Shenzhen

shenzhen de guy delisle astiberri edicionesAlgunos recordaréis que hace un tiempo reseñé Pyongyang y más recientemente hice lo propio con la Guía del Mal Padre 2. Ambas obras, muy diferentes entre sí, provienen de la misma cabeza pensante: Guy Delisle, autor del Quebec y viajero observador. La obra que hoy os traigo es la primera de una serie de 4 “cómics de viaje” del autor, todas ellas editadas por Astiberri. Shenzhen es el título de este primer cómic, el más corto y tosco de los 4. Luego vendría Pyongyang, que ya reseñé y por último tendríamos Crónicas Birmanas y Crónicas de Jerusalén, que reseñaré en breve en esta misma página.

Shenzhen nos cuenta la estancia de Guy Delisle en la ciudad china homónima que tuvo lugar en 1997 y que apenas duró 3 meses. El motivo de la visita es el mismo que lo llevaría un tiempo más tarde a Corea del Norte: supervisar la animación subcontratada de una serie de dibujos animados francesa. Como curiosidad, tengo que decir que me suena haberla visto de pequeño: se trata de Papyrus, una serie ambientada en el Egipto de los faraones y sí, con una animación nefasta. Empiezo a entender muchas cosas sobre los dibujos que veía en mi infancia.

Dado que las motivaciones del viaje son las mismas y que se trata de países asiáticos con muchos parecidos, nos encontraremos con situaciones muy parecidas a las que encontramos en Pyongyang. Una sensación general de estar perdido en la traducción, comentarios sobre las curiosas costumbres de los chinos, sus dolores de cabeza con el estudio de animación, sus experiencias con la comida, etcétera. Por otro lado, se aprecia un discurso menos politizado y más de transeúnte curioso; mientras que en Pyongyang todo tiene un aire pesimista, decadente y opresivo, Shenzhen nos muestra una China en expansión, cutre y sucia pero a la vez vital y con carácter. Sus ojos críticos no pueden dejar pasar el miedo al gobierno que tienen sus ciudadanos o la política de exterminio del disidente que se sigue a oscuras, sin que nadie sepa las cifras reales, pero el grueso de Shenzhen se dedica a la observación de todas aquellas pequeñas diferencias curiosas que tanto disfruto. Mención especial al capítulo sobre el dentista, simplemente hilarante.

No es común ver occidentales en China

En lo que respecta al dibujo, se puede apreciar cierta diferencia sobre todo en los difuminados a lápiz. Comparando el dibujo con Pyongyang y sobre todo con las dos crónicas posteriores, vemos como todo resulta más oscuro, más sucio. A las formas les falta definición, los bordes se difuminan a menudo. El uso de los tonos más oscuros de gris da a esta obra una sensación más cruda que las siguientes. A partir de Pyongyang empezarán a predominar los grises más claros y en las últimas dos obras ya no se usará el lápiz para los degradados. Shenzhen es, por tanto, la más corta y la más brusca de las 4 “obras de viaje” (me gusta llamarlas así) de Guy Delisle. Eso no significa que sea peor obra por ello. Las ilustraciones a página entera de ciertos paisajes son especialmente evocadoras, como las amalgamas de cables de electricidad y teléfono que lo cubren todo o los edificios cargados hasta los topes de publicidad. El homenaje a Tintín de la página 101 me ha encantado, por ejemplo.

Gran homenaje a Tintín
Gran homenaje a Tintín

La que tengo en mis manos es la cuarta edición de Shenzhen, que forma parte de la colección Sillón Orejero, que tiene joyas como Cenizas, Beowulf, Lupus, Papel Estrujado, Sin Título, El Libro de Los Insectos Humanos, Los Surcos del Azar y por supuesto toda la obra de Guy Delisle. En términos de edición, recibe el mismo tratamiento que Pyonyang: Portada Monocolor, título en blanco, misma tipografía y tapa blanda con buenas solapas. Me extraña, eso sí, que con 152 páginas abulte tan poco en comparación a Pyongyang, que solo tiene 30 páginas más. ¿Papel más fino? No me lo ha parecido. El precio de 18€ no parece tan atractivo si comprobamos que es el mismo que lo que vale Pyongyang para una obra que abulta bastante menos. Sin embargo, considero que Shenzhen es una obra muy interesante a muchos niveles, que retrata la China de finales de los 90 con una agudeza sublime y que estrena una colección de 4 obras imprescindibles de Guy Delisle. Estad atentos que pronto vienen sendas reseñas de Crónicas Birmanas y Crónicas de Jerusalén.

 Shenzhen, ciudad elegida por Deng Xiao Ping como campo de pruebas de la llamada “economía socialista de mercado”, ha pasado de los 30.000 habitantes que tenía en 1980 a 10 millones en la actualidad, convirtiéndose en una de las ciudades más dinámicas de China y una de las megalópolis del mundo. Durante un mes, Guy Delisle, autor de Pyongyang, ejerció en Shenzhen como director de un equipo de dibujantes en la realización de un proyecto de animación.

Durante ese tiempo su vida cotidiana se pobló de malentendidos, torpes tentativas de comunicación, reflexiones, soledad, descubrimientos culinarios más o menos agradables y veladas surrealistas. Un choque cultural que el autor afronta con humor y maestría.

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