‘Tiempo de sembrar piedras’ de Tim Powers

Como novelista, Tim Powers es excelente: es capaz de dotar a la ambientación de sus historias de credibilidad, plantar pistas relacionadas con la trama desde el principio, crear atmósferas opresivas y peligrosas y acabar atando todos los cabos sin problemas. Sabiendo que su carrera como cuentista es mucho más limitada, me preocupaba encontrar poco substanciosa su narrativa corta.

Sin embargo, ‘Tiempo de sembrar piedras’ me ha sorprendido muy gratamente y la recomendaría encarecidamente como mejor obra introductoria al estilo del escritor. El Powers que se dedica al cuento tiene un estilo algo más directo (más basado en el diálogo y la reflexión interior de los personajes) y quizás en alguno de los cuentos muestra facetas desconocidas, pero mantiene todo lo que me gusta de su prosa, con versatilidad y saber hacer.

Las historias de esta antología tienen ciertos puntos en común: el salto temporal o entre realidades, la figura del doble o del impostor, cierto esoterismo de fondo y las constantes referencias a la historia y la literatura, que en este caso a menudo se alejan de los poetas románticos para tratar sobre los autores del modernismo (como Faulkner y Hemingway) y el postmodernismo (se cita a Kerouac y Ginsberg). Ashbless, el poeta ficticio del autor y talismán en su obra, aparece citado en un par de ocasiones. Supongo que para compensar la menor extensión, hay varios inicios ‘in media res’ y cambios súbitos de espacio o personaje que hacen avanzar cada trama, pero el estilo fluido del autor permite que con una lectura atenta los relatos se disfruten sin complicaciones.

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‘Dondequiera que se oculten’ (1995) abre la antología y es quizás la historia más dura de todas. Powers es conocido por tratar a sus personajes con severidad, sin protegerlos del peligro, y en esta historia quedan claros los peligros de alterar el curso de la historia empezando por la propia. El cuento resulta una vuelta de tuerca interesante a las reflexiones habituales sobre las complicaciones éticas de los viajes en el tiempo. Además, esta historia también tiene una de las imágenes más terroríficas que ha conjurado el autor tras Horrabin, el payaso de ‘Las puertas de Anubis’: vigilad la basura.

tim_powers_soul_bottle_tiempo_sembrar_piedras‘Un alma embotellada’ (2006) cuenta la historia entre una poeta y un coleccionista de libros raros. Es una historia melancólica, basada a grandes rasgos en la muerte de la poeta americana Edna St. Vincent. El protagonista buscará liberar a la joven de las páginas que la retienen, sin saber si la desconocida es además criminal, víctima u otra cosa todavía más compleja. Me pareció divertida la mención a Jack Sparrow, personaje de la saga que inspiró la novela de piratas de Powers ‘En costas extrañas’.

‘El camino de bajada’ (1982) lidia con una sociedad secreta de personas capaces de extender su vida a lo largo de los años, tomando cuerpos diferentes. Sin embargo, la longevidad tiene un precio. Quizás me ha parecido el relato más flojo del conjunto, ya que encontré que, pese a la buena ejecución de Powers, el concepto estaba algo más mascado que en el resto.

‘El reparador de biblias’ (2005) es quizás el cuento más atípico de Powers, puesto que no trata de la relación entre un protagonista y un evento histórico. Por ambientación y tono, se aproxima más a la fantasía urbana actual, que mezcla esoterismo con toques de novela negra. Sin embargo, esta historia retoma una de las constantes de la antología: la capacidad de sacrificio y la ética en situaciones extrañas (extrañas en lo relacionado con lo paranormal). El concepto de las biblias personalizadas me ha parecido curioso y que podría explorarse más.

