Iron Man: Secretos desde el pasado

Tony Stark, señoras y señores, puro carisma. Pocas presentaciones necesita un tipo que forma parte de la iconografía Marvel a base de sonrisas y talonario, y que ha visto crecer su fama de forma exponencial gracias al éxito de su franquicia cinematográfica. Robert Downey J.R ha hecho más por el excéntrico millonario que varias docenas de guionistas de la nómina de la Casa de las Ideas. Aunque fuera de las mieles del éxito en la pantalla, a nuestro cabeza de lata no le ha ido nada mal. Su protagonismo ha sido notable en las últimas grandes sagas de la editorial, y la colección con su nombre en la cabecera ha sufrido modificaciones importantes para situar al dueño de la armadura más dicharachera del planeta viñeta a la altura de su merecida popularidad.

Iron Man1Son muchas las tribulaciones por las que ha pasado el hombre de lata a lo largo de estos últimos años, pero hacer un recorrido total por todos estos tropiezos y triunfos sería una labor mucho más extensa y compleja de la que pretendo en este artículo. Lo mejor será centrarnos en la historia reciente del personaje, que ha dado mucho de sí, y que ha sustentado cambios lo suficientemente importantes.

La enésima revolución Marvel responde al nombre de Marvel Now, juegos malabares de espíritu renovador, con un gran componente de reacción ante los movimientos de la querida competencia. Tras los acontecimientos de Vengadores Vs X-Men, se presentaban un buen puñado de frentes abiertos, y ese fue el punto de inflexión elegido por la editorial para potentes cambios. Entre otros, movimientos bastante visibles de equipos creativos y numeraciones desde uno para el efecto llamada de nuevos lectores. La aparición de nuevos conceptos y colecciones servía de remate para esta nueva Marvel, que se disfrazaba de novedad brillante pero que, en el fondo, se limitó a una excelente operación de maquillaje.

Por supuesto, cabeza de lata era uno de los elegidos. Matt Fraction había sido el anterior capitán del barco, pero llegaba la hora de un lavado de cara. El nuevo chico en la oficina, Kieron Guillen, un tipo que se ha ganado a pulso su sitio en la constelación de estrellas de Marvel. Pasaba a Iron Man tras una sobria etapa al frente de los mutantes, donde manejó con mimo y elegancia algunos arcos argumentales para el recuerdo. Participó de manera notable en el desarrollo del citado evento VengadoresVs X-Men, y, como decía, se ha transformado en un valor seguro dentro del nutrido equipo de guionistas de Marvel.

Guillen es un escritor con gran capacidad de adaptación, pero que no olvida dotar de personalidad a sus creaciones. Ha manejado con el mismo pulso a los chicos X que a una alocada comedia adolescente en Jóvenes Vengadores, con la construcción de un tono adecuado para cada ocasión, sin renunciar a la marca personal de escritor serio, con gran respeto por los personajes, ágil en sus diálogos. Elige con gran intuición los momentos, las soluciones y los giros, que pueden ser desde épicos a muy divertidos dependiendo del contexto en el que se mueva este versátil autor. Un personaje con tantos matices como Tony Stark parecía a la medida de Guillen, un escritor que aprovecha como pocos las posibilidades reales de un personaje.

Guillen nos ha ofrecido con su Iron Man un viaje alucinante a golpes de ciencia ficción pura, con picos de emoción brillantes, y la sensación de continuidad y lógica que se espera de una colección Marvel en el siglo XXI. Hay gente que no estará muy de acuerdo con el giro que ha tomado la colección en los últimos meses, pero nadie puede negar el ritmo, la sensación causa efecto que esta colección regala mes a mes; sin ruido de fondo, sin grandes trucos de efectismo intrascendente, los cambios en la vida de Tony Stark han sido revelaciones que se han colado en su mundo como una apisonadora.  Guillen plantea su trabajo con el toque sutil del que conoce el camino por el que anda, sin improvisaciones.

Iron Man 2

Para empezar, no podía ser de otra forma, Stark se enfrentaba a las cenizas de su pasado con el regreso del Xtremis, el virus que ha dado más de un quebradero de cabeza al Cabeza de Lata, y que servía de nexo perfecto con la tercera parte de las aventuras cinematográficas del personaje. Efectivamente, el Xtremis era una de las tramas de fondo de aquella película, así que se coló de manera visible en la continuidad de la colección. Sin respiro, Guillen nos llevó de viaje espacial, ya que Stark empezó a frecuentar la  cabina del transporte espacial de los Guardianes de la Galaxia. Una vez libre de los compromisos argumentales con la actualidad de Hollywood, Guillen comienza una saga que se ha extendido a lo largo de todos estos meses, gracias a inteligentes concatenaciones de hechos, que comienzan con el juicio espacial a Tony Stark, atrapado por una raza extraterrestre adoradores de la fuerza Fénix. Encontrarse por el espacio con el señor Stark les viene al pelo para aplacar sus iras religiosas, ya que consideran a nuestro héroe de hoy responsable último de la desaparición de esta fuerza cósmica destructora (para despistados, todo esto ocurrió en la dichosa saga Vengadores Vs X-Men).

