Wonder Woman de Brian Azzarello

Ahí está, tan lozana como siempre. A pesar de los años, las aventuras, los desafíos a vida y muerte, nuestra princesa guerrera mantiene el mismo espíritu desde hace más de 70 años, que la hizo abandonar su Isla Paraíso para defender el mundo de los hombres. Mucho han cambiado las cosas en el mundo de los cómics desde su creación en 1940 por William Marston, pero conserva aún esa aura de intocable dentro de DC, que la ha llevado a convertirse en parte del triunvirato esencial de la editorial, un icono incuestionable que comparte trono con Batman y Superman. Lo cierto es que han sido muchos los avatares del personaje, a pesar de esa importancia en el imaginario colectivo de los lectores de DC.

WonderwomanDiana es reverenciada como icono, ya que el concepto de superheroína prácticamente nace con ella. No necesitó una contrapartida masculina, no nace como mera comparsa del musculitos de turno. Es poderosa, independiente, de personalidad marcada; una mujer de armas tomar que desde el momento de su aparición ha dejado una impronta, generación tras generación. No hay una encarnación de la Liga de la Justicia que no cuente con la princesa amazona entre sus filas, salvo alguna excepción notable, y su colección tiene momentos que son considerados clásicos en la historia del cómic USA.

Aun así, Diana, como heroína independiente, nunca ha sido una superventas, y su cabecera ha sufrido los golpes de una industria tambaleante, en manos de guionistas incapaces de entender la dimensión de una figura como la amazona. La calidad de la colección bajo su nombre es una montaña rusa en la que encontramos míticas epopeyas que han quedado para el recuerdo, y etapas que es mejor olvidar por su mediocridad, representadas por experimentos vacíos o repeticiones innecesarias.

Sin duda, la etapa más recordada de Wonder Woman es la perpetrada por George Perez, leyenda que se encontraba en un momento especialmente dulce como artista a mediados de los 80. A esas alturas ya se había encargado de dejar para la posteridad a sus ‘Nuevos Titanes’ y la saga fundacional que puso patas arriba DC, ‘Crisis en Tierras Infinitas’. Escribió con letras de oro su nombre en el libro de estrellas del cómic mundial, y para rematar aquellos prodigiosos años de creatividad desatada, se encargó de la recreación de la princesa Diana para aquel universo post-Crisis. Si la amazona es considerada uno de los pilares de DC, no podía ser de otra forma que un autor consolidado y potente se hiciese con las riendas de la colección, dando como resultado un regreso a la altura de las expectativas.

Perez reescribió el contexto del personaje, pero sin perder la chispa primordial de su origen. Seguía definida como una guerrera, valiente, decidida e inquebrantable, capaz de superar desafíos dignos de dioses. La épica de raíces mitológicas impregnaba aquellos primeros números de las nuevas aventuras de Wonder Woman, en los que George Perez rubrica algunos de los momentos imprescindibles de su majestuosa carrera, y ya es decir. Si bien Diana conservaba su espíritu optimista lleno de fe en la humanidad, la serie ganó la intensidad que quizá faltaba en la concepción más pop de la Wonder Woman anterior a la crisis.

La serie contó con una prolongada estancia de Perez, que mantuvo el interés sobre el personaje, pero nada es eterno, y con la despedida del impulsor de la colección, llegó el tambaleante camino de la inestabilidad y la pérdida de rumbo. Interesantes etapas como la imaginada por Phil Jimenez, se mezclaban con buenas ideas desperdiciadas, intentos de romper con los tópicos del personaje que resultaron en desastre, y momentos de mediocridad absoluta y olvidable. La colección del personaje perdía el interés de los lectores, aunque la heroína se mantenía como un personaje esencial en la Liga de la Justicia a lo largo de los años.

Wonderwoman1Pero esto es DC, amigos, así que de cuando en cuando todo vuela por los aires por la razón A o por la razón B, y lo que dábamos por supuesto es engullido por la magia de los accidentes espaciotemporales. El evento Flashpoint resultó en una reinvención total de todos los conceptos de la editorial, cambios sustanciales que situaban a los héroes de siempre en un contexto novedoso y, sobre todo, lanzado desde cero, lo que era una llamada a las armas para nuevos lectores y profanos del mundillo DC.

Todos los personajes de la editorial sufrieron cambios, más o menos significativos, y otros, simplemente, fueron adaptados a un nuevo contexto, a veces, metidos con calzador. No es cuestión de hacer balance en estas páginas de los resultados de lo que se ha dado en llamar Nuevo Universo DC, porque eso da para un debate encendido y polémico. Nos centraremos en lo que ha pasado con nuestra chica favorita a lo largo de estos últimos años.