Tras los cuatro primeros cuentos cortos, encontramos dos relatos algo más largos (‘novellas’, en inglés), divididos en capítulos. El primero se titula ‘Salvación y destrucción’ (2013) y, como en ‘Un alma embotellada’ lo protagoniza un hombre que se dedica a la búsqueda y la reventa de libros antiguos. La trama empieza cuando en sus manos caen varios libros y un manuscrito de Sophia Greenwald, una poeta ‘beatnick’. Tras un salto temporal, se descubre ayudando a la mujer, que está siendo perseguida y forzada a acabar la traducción de un poema sumerio capaz de manipular a sus lectores. En este relato, las múltiples referencias literarias se funden con una trama que abarca pasado y futuro. Hay detalles que encantarán a lingüistas (el ‘eme-sal’ y el ‘eme-gir’ del sumerio) y me pareció curioso que, durante un diálogo entre el protagonista y Greenwald, ella explicite lo que ya contó Powers durante su visita a nuestro país, hablando del uso de la poesía en su obra:

[quote]¿Por qué crees que los hechizos de los cuentos siempre riman? ¿Y las canciones de saltar a la comba? ¿Y los eslóganes políticos? El subconsciente, la parte prerracional del cerebro, piensa que, si un enunciado rima, debe de ser importante.[/quote]

‘Salvación y destrucción’ me ha parecido la mejor obra del conjunto, ya que recuerda a una novela de Powers condensada. Parece guiarse por dos máximas: toda acción tiene consecuencias y la literatura nos liberará.

‘Ocúltame entre las tumbas’, secuela de ‘La fuerza de su mirada’, obra de Tim Powers editada por Gigamesh

El segundo de los cuentos largos del libro, que da título a la antología, es ‘Tiempo de sembrar piedras’ (2008). Como explicamos en la reseña de ‘Ocúltame entre las tumbas’, esta historia se sitúa entre la novela mencionada y la anterior ‘La fuerza de su mirada’. Narra lo acontecido al pirata Edward Trelawny, amigo de Shelley y relacionado con los terribles nefilm, durante sus días en Grecia, en plena guerra contra los turcos. Me ha parecido muy prometedor el detalle de dar a entender que los nefilim podrían haber llegado a la misma corte del zar Alejandro, una ambientación que podría dar para mucho si Powers decide retomar el ciclo de los poetas malditos. La historia ayuda a entender mejor la idiosincrasia del pirata, su lucha interna por mantener sus ideales y su predisposición hacia los vampiros de piedra, hijos de Deucalión y Pirra. Puesto que Trelawny  es un guerrero y no un poeta, la historia tiene un tono en el que guerra y aventuras predominan.

La antología ‘Tiempo de sembrar piedras’ cuenta con un prólogo de Luis Alberto de Cuenca (una de esas figuras de trayectoria espectacular en el mundo de las letras: ensayista, poeta, traductor, editor y colaborador incansable con el mundo de la cultura) y una preciosa ilustración de cubierta de Enrique Corominas, que se corresponde al último cuento del libro.

La traducción y la corrección suele ser uno de los puntos fuertes de las ediciones de Gigamesh (ese eslabón de la cadena editorial que llama la atención cuando chirría, pero que raramente se aplaude cuando se hace bien). En esta antología la traducción ha sido realizada a seis manos. Natalia Cervera tradujo ‘Dondequiera que se oculten’, ‘Un alma embotellada’, ‘El camino de bajada’ y ‘El reparador de biblias’. Adela Padín Romero y Ana Quijada Vargas son las cotraductoras de ‘Salvación y destrucción’ y de ‘Tiempo de sembrar piedras’. Ana Quijada es, además, la traductora de ‘Ocúltame entre las tumbas’.

La antología está editada en rústica, tiene 208 páginas y vale 16 euros. Acaba con una nota sobre el autor y su bibliografía. Por tamaño, precio y calidad, ‘Tiempo de sembrar piedras’ es quizás una de las obras más recomendables de Tim Powers para el lector novato, pero también para el que hace tiempo que busca reencontrarse con el sentido de la maravilla entendido por un apasionado de la historia y la poesía.

[review]

Traductora y asidua a bibliotecas. La ficción me entra mejor con sagas familiares, cabezología, juegos de palabras y relatos de venganza. Disfruto al leer fantasía épica, ver ciencia ficción, rolear fantasía urbana y escribir realismo mágico.

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