La asombrosa Patrulla X: ¡Bamf!

Parece ser que con el título de guionista, convalidan el módulo de saqueador de tumbas. Desde que se abriera la caja de los truenos con el regreso de Jean Grey, el concepto de muerte en los universos comiqueros ha quedado en entredicho, y es que parece que a nuestros personajes favoritos les cuesta quedarse en la tumba. Se ha pasado de la sorpresa a un sistema previsible y evidente, en el que, pasado cierto tiempo, los caídos en combate regresan al plano de los vivos, por los malabares narrativos y los golpes de efecto.

AmazingXmen2Cierto es que esta situación ha arrancado cualquier atisbo de trascendencia a los épicos sacrificios por los que cualquiera de los héroes del cómic pasa a mejor vida, y poco asombro provoca un furibundo escritor que liquida sin compasión al favorito de los niños y las niñas. Ya llegará otro creativo con ganas de mambo que traiga de vuelta del inframundo al héroe  de turno.

La asombrosa Patrulla X vive bastante de este lugar común en el cómic moderno de idas y vueltas, ya que, en el fondo, podemos reducir su existencia en origen a una fabulosa excusa para devolver a los lectores la presencia de uno de los personajes más carismáticos que se ha paseado por una colección mutante: Kurt Wagner, alias Rondador Nocturno.

Regocijo y alegría, que ha vuelto de entre los muertos.

Rondador Nocturno siempre ha sido de los favoritos de los lectores. Desde su creación por Len Wein y Dave Cockrum para la mítica segunda génesis, ha conectado de manera brillante con la mayoría del público, que ve en este hombre X la auténtica esencia del héroe. Kurt es un personaje lleno de contrastes, puesto que su aspecto demoníaco choca con su espíritu sosegado y pacificador. Tras esa fachada monstruosa, se esconde el que es, posiblemente, el más humano de todos los alumnos de la escuela Xavier. Si alguien tiene motivos para odiar a la humanidad, es nuestro azulado héroe, pero, sin embargo, ha seguido la senda de la conciliación y la fe en que el mundo puede ser un lugar mejor. Incluso ha abrazado la religiosidad con pasión humanista, diferenciado de los fanáticos del tipo reverendo Stryker. Rondador Nocturno es un ejemplo para todos los hombres X, porque cada uno de los pasos que ha dado en la vida es por convicción y humildad, sin esperar aplausos ni reconocimientos.

Por eso adoraban a este tipo sus amigos. Por eso, nunca se recuperaron del terrible golpe que supuso perder a uno de los pilares fundamentales que sostienen la cordura general en el atribulado mundo de los mutantes.

Los hijos del átomo siempre viven al límite, pero ha habido épocas en las que el camino del héroe se transformaba en pura supervivencia. Quizá, el episodio más dramático en la historia mutante ha sido el “no más mutantes” pronunciado por una Bruja Escarlata rota de dolor. La existencia era una posibilidad clara, y construir un mañana para el homo superior era la cruzada máxima a la que se enfrentaban los chicos de Xavier. Por ese sueño de futuro, Kurt moría en su enfrentamiento contra Bastión, no sin antes poner a salvo a la pequeña Hope, la última esperanza para los mutantes.

Todo el mundo echaba de menos a nuestro pícaro burlón. Sus compañeros, los lectores, los creativos ligados a los mutantes…algo parece hueco en una Patrulla X sin Rondador Nocturno. En el fondo, aunque nos enfaden esos trucos de narrativa barata para el rescate de los caídos, esperábamos impacientes que alguien recuperase a Kurt Wagner de las garras de la muerte. Que sí, que se quita valor al dramatismo de la pérdida, pero yo quiero a este tipo dando saltos en las viñetas de los X-Men.

Entonces llega Jason Aaron, y escucha nuestras plegarias.

AmazingX3El chico de oro de las colecciones mutantes conseguía lo que sólo una estrella puede permitirse: una colección propia para que sus planes cobrasen forma de manera total y coherente, sin ser deudor de otras cabeceras. Con el crédito conseguido por el aplauso de crítica y público, Marvel no se lo piensa mucho, y Aaron lo deja todo por una colección fabricada al gusto. Tanta es la implicación de Aaron, que incluso abandona su colección fetiche, Lobezno y la Patrulla X, para la dedicación exclusiva a estos asombrosos X-Men.

Lo cierto es que esta colección bebe de manera evidente de alguna de las tramas propuestas por el escritor en su anterior cabecera, ya que, por fin, descubrimos que demonios son los Bamf que pululaban por la escuela Jean Grey. Y lo de demonios, es literal.