Hay que admitir que la apuesta inicial de DC con el personaje fue bastante potente. El equipo creativo escogido para el relanzamiento de Wonder Woman era de calidad indiscutible y contrastada. Como capitán del barco se situaba Brian Azzarello, un tipo que venía de ganar todo premio habido y por haber gracias a ‘100 Balas’, la oda a la serie negra que convertía a su autor en el referente moderno del género. Fabricó una modernización del género sin perder las raíces clásicas, en un juego con los lenguajes novelescos y visuales, que es una gozada de lectura obligatoria. A priori, un tipo que se mueve en las turbias aguas del mundo del crimen no parecía el más indicado para escribir una serie de profunda identidad dentro del cómic de superhéroes. Es más, el bueno de Azzarello no se suele cortar cuando habla de lo poco que le gusta el pintoresco concepto del héroe enmascarado, y las pocas veces que se había lanzado a la aventura en un cómic de este tipo había sido al frente de Batman, oscuro vengador callejero al que podía conducir a su terreno detectivesco.

Pero con Wonder Woman, la cosa no parecía tan fácil. Pero si algo hemos aprendido de la experiencia es que Azzarello es un escritor sorprendente, hábil y muy inteligente. Porque sin perder ni un ápice de personalidad, ha llevado a Wonder Woman a un pantanoso terreno nunca asociado con la princesa amazona. Una saga familiar llena de traición, mentiras y juegos de poder, donde se mezcla de manera magistral el contexto olímpico con un modelo narrativo que tiene más de historia sobre la mafia que un relato en el que esperas ver implicada a Wonder Woman.

Quizá, eso sea motivo de crítica lanzada contra el bueno de Azzarello. Da igual qué personaje escriba, todos acaban metidos en tensas historias de ambiente oscuro, enraizadas en la serie negra clásica, influencia visible y nada escondida de este autor. El caso es que, vistos los resultados, no queda más que rendirse a la evidencia y aplaudir el concepto de Azzarello, porque ha encontrado una química perfecta entre su propio mundo y la realidad de Diana, y que además cuenta con excelentes referencias mitológicas que dan un empaque majestuoso a la propuesta presentada por Azzarello. La saga de venganzas familiares tiene todos los ingredientes de tragedia griega, mezclada con la épica esperada en una colección como esta. La Wonder Woman de Azzarello es reconocible, es nuestra guerrera de indomable espíritu, no es una burda reinterpretación al servicio del ego de un escritor endiosado. Azzarello construye su historia a partir de la tragedia personal de Diana, arropada por una colección de secundarios de auténtico lujo. Realmente, el peso de la narración recae sobre este puñado de aliados o ambiguos enemigos que rodea a la amazona. Seres mitológicos, descarriados semidioses o tipos tan potentes como Orión (un clásico entre los clásicos) se pasean por una colección que maneja tantos géneros, referencias y conceptos que se ha transformado en una compleja maravilla narrativa, que trata al lector como pocas colecciones en DC. Es adulta, impactante, exigente y elegante. Creo que no podemos decir eso de la mayoría de las cabeceras que se colocan en las estanterías mes a mes.

Wonderwoman2Azzarello no ha reinventado al personaje de manera radical, pero ha cambiado de modo tan sencillo y definitivo su entorno, que todo es nuevo y brillante. Si tengo que definir la esencia de esta colección, diría que es un híbrido entre las ensoñaciones de Neil Gaiman sobre dioses fabricados a imagen y semejanza del hombre, y El Padrino.

Otra de las cosas que han supuesto un éxito de esta colección es la continuidad, que se agradece en un mercado cambiante hasta lo ridículo. Hasta ahora, y salvo momentos puntuales, el encargado de la parte artística ha sido el espectacular Cliff Chiang. Su trazo duro, su simpleza narrativa y el sentido del movimiento han convertido esta colección en un espectáculo a todos los niveles.

Wonder Woman protagoniza en paralelo las aventuras de la ‘Liga de la Justicia’, y entre sus páginas ha encontrado tiempo para caer en los brazos de Superman. Una muestra más de la descordinación y los agujeros de continuidad que se montan en DC, porque el personaje predecible y tópico de la LJ poco tiene que ver con la Diana redonda de Azzarello.

La solución, según los ejecutivos de la editorial, pasa por quitar de en medio a Azzarello y Chiang. Mejor destruir un trabajo de calidad, un estudio concienzudo y directo de la naturaleza humana, un enfoque diferente y arriesgado, y sustituirlo por lo convencional y lo simplista. La excusa es la aparición de Wonder Woman en el próximo enfrentamiento entre Batman y Superman en la gran pantalla, que se traduce en la llegada de nuevos lectores, que esperan un personaje acorde con la concepción ideada para la película, y que necesita historias más clásicas.

Otro día, si eso, hablamos de la debacle editorial que se está produciendo en DC con decisiones absurdas y peligrosas como ésta. Pero hoy hace un día estupendo, así que mejor me relajo, disfruto de los primeros calores del verano, y releo alguno de los grandes momentos que nos regala esta Wonder Woman. Un puñado de números que no dejan indiferente.

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2 Comentarios

  1. Pues salvo un bajón a mitad de lo publicado hasta ahora, muy buena serie, sí señor. Me gusta tu definición, totalmente de acuerdo respecto a la atmósfera “mafiosa” de la serie.
    Una pena ese próximo cambio anunciado; una serie menos a comprar.
    Es curioso cómo WW me parecía uno de los personajes más ridículos posibles y cómo cambió mi percepción hace años, gracias a la etapa Pérez…

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