Reseña de ‘Canícula’

 

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Después de un año y medio de su estreno en Francia, ya podemos disfrutar de la ultima obra de Baru (Los años Sputnik, El camino de América), Canícula, una adaptación libre y personal de la novela homónima de Jean Vautrin. En la versión de Baru, que traslada los elementos fundamentales y más significativos del original, comenzamos la historia viendo cómo un hombre desesperado, Jimmy Cobb, huye por un campo de trigo buscando un sitio en el que enterrar su botín, sin saber que entre las crecidas espigas le observa un niño aficionado a las películas de gángsters americanas. Cuando Jimmy consigue enterrar su dinero, encontrará refugio en una granja cercana en la que sus moradores son, sin lugar a duda, más peligrosos que sus perseguidores. A partir de ese momento se desplegará ante nosotros un abanico de personajes, a cada cual más extremo e hiperbólico que el anterior, empezando por una joven y horrenda ninfómana, por dentro y por fuera, y su exhausto amante que intenta huir de intensas sesiones de sexo y de las cuatro paredes de la granja; una mujer oprimida que trata de librarse por todos los medios de un marido salvaje y que carece de cualquier signo de humanidad, que verá en Cobb la oportunidad para librar al mundo de semejante despojo y su única puerta de salida. Un reparto de personajes irrepetibles en una historia que cuenta con los elementos característicos de las obras de Baru: clases sociales bajas, inmigrantes y unos individuos que buscan escapar u obtener unas cartas mejores que las que la vida les ha repartido. Una historia repleta de silencios y de viñetas inolvidables, que dicen más que cientos de bocadillos repletos de diálogos intrascendentes y que ha de contar con lectores avezados que rellenen esos recuadros que dicen tanto sin decir nada.

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El apartado gráfico se conjuga perfectamente con lo que se nos está contando y nos ofrece imágenes memorables y dignas de enmarcar, prácticamente, en cada viñeta. El colorista comienzo, repleto de tonos cálidos, transmite fielmente el calor abrasador de la canícula y recuerda al comienzo de la película Dog Days, basada también en la novela, pese a que Baru asegura no haber querido ver esta versión, con un Jimmy Cobb que luce un smoking idéntico al que lleva Lee Marvin en la cinta y que parece que recorre el mismo campo de trigo que su homólogo en el film. Ambientes cargados de color, que se suavizan un poco al caer la noche y con un diseño de personajes a medio camino entre el realismo y el cartoon, de trazos sencillos que permiten una narración visual fluida y carente de escenarios sobrecargados, para no entretener al lector con artificios innecesarios.

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Astiberri nos ofrece una edición de lectura cómoda, en tapa dura y muy fiel a la versión francesa y que ya está disponible en las librerías desde el 12 de octubre a un asequible precio de 16 euros, apto para todos los bolsillos.

Sin duda, una novela gráfica deliciosa, pese al horror que nos muestra, y que se hará un hueco en nuestras estanterías y dejará una marca indeleble en nuestra memoria.

Baru nació en 1947 y llegó tarde al mundo de la historieta. Debuta en 1982 realizando historias cortas en la revista Pilote, y, dos años más tarde, publica Quéquette Blues, que le vale el Alfred 85 al mejor primer álbum en el festival de Angoulême. En 1991 recibe en el mismo festival el premio Alph’Art al mejor álbum por El camino de América (Astiberri, 2002), coescrito con Jean-Marc Thévenet. Cuatro años después publica La autopista del sol (Astiberri, 2003) en la editorial japonesa Kodansha. Este álbum le valdrá el premio de las librerías especializadas y el Alph’Art al mejor álbum de 1996. En 2010, año de la edición de ¡A todo volumen, Bruno!, obtiene el gran premio del festival de Angoulême, certamen en el que es el autor más premiado. En 2013 Astiberri publica la edición integral de Los años Sputnik.

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En Canícula, adaptación de la novela homónima de Jean Vautrin, Jimmy Cobb, un estadounidense que ha cometido un atraco, intenta huir de la persecución de la gendarmería francesa. Acaba de enterrar su botín en las proximidades de una granja aislada en la que encuentra refugio in extremis. No se ha percatado de que un niño agazapado entre el trigo ha asistido a toda la escena. Y aún no sabe que la granja en la que se esconde es un modelo en miniatura del infierno.

Baru asegura haberse prohibido ver el largometraje realizado a partir de la novela por Yves Boisset, en el que Lee Marvin encarna al gánster Jimmy Cobb. El autor galo se encontró con una dificultad especial al hacer la adaptación, ya que, según confiesa, “Yo soy más bien optimista y he debido traducir la violencia en la que profundiza Vautrin en la novela. Así que tuve que forzar mi naturaleza (…). Mi trabajo ha consistido en mantener a distancia la crueldad de Canícula, en una zona en la que resultara soportable”.

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