Los Bamf, en apariencia, eran uno más de los recursos cómicos con los que Aaron se lucía en Lobezno y la Patrulla X, colección que se basaba, entre otras cosas, en un tono desenfadado y divertido. Estos bichejos eran un incordio para todo el que paseaba por los pasillos de la institución dirigida por Logan, pero lo que nadie sospechaba es que tras su afición al hurto y al whisky, había un gran plan urdido desde el más allá.

Allí es donde se encuentra Kurt Wagner, en un merecido descanso espiritual, en la eterna paz del Paraíso. A pesar del gozo que supone para el antiguo hombre X haber alcanzado ese estado místico, algo turba la paz interior de Rondador. Siente que aún no había finalizado su trabajo en el mundo mortal. Entonces, aparece su “querido” progenitor, Azazel, dispuesto a saquear de almas tanto el cielo como el infierno, y hacerse con el control del inframundo.

Mientras tanto, en el instituto Jean Grey, los Bamfs han construido lo que parece ser un portal a otro mundo. Los aguerridos miembros de los X-Men atraviesan el camino hacia lo desconocido, sin ser conscientes de que están a punto de formar parte de una batalla milenaria.

AmazingX1Aaron se monta una épica místico teológica de capa y espada. Ahí es nada. Con un ojo puesto en la mitología juedocristiana sobre cielo e infierno y otro en las películas de Errol Flynn, el reconocido escritor nos devuelve a Rondador Nocturno por la puerta grande; duelos a espada, abordajes sobre mares intangibles, batallas contra hordas de demonios, mogollón de bamfs, y una explicación (lo de satisfactoria o no, os lo dejo a vosotros) a muchas de las tramas abiertas por Aaron a lo largo de su estancia en Lobezno y la Patrulla X.

Aaron se lo pasa en grande. Emoción e intensidad siempre en el punto más alto, mezclado con momentos realmente entrañables, y la posibilidad de jugar con personajes tan poco habituales como Estrella de Fuego (que menudo primer día de trabajo más movido que tiene la pobre) o Estrella del Norte. Sobre todo, Aaron sabe que tiene en sus manos el futuro de un personaje querido y especial, y en ese aspecto no defrauda. Rondador ha vuelto, con toda su grandeza heroica. Hasta el punto es así, que hasta para volver de su preciado descanso, Kurt Wagner sacrifica mucho de sí mismo simplemente para hacer lo que es necesario y justo.

A los lápices, Ed MacGuinnes. No es la primera vez que reseño un trabajo suyo, y ya he declarado públicamente mi devoción total por el trabajo de este hombre. Me encanta que sea tan clásico, pero a la vez tan atrevido; tan espectacular como inteligente, tan divertido y tan profesional. Encima le dan un guión en el que lucirse, y nos sale un tebeo de fácil lectura, vistoso y épico.

No es lo mejor de Aaron. Eso no implica que sea una mala colección. Puede que te creas más o menos el sarao que se monta para la resolución del tema de los bamfs, pero reconozco que, entre medias, me lo he pasado muy bien. A lo mejor me tenía ganado, porque soy un fan irredento del género de espadachines, pero es un cómic dinámico, equilibrado y muy divertido.

A ver que depara el futuro, ahora que Aaron abandona los mutantes. La sombra de Bendis es alargada, y no ser el que corta el bacalao después de tantos años, ha resultado en un cambio de aires por parte de este escritor. Por mi parte, le despido con un aplauso. Porque habrá tenido mejores o peores momentos, pero hay que reconocer que nos lo hemos pasado de miedo con sus historias.

Y, por supuesto, vienbenido a casa, Mr. Wagner. Espero que esta vez sea para quedarse.

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4 Comentarios

  1. Creo que es uno de los pocos cómics que tengo que en el cierre de la saga (nº 5) en la contraportada opinan lo horrible, vergonzoso y mal llevado que es la resolución. Y la verdad es que opino lo mismo: Unos números muy buenos con un final a la “altura” de Perdidos.

  2. Hola, bigloke.
    Como digo en el artículo, no es lo mejor de Aaron, pero hasta ese momento de la resolución (que me parece muy cogido por los pelos, pero no tan horrible como para ponerlo al nivel de Lost), es un cómic muy divertido y original. En general, me ha gustado mucho, aunque sí, la explicación sobrenatural queda forzada (que no incoherente, como pasaba en Lost, puesto que desde el principio en esta colección el toque místico forma parte de la trama y no juega con otras posibilidades más terrenales). Insatisfactorio, quizá.

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