‘Diarios de guerra’, de Enrique V. Vegas

'Diarios de guerra', de Enrique V. Vegas

Una de las ‘enfermedades’ que sufren los autores es su encasillamiento. Cuando se sienten cómodos con una temática tienden a no abandonarla o a hacerlo de forma muy pausada. Esto cuando no encuentran un filón comercial que explotan y explotan hasta que terminan por desgastar tanto a los lectores como a su creatividad. Ahora bien, algo que no debemos nunca confundir es estilo y temática. Si menciono el nombre de Frank Miller, John Buscema, Alex Ross, Jim Lee o Frank Frazetta entre otros, seguro que automáticamente a vuestras mentes llegan imágenes de trabajos suyos que son fácilmente identificables. Lo mismo ocurre en nuestro país cuando hablamos de Enrique V. Vegas, rápidamente nos vienen a la cabeza sus clásicos personajes cabezones. ‘El Cabezón de Acero’, ‘Matris’ o ‘Espiderman’ son solo algunas de sus adaptaciones humorísticas que hemos podido ver en formato cómic. Pero además de estas, Vegas también ha trabajado en otros géneros menos jocosos, como por ejemplo son sus obras ‘Kobe’ o ‘Leinard’, aunque ninguna de ellas se le acerca a la profundidad que logra con ‘Diarios de guerra’.

Nada más abrir el cómic, lo primero que nos encontramos es un prólogo del excorresponsal para El Mundo en Asia, David Jiménez. Su firma ya denota que estamos ante una obra seria, cuyo objetivo no es entretener, sino mostrar al mundo lo que ocurre más allá de nuestras fronteras. Al leerlo, podemos comprender la dura situación que viven los periodistas de guerra, sentando las bases para poder disfrutar plenamente de lo que Enrique V. Vegas nos tiene preparado.

'Diarios de guerra', de Enrique V. Vegas

Tal vez lo que más nos sorprenda de este cómic en un inicio no sean los hechos en sí, a los que lamentablemente la sociedad nos ha acostumbrado, sino el contraste entre el estilo artístico del autor y un tema tan serio como el que se narra en la obra. Pero nada más lejos de la realidad. Tras pasar esta primera frontera, nos damos cuenta de que Vegas es capaz de enviar un mensaje solemne y duro al lector, utilizando el mismo estilo caricaturesco que le ha dado fama.

La narración de la obra es sublime. Su autor centra el peso de la historia en cuatro personajes totalmente distintos entre sí para enseñarnos qué piensan y por qué toman ciertas decisiones. El primero de ellos es un antiguo soldado que tras volver a su patria y ver que no sirve para otra cosa, decide convertirse en mercenario, estimando que su labor está en el frente. Una introducción de diez páginas, cruda y directa, donde comprendemos que Vegas no va a hacer uso en el cómic de imágenes desagradables e impactantes para que el lector se sorprenda. No hace falta mostrar todo cuando nuestro cerebro ya está saturado de esta información. Solo con enseñar ciertas viñetas, nuestra mente ya es capaz de componer la panorámica y de saber cuál va a ser el desenlace de ciertas situaciones.

'Diarios de guerra', de Enrique V. Vegas

El Capítulo II nos lleva a conocer a un corresponsal de guerra en Afganistán, poniendo así rostro a los pormenores que David Jiménez comentaba en el prólogo de la obra. Lejos de quedarse en la habitación de su hotel, como comenta que hacen muchos otros periodistas, el personaje de esta historia decide salir y contar al mundo lo que ve como ‘periodista empotrado’. Este término es utilizado para nombrar a los reporteros que van junto al ejército, evitando así convertirse en un ‘blanco fácil’, aunque por contra, solo ven lo que sus guardaespaldas les dejan ver. Pese a que hoy en día todavía se pueden encontrar periodistas ‘freelance’ que deciden viajar por su cuenta, desde finales de la Guerra de Vietnam lo más común es que se muevan junto a soldados.

Es en esta parte de la historia donde se entremezclan tres de los principales personajes bajo un escenario crudo: el día a día en Afganistán. El comienzo del Capítulo III sitúa al lector inmediatamente después de la conclusión del anterior, aunque lo hace mostrando la historia desde un punto de vista totalmente diferente. Es aquí donde conocemos las vicisitudes con las que tienen que lidiar los civiles afganos en su día a día, ya que se encuentran en el centro de una tormenta que enfrenta a soldados extranjeros y radicales nativos.

'Diarios de guerra', de Enrique V. VegasFinalmente seremos testigos de la crudeza de la guerra, aunque como decía el reportero de esta historia, puede que ya no nos sorprenda. Enrique V. Vegas intenta así mostrar el lado más oscuro del ser humano, pero lo hace sin caer en lo visceral o banal. Su característico estilo es capaz de contarnos de manera llana y directa el día a día de una guerra que pese a que ya concluyó, sus consecuencias perdurarán por muchos años.

Con un dibujo claro y un buen uso de los detalles, sin sobrecargar las viñetas pero dando relevancia a los puntos más destacables, el autor logra calar hondo en los lectores. Alejándose del cómic documental que creó Joe Sacco, pero manteniendo la esencia del periodismo, Vegas narra en sus viñetas una historia que perfectamente puede ocurrir a diario en Afganistán u otros países que se han visto sumidos en las consecuencias de la guerra.

Este volumen, editado por Panini Cómics, se publica bajo un formato cartoné con unas cubiertas en tonos marrones que dotan a sus 96 páginas en blanco y negro de la sobriedad que se merecen. La buena calidad del papel, junto a la premisa en sí, hacen que los 15 euros que cuesta sean más que recomendables.

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'Diarios de guerra', de Enrique V. Vegas

En Diarios de Guerra se concentra en el lado humano de la guerra utilizando como telón de fondo la guerra de Afganistán. A través de las visiones subjetivas de cuatro personajes; un mercenario, un soldado norteamericano, una niña afgana y un corresponsal de guerra, el lector se acercará de primera mano al conflicto, asumiendo las dudas, temores y reflexiones de las personas reales que vivieron el conflicto.

Autor: Enrique V. Vegas

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