Éxito para perdedores

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Portada de Éxito para perdedores

David Cantolla es un empresario con una mente portentosa para los negocios, que siempre se ha sabido rodear de los mejores para sacar adelante sus proyectos y en esta nueva empresa, el lanzamiento de su primer cómic, lo ha vuelto a hacer. En Éxito para perdedores (Astiberri) el reputado emprendedor se ha asociado con el talentoso dibujante Juan Díaz-Faes para sacar adelante un cómic peculiar a medio camino entre la autobiografía, el libro de auto-ayuda y el cómic histórico.

Pero así, de buenas a primeras, a muchos no os sonará este tal David Cantolla, pero si os digo que es una de las mentes que está detrás de Pocoyo, Jelly Jam o el juego Basket Dudes, seguro que ya os empieza a decir algo. Pero antes de todos estos éxitos, Cantolla creó junto a otros la empresa Teknoland que, aprovechando el auge de las nuevas tecnologías, se situó rápidamente entre las start-ups más importantes de los años 90. Tanto fue así que la propia Terra se decidió a comprarla y supuso parte importante en su posterior caída y desaparición. Para los neófitos en esta historia, entre los que me incluyo, este nuevo Éxito para perdedores os vendrá de perlas, porque explica la fulgurante vida de esta gran empresa y además, y por el mismo precio, tendremos acceso a un puñado de lecciones morales y espirituales, que podríamos encontrar en las galletitas de la suerte, de la mano del Maestro Yan, una suerte de gurú-maestro zen-guía espiritual que hará mucho más amena la lectura y rescatará del sopor de una lectura de poco calado para el que la lee, pero de gran poder terapéutico para el que la escribe.

Los miembros de Teknoland de celebración
Los miembros de Teknoland de celebración

Pero si el lector más curtido y avezado en esto de los cómics puede llegar a pensar que esta obra no es para él, se equivoca, pues en sus páginas encontrará una estructura narrativa endiablada, que nos presenta los hechos de atrás a delante y que convierte, de esta manera, una historia con final triste en todo lo contrario, pues vamos de forma gradual del más rotundo fracaso al sorprendente éxito. Además, como ya he dicho, los lectores podrán encontrar en las intercaladas lecciones del Maestro Yan una buena manera de recargar las pilas para continuar con una historia un tanto repetitiva y que decae en muchos de sus tramos, pues se trata un asunto que habría gozado de un recibimiento más cálido en otro tipo de formato, un ensayo, por ejemplo, y no un cómic, sobre todo cuando nos adentramos en sus últimas páginas (sin contar los últimos 30 segundos que, para mí, son lo mejor del tebeo) y empezamos a leer el currículum de todos y cada uno de los participantes de la historia.

Pero si lo que nos cuenta Cantolla no es plato de gusto o, por continuar con las metáforas empresariales, no es un producto atractivo para todo tipo de clientes, el dibujo de Juan Díaz-Faes consigue que el tomo que tenemos entre las manos no salga mal parado y logra, con un trazo muy fiel a su estilo, restar dramatismo y sobriedad a lo que se nos cuenta. Además el color verde (el del dinero y el de la esperanza, elegid vosotros) da personalidad al conjunto y consigue que muchas de las imágenes se fijen durante largo tiempo en nuestra retina.

Nadar o no nadar, he ahí el dilema
Nadar o no nadar, he ahí el dilema

Para finalizar, la edición de Astiberrien cartoné, con 240 páginas y por 22 euros, forma parte de la Colección Sillón Orejero y cuenta con una introducción del polifacético Borja Crespo, un glosario, como ya he dicho, contándonos que ha sido de todos y cada uno de los personajes que aparecen en la obra (…) y un epílogo de Martín Varsavsky, CEO y fundador de Fon y uno de los participantes de este Éxito para perdedores.

Así que si quieres saber algo más de David Cantolla, de su malograda aventura empresarial con Teknoland, de las magistrales lecciones del Maestro Yan o disfrutar del buen hacer de Juan Díaz-Faes, corre a tu proveedor de cómic de confianza y hazte con un ejemplar. En ese caso, no te arrepentirás.

