Grandville

2-grandville-bryan-talbot-astiberri-reseña-critica-opinion-analisis-comicHace algunos meses analicé el primer tomo de WW2.2 La otra guerra mundial, y, de hecho, he reseñado los seis primeros volúmenes de la misma. En el recopilatorio, el guionista se preguntaba qué hubiera pasado si un atentado contra Hitler en 1939 hubiese funcionado. A partir de ahí, la guerra se tornaba completamente distinta a como la conocemos en realidad. El cómic que me dispongo a analizar hoy, Grandville, bebe de la idea anterior, la ucronía o el “¿qué hubiera pasado si?”, pero traslada el punto de partida más de doscientos años atrás: a las Guerras Napoleónicas (1803-1815). Concretamente, juega con la idea de que, al contrario que en la realidad, Napoleón logro someter a los británicos y adoptar una posición hegemónica o dominante en el viejo continente.

No obstante, pese a lo anterior, Grandville no tiene lugar justo después de esos conflictos bélicos, sino que nos sitúa en la actualidad o, mejor dicho, en la actualidad de la realidad alternativa. En otros términos, el 2014 de ese mundo es completamente distinto al nuestro, puesto que, además de que Francia domina Europa, el retraso tecnológico en ciertas cuestiones (móviles, ordenadores, vehículos terrestres…) es considerable, de un siglo aproximadamente. Por consiguiente, es como si estuviéramos en la “Belle Époque” francesa (a principios de nuestro siglo XX). Añadir también dos detalles adicionales más: que Gran Bretaña consiguió su independencia recientemente gracias a atentados anarquistas y a una campaña de desobediencia civil, aunque es una nación con una relevancia casi insignificante; y que, a raíz de un atentado anarquista llevado a cabo por ingleses, existe un sentimiento antibritánico muy arraigado en el seno del imperio francés.

1-grandville-bryan-talbot-astiberri-reseña-critica-opinion-analisis-comic

Una vez planteada la situación temporal, fundamental para entender la trama, pasemos al argumento. El inspector LeBrock de Scotland Yard acude a investigar la muerte de un ciudadano británico. Casi al instante, descubre quién ha perpetrado tal acción: los servicios secretos franceses. A partir de aquí, iremos viendo que esta premisa inicial llevará a algo mucho más grande que involucra a individuos muy poderosos, una gran conspiración. Y poco más puedo contar sin desvelar los giros argumentales del tomo.

3-grandville-bryan-talbot-astiberri-reseña-critica-opinion-analisis-comicSin duda, el guión es efectivo y algo previsible, pero da pie a una historia dinámica y muy entretenida. Es decir, a mediados del volumen ya habremos averiguado la identidad de los verdaderos villanos, aunque poco importará, puesto que la historia continuará siendo entretenida y atrayente a raíz de múltiples razones. Primero, el singular comportamiento del protagonista, el inspector LeBrock. Además de su gran inteligencia, que, unida a su modo de hablar, recuerda mucho al famoso detective Sherlock Holmes, hace uso de métodos poco ortodoxos. En otras palabras, no tiene miedo de provocar confesiones mediante golpes, no huye de los enfrentamientos directos, no se lo piensa dos veces a la hora de matar a un criminal…En definitiva, es el prototipo de detective al margen de la ley llevado muy al extremo. Quizá lo que más me venga a la mente al pensar en esta conducta es el protagonista de la serie Luther, el inspector John Luther, por citar un ejemplo de rigurosa actualidad. En consecuencia, todo esto convierten al personaje en alguien muy carismático e ideal para llevar a cabo numerosos tiroteos.

grandville-bryan-talbot-astiberri-reseña-critica-opinion-analisis-comicOtro gran acierto del guión son sus espléndidos guiños. De este modo, encontramos que la dueña de la mayor compañía armamentística (y propietaria a su vez de numerosos medios de comunicación) se apellida Krupp, que curiosamente es el nombre de una gran empresa bélica de los siglos XIX y XX. Si mal no recuerdo, inventaron la ametralladora. Por otro lado, el presidente del país responde al nombre de Jean-Marie Lapin, un político conservador chovinista (extremadamente nacionalista), en clara alusión al histórico dirigente del famoso Frente Nacional francés Jean-Marie Le Pen. Como habéis imaginado, la obra supone una crítica a esta ideología (la del Frente Nacional) tan extendida últimamente en tierras francesas (a los resultados de las elecciones europeas me remito). Hay uno más sencillamente magistral, pero es mejor que lo descubráis al leer la obra.

En el terreno gráfico, Bryan Talbot, quien también escribe la obra, realiza un trabajo exquisito plasmando el peculiar escenario en el que se lleva a cabo la gran mayoría de la acción: París. Al igual que el guión, donde Talbot toma prestado aspectos de diferentes obras, el dibujo también tiene elementos variopintos. Por un lado, los personajes son antropomorfos. Esto es, tienen cuerpo humano pero su cabeza es la de otros animales. Así, la cabeza del protagonista es un tejón, mientras que la de Napoleón un león, aunque hay muchas más. A su vez, el escenario perfectamente puede englobarse en la temática Steampunk, ya que pese a hallarnos en un lugar similar al París de la “Belle Époque” los autómatas están muy desarrollados. Las escenas de acción, por su parte, son muy fluidas. Todos estos elementos son dibujados y cohesionados con maestría por Talbot, consiguiendo un dibujo muy bueno.

Respecto a la edición, Astiberri recopila la primera historia íntegra de la serie Grandville en un tomo cartoné de 104 páginas a color por 16€. Hay también publicada una segunda historia, ambientada tres semanas después de su predecesora. En resumen, se trata de un muy recomendable volumen muy entretenido con un notable dibujo, crítica social y una ambientación más que curiosa.

[review]

¡No te vayas sin comentar!