Dolmen publicará grandes clásicos del cómic franco-belga

Hasta que no se demuestre lo contrario, para mí gusto, esta es la noticia del año: Dolmen Editorial publicará clásicos del cómic franco-belga como “Quena y el Sacramus”, “Natacha” o, los ya anunciados, “Los Hombrecitos”.

Fuera Borda

Analicemos la noticia: Dolmen ha publicado, en forma de integrales, las aventuras de Johan y Pirluit de Peyo. Las ventas han respondido y amplían la línea de integrales con otros cómics clásicos franco-belgas. Con muy buen criterio deciden dar una unidad a la línea y la bautizan con el nombre de “Fuera Borda”. ¿Qué es “Fuera Borda”? es una revista que la editorial SARPE publicó en España entre 1984 y 1985 para competir contra Bruguera. En ella se presentaban, serializados, cómics franco-belgas (y otros que no lo eran), entre ellos, cómics míticos como “Tomás el Gafé” o  “Los Hombrecitos”.

Fuera Borda revista

En la memoria colectiva (de los lectores de cómics) se asocia esta revista a los cómics de “la escuela de Marcinelle” (o lo que es lo mismo a los cómics de Éditions Dupuis). La línea “Fuera Borda” de Dolmen publicará cómics que salieron en la revista “Fuera Borda” y otros que no salieron, unos de Dupuis y otros no, pero que, sin lugar a dudas, presentan ciertas semejanzas de tono y estilo. Es decir, todos podrían clasificarse, siendo flexibles, dentro de los cánones que marca “la escuela de Marcinelle”. Y ahí está el quid de la cuestión: Esta es la noticia del año porque es una oportunidad de descubrir, o redescubrir, un estilo de cómic que hacía décadas que no se publicaba, en serio, en España (sin contar a “Spirou y Fantasio” y a “Lucky Luke”). Un estilo de cómic que marcó el devenir de Bruguera: Sin Dupuis y sin Franquin Bruguera no sería la misma ni Mortadelo y Filemón serían los mismos. Todo perfecto, por tanto ¿no? Desde mi punto de vista hay un “pero”:  Estamos hablando de una línea de integrales, de unos 30 euros cada uno, con un nombre para recuperar a lectores que, siendo niños, compraban la revista “Fuera Borda” en los 80. Es decir, ahora son adultos, de unos 40 años o más. Estos cómics son excelentes para los jóvenes lectores e, incluso, para crear nuevos lectores pero me temo que no llegarán a ese segmento de edad (a menos que los padres lectores, gente hoy de 40 años, hagan una buena labor). Lo mismo puede decirse de los integrales (también de clásicos del cómic franco-belga en muchas ocasiones) de Yermo Ediciones o de Ponent Món. ¿Por qué ya sólo se hacen cómics -por formato- para el lector adulto con una capacidad económica consolidada?¿Por qué se apela tanto al factor nostalgia para vender cómics? Razones editoriales y económicas hay pero no se debe descuidar a los que, en el futuro, deberán sostener a la industria. Dicho esto, evidentemente, yo, si pudiera, me los compraría todos. Son cómics de los que generan afición o adicción (si ya eres un aficionado).

 

2 Comentarios

  1. Natacha caerá fijo, pero vamos… fijo, fijo. Eso sí, opino igual de los dicho sobre los integrales, económicamente son un buen palo -aunque sale proporcionalmente más barato el album-, pero es una pena desaprovechar la oportunidad para atraer nuevos lectores. Aunque en el caso de Natacha, no lo termino de ver para chavales… ^^U

¡No te vayas sin comentar!