David Cantolla nace en Madrid en 1967. Empresario y creador, es fundador de compañías dedicadas a la tecnología y el entretenimiento (series, videojuegos, apps) como la desaparecida Teknoland, que se vendió a Telefónica/Terra en 2001, o Zinkia (que actualmente cotiza en el MAB), Bitoon Games, Vodka Capital, Wakeapp, Sidkap, The App Date… Es uno de los creadores de las series infantiles (ganadora de diversos premios como el BAFTA 2006, el Annecy kids TV Award 2006, el CICDAF 2007, entre otros) y Jelly Jamm (en emisión en más de 120 países), y de videojuegos como Basketdudes (ganador de los premios al mejor juego on-line GAMELAB 2011 y FUN AND SERIOUS 2011).

Cantolla arrostrando el fracaso
Cantolla arrostrando el fracaso

Juan Díaz-Faes (Oviedo, 1982). Inquieto y curioso por naturaleza, divide su energía entre la investigación, el mundo gráfico y el audiovisual, en el que trabaja de operador de cámara en diversas productoras televisivas, publicitarias y musicales. Ha dirigido el documental Eremita Stew, premiado en el Festival Internacional de Cine de Gijón.

No hace ni un par de años que se dedica al dibujo de manera profesional. Actualmente publica periódicamente en revistas como Yorokobu y Ling. Es uno de los miembros de la editorial de cómic Ultrarradio, con la que fomentan la difusión del cómic en todas sus vertientes y donde ha publicado su primera historia individual, Leónido Lemmy(Ultrarradio, 2012). También ha colaborado en Cortocuentos 2 (Astiberri, 2012).

Ha realizado diversas investigaciones para la UCM y la UAM sobre la creatividad, el proceso creativo y su relación con la calidad de vida.

En 2012, Astiberri publicó ‘Éxito para perdedores‘, con guión de David Cantolla y dibujos de Juan Díaz-Faes.

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La vida de David Cantolla ha sido una pura montaña rusa. Envuelto en la burbuja financiera creada en torno a internet a principios de 2000 –forma parte de la gestación de Teknoland, uno de los proyectos pioneros de internet en España y referente internacional–, pasó de la riqueza a la ruina en menos tiempo del que se tarda en contarlo. Sin embargo, su incansable carácter de emprendedor y sus ganas de dejar algo duradero tras de sí le llevan a convertirse en uno de los creadores de Pocoyó, serie de animación infantil que se convierte en un gran éxito comercial y que se ha vendido en los cinco continentes. Hoy, algunos años después, sigue fundando compañías y sus videojuegos (Basketdudes…) y series (Jelly Jamm) se ven en más de 120 países.

Éxito para perdedores levanta acta de ese tobogán de éxito, fracaso y nuevo éxito internacional, en una historia que Cantolla ha vivido en primera persona. El relato se nutre de la pericia narrativa y gráfica de Juan Díaz-Faes y resulta tan entretenido –salpimentado a base de anécdotas, emociones y drama–, como didáctico –en la medida en que supone un valioso documento de cómo funciona el mundo de la empresa–.

David Cantolla –y el maestro Yan, una suerte de trasunto del propio David, con sus consejos y reflexiones de lo más clarificadoras– demuestra que se puede convivir con la derrota. Habla de unos tiempos, a todas luces delirantes, los de la burbuja tecnológica, una época en el mundo de la empresa extraordinariamente convulsa de la que han pasado ya diez años.

He vivido una aventura empresarial –apunta David– de subidas, bajadas, éxitos y fracasos, y sin embargo, no estaba preparado para ello… Diría más… Estaba diseñado para perder y para que la vida me pasara por encima”. Queda claro que no fue así, y ahora cuenta el proceso gracias, en gran medida, a la labor del dibujante Juan Díaz-Faes: “Amo los cómics desde que tengo 6 años, pero afrontar la aventura de desarrollar una obra visual como ésta sólo se puede realizar cuando encuentras un compañero de su nivel profesional, de su calidad visual y de su compromiso personal. Juan es el alma de esto”, reconoce un agradecido Cantolla.

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