Durante su cautiverio, Stark entra en contacto con 451, un androide que opina que las leyes de Asimov sobre robótica son simpáticas sugerencias. Con su programación inicial superada, 451 se ha transformado en un oscuro ente con extraños intereses que implican a la familia Stark. De hecho, 451 tiene mucho que ver en la concepción del hijo de Howard y Maria, con planes muy concretos sobre el futuro de la humanidad y el destino del retoño en cuestión. 451 ha tomado una serie de decisiones unilaterales con la intención clara de salvar la vida en la Tierra, a cualquier precio y caiga quien caiga. Sumido en una lucha en la que está en juego su propia alma, Tony Stark se enfrenta a su propio pasado y las consecuencias reflejadas en el presente, encaminado a una serie de revelaciones que cambiarán para siempre la concepción sobre sí mismo.

Acción cósmica a raudales, y una armadura colosal llamada el Deicida, inventada para la aniquilación de celestiales. Guillen sabe cómo jugar duro.

¿En qué se traduce el final de la saga para Tony Stark? Pues descubre nada más y nada menos que es adoptado, y no es el hijo natural de Howard Stark. Fue un señuelo perpetrado por sus padres adoptivos para que 451 nunca encontrase al auténtico hijo de la pareja, destinado a ser el eje central de los maquiavélicos planes del androide. Entra en escena Arno, el hermano perdido, un hombre que se ha pasado la vida atrapado en una burbuja, y que ahora se enfrenta al mundo por primera vez. Si un Stark es capaz de cambiar el mundo varias veces por semana, dos supergenios significan una era de grandeza e innovación.

Iron Man 3Así surge el último gran arco argumental que ha preparado Guillen, y que es lo último que hemos podido leer en España. Iron Metropolitan es la última gran ida de estos locos geniales que son los hermanos Stark. Convencidos de construir la ciudad del futuro, autosostenible y capaz de servir como refugio a la humanidad en una era incierta, ambos diseñan un modelo urbano para el futuro en las ruinas de lo que un día fue la ciudad del Mandarín. No podía ser de otra forma, lo que se presentaba como un visionario proyecto de innovación tecnológica, se transforma en una pesadilla cuando los anillos del Mandarín encuentran nuevos portadores, cada uno de ellos con sobradas razones para odiar a Stark. Si la batalla contra 451 fue por su alma, Stark pelea ahora por su visión, por su idea del futuro. Como siempre, las victorias se cierran con sacrificios, y para la salvación de un sueño, Tony renuncia a industrias Stark, cuya responsabilidad recae ahora en las manos de Arno. Para remate, los anillos de Mandarín recaen en el más inesperado enemigo, Malekith, recién recuperado por Jason Aaron en la excelente etapa al frente de Thor que está rubricando junto a Esad Ribick.

Para el apartado artístico, Guillen contó en un principio con los lápices del siempre polémico Greg Land, para disgusto de muchos. Lo cierto es que, discusiones técnicas aparte, hizo un trabajo más que digno y eficaz, a pesar de su tendencia a las figuras estáticas y a la falta de dinamismo que esto produce. Lo compensa con una simpleza narrativa que se agradece, con un manejo bastante tradiconal de la composición de página. De acuerdo, no es un cómic que en cuestiones d estética esté dirigido a paladares exquisitos, pero funciona, y a veces eso es un punto a favor.  Bennet es el encargado de los últimos números de Iron Man, un tipo con grandes momentos, detallista y muy vistoso, pero que tampoco es el colmo de la innovación. Y, repito, eso a veces es un soplo de aire fresco cuando lo único que quieres es disfrutar de un tebeo de superhéroes.

El futuro de Tony Stark es incierto, lleno de grandes retos, ahora en la sombra. Su presencia no se centra sólo en la colección con su nombre, también tiene mucho que ver con los Nuevos Vengadores de Hickman y los peligros imposibles a los que se enfrentan desde los límites de la ciencia los cerebros más privilegiados del universo Marvel.

Ahora todo está en manos de Arno, un personaje que hasta ahora se ha mostrado entusiasmado ante los retos tenológicos imaginados junto a su hermano. Pero empezamos a ver pequeños detalles que nos llevan a pensar en el destino de Arno, que puede estar ya escrito. Recordemos que este personaje no es nuevo, y que el Arno original era el Iron Man del 2020, un personaje ambiguo y torturado, que se ha movido más de una vez por la definición de villano.Quién sabe si un día ambos herederos de los Stark tendrán que luchar por el control del legado de la familia. En todo caso, esperamos grandes cosas de esta colección. Guillen ha conseguido crear un todo cohesionado, un gran plan a escala cósmica que se traduce en un cambio de perspectiva emocionante, que engancha mes a mes para descubrir cual es el siguiente cambio de rasante planeado por este escritor y su equipo creativo. Otro de los aciertos de la Marvel moderna, que está en un momento espectacular (de manera global, claro, que siempre hay cosas).

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