Crítica de Anarchy: La noche de las bestias

Anarchy la noche de las bestias
Anarchy la noche de las bestias

 

Tan solo un año después de la interesante y curiosa The Purge: La noche de las bestias (The Purge, 2013), llega a nosotros su segunda parte donde, básicamente, tendremos más de lo mismo, aunque con algunas interesantes matizaciones.


Los nuevos fundadores de América invitan a celebrar su derecho anual a purgar. ‘Anarchy: La noche de las Bestias‘, de título original ‘The Purge: Anarchy’ (The Purge 2) es la secuela de ‘The Purge: La noche de las bestias’, el hit de verano de 2013 que rompió la taquilla de Estados Unidos y veremos el regreso del escritor y director James DeMonaco para elaborar el próximo capítulo aterrador de ciudadanos obedientes preparándose para la 12 horas de anarquía anuales de su país.

El reparto está formado por Frank Grillo, Michael Kenneth Williams, Carmen Ejogo, Zach Gilford y Kiele Sanchez.

James DeMonaco dirige esta película y la fecha de estreno prevista en España es el 25 de Julio de 2014.

Anarchy la noche de las bestias
Una aclaradora bandera: armas y sangre

Si en la primera película nos ponían en situación rápidamente, mostrándonos un futuro aparentemente utópico, donde la pobreza y el paro eran casi inexistentes, en seguida se nos mostraba la causa de esta maravillosa situación económica de los Estados Unidos de un futuro próximo: los gobernantes del país (llamados los Nuevos Padres Fundadores) han implantado una ley por la cual, una noche la año (la noche de La purga), puede cometerse cualquier crimen, incluido el asesinato, sin que se les castigue por ello. De esta manera se supone que, amparados por la ley y su “derecho” a liberar a la bestia interior y así purificarse, el resto del año no debería haber delitos.

Efectivamente, así es. En este futuro no hay ni delitos ni, como decimos, apenas pobreza. Y es que como en natural, las principales víctimas serán los marginados, los más pobres de la sociedad, que o bien viven en la calle (con lo cual son objetivos fáciles) o no tienen dinero suficiente para pagarse un buen sistema de seguridad (como se narraba en la primera película).

De este modo lo que podría ser una simple película de acción algo gore, pasa a convertirse, además, en una dura crítica social. La primera película nos hacía reflexionar sobre hasta dónde llegaríamos para protegernos o proteger a nuestra familia, hasta dónde llegaría nuestra capa de civilización antes de que caiga y aparezca nuestra bestia interior.

Anarchy: La noche de las Bestias, en cambio, nos muestra las diferentes razones por las que podríamos salir a las peligrosas calles llenas de asesinos, sádicos y toda clase de peligrosos individuos, organizados o no. Así, un grupo de desconocidos se unirán para sobrevivir a la noche más peligrosa del año cada uno por sus motivos: unos por venganza, otros por accidente, otros simplemente para no morir… y otros por diversión sádica o por dinero.

Anarchy la noche de las bestias
Cada uno tiene sus motivos

Entre este variopinto grupo de protagonistas tenemos desde la ama de casa que se ve superada por los acontecimientos, pasando por el personaje torpe y pesado que ralentiza al grupo, hasta llegar al “superhéroe”, un experto en armas y lucha cuerpo a cuerpo, con una misión de venganza, interpretado por Frank Grillo, con una actitud y vestimenta que bien podría llevar una calavera blanca en el pecho y llamarse Frank Castle.

Leo (Frank Grillo) se convierte a su pesar en el protector de este grupo. Juntos deberán evitar a los diversos ciudadanos que se aprovechan de la purga, una inquietante banda callejera de enmascarados que les persigue y unos grupos de paramilitares con una misteriosa misión que desconocemos.

Y toda esta acción y violencia se ve salpicada, como decimos, por una crítica a las clases altas que se aprovechan de su condición privilegiada para comprar, textualmente, víctimas con las que jugar. En esta ocasión aparece también un revolucionario predicador (Michael K. Williams) que está dispuesto a dirigir a los oprimidos para terminar con la purga.

Anarchy la noche de las bestias
Clases sociales diferentes

Funciona muy bien como película de acción (y sobresaltos). La tensión se mantiene durante los 103 minutos que dura la película, ayudado de una funcional música de Natha Whitehead y, sobre todo, por una excelente puesta en pantalla con imágenes de gran potencia como un autobús llameante que cruza la calle o los inquietantes enmascarados a cámara lenta, obra del director de fotografía Jacques Jouffret. Una buena historia de suspense llevada en gran medida por el citado Frank Grillo.

Pero la crítica social no funciona tan bien. Si por un lado es clara la denuncia a la posesión de las armas (subrayada en el cartel de la película y en los títulos de crédito finales), por otro lado también deja claro que debemos defendernos y, por eso, deberíamos tener una pistola en casa “por si acaso”, como dice una de las protagonistas. Además, se nos muestra de forma tan evidente, tan directa (al contrario que en The Purge: La noche de las bestias) que pierde gran parte de la fuerza que podría haber tenido de haber sido más sutil.

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Dispuestos para la matanza

Bien dirigida por James deMonaco, el mismo realizador de la primera entrega que si bien tenía varias similitudes con Asalto al distrito trece (de la que él mismo escribió el guión del remake de 2005), ésta podría recordarnos en ciertos aspectos a 1997, rescate en Nueva York: acción y tensión bien llevadas, con cierta crítica social (algo manipuladora) y que nos hará pasar un buen rato… o malo, viendo cómo sufren algunos y hacia dónde puede que nos lleven nuestros politicos.

[review]

Del amanecer de los tiempos vengo, he visto cosas que muchos no recordáis y ni siquiera habéis vivido. Nadie jamás ha sabido que estaba entre vosotros… hasta ahora. Culturalmente disperso, soy un bicho raro: me gusta la literatura, el cine, la música, los cómics, la tecnología... Debo ser el único ¿verdad?

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