómic por su serie Y: el último hombre y en el mundo de la televisión por haber colaborado con Perdidos y La cúpula, serie de la que también os hablamos) y la artista canadiense Fiona Staples (que ha trabajado como ilustradora para series como Jonah Hex y como portadista para Rat Queens, Superman/Batman o Archie, entre otras).

saga-brian-k-vaughan-fiona-staplesCon tres tomos en el mercado (que recogen seis números cada uno), Saga sigue cosechando premios: si el primer tomo ya arrasó tanto en los Premios Eisner como en los Premios Harvey de 2013, el segundo tomo está nominado al premio Hugo 2014 en la categoría de Best Graphic Story (premio que ya ganó el primer tomo en 2013).

Si el tomo anterior finalizaba en un cliffhanger, este tercer tomo que nos ocupa tiene tal vez un ritmo más lento, ya que la narración se detiene temporalmente para profundizar en las relaciones de los personajes secundarios y en las particularidades que rigen el universo de Saga. Con todo, la historia de este volumen tiene grandes momentos de acción. Al final del tomo, el lector será capaz de contestar esta pregunta: “Si lo contrario de la guerra no es la paz, ¿qué es?”. Y es que el universo en el que se desarrolla la serie está dominado por la guerra, hasta el punto en el que magia y tecnología se unen con fines bélicos. En este tomo conoceremos también el mundo del periodismo y los circuitos de entretenimiento de un mundo así.

Porque, a resumidas cuentas, la historia de Saga no ha hecho más que comenzar. La narración en primera persona de una Hazel adulta, que nos cuenta las desventuras de sus padres fugitivos, tiene un increíble potencial. Sin embargo, nos sentimos atraídos por la serie gracias a la compleja ambientación de Vaughan, junto con las evocadoras imágenes de fantasía de Staples. Fascina la tensión cultural de dos naciones en guerra, al estilo La mano izquierda de la oscuridad y otra obras de Le Guin, además de las complicaciones políticas que eso trae para los que los rodean. Fascinan los paisajes y variados, con una cualidad algo etérea, ya que, a diferencia de los personajes, no están entintados. Fascinan los personajes con rasgos animales, las pequeñas diferencias físicas de los humanoides y el folklore de las culturas tratadas. Fascinan La Gata de la Mentira (que sabe cuando alguien no está diciendo la verdad) y los asesinos mercenarios llamados Autónomos, como La Voluntad, El Tallo o La Marca.

Con todo, lo que hace que se quiera seguir leyendo no es eso. A riesgo de que esto suene como un anuncio de “Venga por la fantasía, quédese por el costumbrismo”, lo que hace que Saga siga apeteciendo es su humanidad. La serie trata sobre familia y amor, sobre paternidad desprovista de glamour y sobre la capacidad humana de superar las pérdidas y volver a empezar. Por ello, en cada tomo parece que se mide la dosis justa entre acción y sentimientos y no se duda en tratar temas controvertidos o mostrar escenas subidas de tono y momentos de gran crudeza que son como puñetazos en el estómago. En momentos como estos, se redefine el concepto de cómic para adultos y se agradece a Image su poco intrusismo en el impulso creador de los autores, ya que el mundo de la novela gráfica lleva años padeciendo censura interna.

Tercer capítulo de Saga del guionista Brian K. Vaughan y la artista Fiona Staples, que publica Planeta deAgostini Cómics

A nivel visual, el estilo de Fiona Staples tiene elementos propios de la animación (cita a los videojuegos y al anime como fuentes de inspiración). Resultan especialmente interesantes las ambientaciones: si el cohete-hogar de tomos anteriores tenía un aspecto orgánico, la casa del escritor Oswald Heist y la de la madrastra de Alana se acercan mucho más a un hogar actual, lugares creíbles y repletos de detalles. Tal como nos tiene malacostumbrados Staples, los personajes son muy expresivos y las escenas dinámicas, hay diversificación de planos y las portadas alternativas son pequeñas obras de arte.

//Spoilers de tomos anteriores.//

Alana y Marko siguen intentando encontrar un sitio para su hija Hazel, acompañados Klara, la madre de Marko, que todavía lucha por superar la pérdida de su marido, y de Izabel, una especie de espíritu incorpóreo adolescente que queda ligado a Hazel y será su canguro nocturna. En el tomo anterior pudimos ver a la familia en la casa del escritor Oswald Heist, que inspiró a Marko y Alana en su relación prohibida, mediante un libro romántico que escondía propaganda antibélica. Heist estaba siendo apuntado por el Príncipe Robot IV, que sigue traumatizado por su experiencia en el combate y que no podrá volver a su hogar hasta que dé caza a la pareja rebelde.

Con todo, la narración de este tomo no continuará linealmente a partir del cliffhanger. La narración se detendrá para explicar la llegada de la familia a la casa del escritor y profundizar en las relaciones de los perseguidores de Hazel. Por un lado, veremos que le ocurre al Autónomo conocido como la Voluntad, que sigue buscando a la pareja, acompañado por la ex-prometida de Marko, Gwendolyn, por su socia La Gata de la Mentira y por una niña pequeña conocida como Esclava, a la que decide llamar Sophie.  Lentamente se introducirán nuevos frentes y personajes, y se complicarán las relaciones entre ellos (pasión, venganza, lealtad y obligación).

Este tomo no estará desprovisto de muertes y casi-muertes, un recurso que al final puede volverse un tanto efectista, pero que demuestra que, incluso en los mejores momentos, la vida de Hazel y su familia corre un peligro constante. El final del tomo indica otro salto temporal futuro y otro cambio de espacio para la joven familia.

//Fin de spoilers//

Tercer capítulo de Saga del guionista Brian K. Vaughan y la artista Fiona Staples, que publica Planeta deAgostini Cómics

Planeta DeAgostini Cómics sigue manteniendo la edición de tapa dura con papel de alto gramaje. Al final del tomo se incluyen las maravillosas portadas alternativas, como la que coincide con la contracubierta de este tomo y que homenajea a las portadas de la novela romántica. Como en los tomos anteriores, el prólogo ha sido escrito por José Torralba y esta vez se centra en los saltos temporales de la narración. La excelente traducción (muy agradable de leer y desprovista de las expresiones forzadas que a menudo salpican las páginas de muchos cómics traducidos) corre a cargo de Diego de los Santos, experto traductor del mundo del cómic, que ha trabajado en obras como Thorgal, Sky Doll, Sandman o La muerte de Superman. Este tercer tomo tiene 150 páginas y cuesta 16,95 €, un coste asumible si tenemos en cuenta, por un lado, la calidad de la edición y, por otro, que el lento ritmo de publicación en Estados Unidos supondrá la adquisición de un tomo al año a quien quiera hacerse con esta joya de la novela gráfica actual.

Tercer capítulo de Saga del guionista Brian K. Vaughan y la artista Fiona Staples, que publica Planeta deAgostini Cómics

Saga puede ser el cómic definitivo para los adictos a las series de televisión y su capacidad para caracterizar, pero también el cómic de aquellos que buscan “algo más” en la novela gráfica. Tomo tras tomo, Saga demuestra que una buena narrativa no está reñida con el entretenimiento o con un apartado artístico excelente. Y no ha hecho más que empezar.

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