El chico de la semana: Diego Valor

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Si haces la prueba de pedirle a alguien que te nombre el primer superhéroe que se le ocurra, los tres que le vendrán a la cabeza serán, casi seguro, Superman, Batman y Spiderman. Puede ocurrir que le preguntes a un entendido que, para no dar una respuesta tan típica, te hable de un personaje menos conocido (sobre todo si se trata de su favorito). Pero, ¿qué sucede cuándo les dices que mencionen a uno español? Sin lugar a dudas, Superlópez y Pafman son las mayores referencias; no obstante, además de estar basados en dos de los superhéroes mencionados arriba, ambos son protagonistas de las historietas cómicas de Jan y Joaquín Cera respectivamente. Sin embargo, existe un personaje que, a pesar de ser un gran desconocido, representa a nuestro país desde una perspectiva más seria. Su nombre es Diego Valor. Natural de Alcalá de Henares (como el escritor de este artículo) y creado por Enrique Jarnés Bergua “Jarber” en 1954, este peculiar hombre es presentado como un piloto espacial consagrado a la protección de la Tierra y a la liberación del sistema solar.

La editorial EDT tuvo la interesante iniciativa de rescatar, hace un año, las aventuras de este superhéroe, al que se compara con otros más internacionales como Flash Gordon y Buck Rogers. El último en escribir las andanzas de este personaje ha sido el guionista Andreu Martín. De la parte artística, se encargaban el dibujante Enrique Ventura y el portadista Daniel Acuña, siguiendo los pasos de artistas como Adolfo Álvarez Buyila y Braulio Rodríguez “Bayo”, que fueron los primeros que lo hicieron sesenta años atrás. Sus hazañas se distribuían en tebeos apaisados de pequeño tamaño. En aquella época, su fama le llevó a protagonizar un serial radiofónico en la cadena Ser, donde se dejó notar que sus peripecias estaban inspiradas en el héroe espacial británico Dan Dare. Hasta tres personas le llegaron a poner voz a Diego Valor mientras se mantuvo en antena: Pedro Pablo Ayuso, Eduardo Lacueva y Joaquín Peláez. A continuación, puede leerse la canción de cabecera del programa, que no tiene desperdicio:

¡Adelante, soldados de la Tierra!

¡Volad hasta el espacio misterioso!

No temáis los azares de la guerra.

Mostrad en otros mundos vuestro ardor,

que os guía, valiente y victorioso,

el gran Diego Valor.

¡Diego Valor!

¡El piloto del espacio!

¡El guerrero sin temor!

¡Diego Valor!

¡De los cielos caballero,

de malvados el terror!

Marte y Venus conocen nuestra gloria,

que vibra en el vacío sin fronteras.

Viviréis en el libro de historia,

escritos vuestros nombres con fulgor,

defendiendo con bravura las banderas

del gran Diego Valor.

¡Diego Valor!

¡El piloto del espacio!

¡El guerrero sin temor!

¡Diego Valor!

¡De los cielos caballero,

de malvados el terror!

Diego Valor abandonó las ondas radiofónicas en 1958, después de gozar de gran éxito diario, con 1.200 emisiones de quince minutos cada una. Pero su carrera no acabó ahí porque, en ese preciso instante, Ediciones Cid comenzó a publicar una serie de cerca de doscientos números del héroe espacial. Entre 1.963 y 1.964, una nueva tirada de sus aventuras vio la luz. Su popularidad llegó a ser tanta que se hicieron colecciones de cromos (diferentes series que podías completar si comprabas chocolate de la marcas “Svilka” y “Matías López”), juguetes (desde un desintegrador y una perforadora volante, hasta unos comunicadores walky-talky de mentira y figuras de plástico y goma de los personajes, pasando por relojes, disfraces, caretas y el palacio de Mekonta), una adaptación televisiva de 22 capítulos, destinada a un público juvenil, que se emitió en la recién nacida Televisión Española, protagonizada por Ignacio de Paúl, además de tres obras de teatro dominicales, discos, e incluso un himno sobre él.

En aquella época, el año 2.000 se veía como algo muy lejano y el creador de Diego Valor decidió fijar su nacimiento cerca de esa fecha. Para demostrar su procedencia alcalaína, se le bautizó con el mismo nombre de uno de los grandes del santoral complutense. Aunque se crió en Madrid, su base de operaciones se encontraba en Alcalá, a orillas del río Henares. Desde su astródromo (astropuerto interplanetario) nuestro héroe velaba por la seguridad de todos.

En sus aventuras le acompañaban varios amigos: el capitán Portolés, los tenientes Hank Hogan y Pierre Lafitte y la guapa y brillante científica Beatriz Fontana, novia del protagonista. Sus peripecias podían llevarles a cualquier parte del Sistema Solar, como Venus, Marte o la Luna, mientras luchaba contra villanos como el general Sandor o el Gran Mekong.

Por desgracia, a no ser que a alguna productora hispana se le despierte la nostalgia de aquella época, nunca tendremos la oportunidad de ver a este superhéroe en la gran pantalla. Aunque, si llegasen a hacerlo, seguramente sería en clave de humor, que es lo que acostumbramos a ver los españoles con los productos patrios ciencia ficción, como se demostró con series del tipo de “Super Charlie” y “Plutón Brb Nero”.

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1 Comentario

  1. Suena interesante, yo no soy español (soy mexicano) y aun así me encantaría una adaptacion a nuestra época, que se revivan los clásicos.

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