La Casa de El entrevista a Agustín Ferrer

Recientemente os hablamos de ‘Cazador de sonrisas’, el thriller de tinte sesentero que ha dado el pistoletazo de salida para los valencianos que forman Grafito Editorial. Nos hemos puesto en contacto con Agustín Ferrer, el autor de este cómic, para que nos cuente su experiencia y para que vosotros le conozcáis más a fondo a él y a su obra.

Agustín Ferrer BAHemos visto que eres un autor autodidacta, ¿cuáles son tus fuentes de inspiración?

No sabría muy bien decir de dónde provienen. Generalmente cuando creo una historia es porque quiero dibujar algo con lo que me sienta a gusto. Si me incomoda o no me veo capaz de plasmarlo en el papel, lo descarto. Así que las fuentes de inspiración pueden venir de mis deseos de sentirme bien conmigo mismo. Por eso no dibujo superhéroes, porno, ni caballos muertos.

Cuando ya tienes una historia, ¿cómo es tu trabajo hasta convertirla en cómic?

Hasta hace bien poco, cuando solo trabajaba historias cortas de no más de seis páginas, me imponía el trabajo sobre un guión acabado que revisaba hasta sus últimas consecuencias. Lo abocetaba a pequeño formato y después lo llevaba a término. Pero siempre revisando el contenido de ese guión cuyos diálogos podían cambiar sobre la marcha.

En la actualidad, con las historias largas hago un bosquejo de las mismas, considerando qué extensión en número de páginas puede llegar a tener, pero de manera provisional. Después paso a escribir el guión de un número determinado de páginas, coincidentes con una escena, a modo de las historias cortas que he comentado antes. Así va avanzando el cómic, como si de un rodaje cinematográfico se tratase, de manera fluida. Y, como si de una película se tratase, durante el montaje pueden introducirse todas las escenas que sean necesarias. Creo que no es un método muy ortodoxo, pero a mí me funciona.

Cazador de Sonrisas Portada¿Cuáles son tus géneros favoritos?

Me gusta mucho el humor, los thrillers, el género histórico, la ciencia ficción… Pero todo desde un punto de vista realista, sin pavadas fantásticas. Me gustan las cosas tangibles, que pueda abarcar o entender (igual es que soy un poco cabeza cuadrada porque no me gusta cualquier cosa).

De ellos, ¿cuáles te gustaría tratar en obras futuras?

Pues me gustaría hacer algo histórico, con los tintes que antes he mencionado. Pero no le haría ascos a la ciencia ficción al estilo ‘Dune’ de Frank Herbert o ‘Fundación’ de Asimov.

Con respecto a tus inicios, ¿cómo fue compaginar el dibujar cómics con la arquitectura y la docencia?

Durante aquellos años me tomaba el hacer historietas como un divertimento, un hobby, pero a tiempo muy parcial. Los estudios primero y el trabajo después no me dejaban muchos ratos de ocio para dedicarle horas. Pero en casi veinte años no me fue mal, puesto que cómic que hacía, cómic que presentaba a alguno de los concursos a nivel nacional que existían en aquellos buenos viejos tiempos (ahora ya se me pasó la edad). Y el ratio de premios obtenido rondaba el 65-70%

¿Echas de menos alguno de tus antiguos empleos?

El trabajo en el sector de la arquitectura no estaba mal, pero era muy absorbente y estresante. Lo que de verdad estaba muy bien era la docencia universitaria. ¡Qué bien me lo pasaba! ¡Cómo me reía! Además era buen profe, enrollado y pencaba a poca gente. Lástima que El Plan Bolonia me diese la patada (hubiese sido peor que me hubiesen echado por abusar de mis alumnos/as, pero no se dio el caso (risas). No soy tan capullo).

Desde tu punto de vista, ¿cómo es dedicarse al mundo del cómic en España?

Una maravilla. Lo recomiendo a todo el que quiera hacer una dieta de adelgazamiento (ni el método Dukan ni leches). La verdad es que si yo me metí en ‘esto’ era por la libertad que te da este trabajo. Hoy puedes estar dibujando esos inmensos coches de los años 60 en California y mañana asaltando naves en llamas mas allá de Orión.

Lo malo es que este país necesita más lectores de cómic. Sin lectores no hay tebeos que valgan. Por eso hay que fomentar de alguna manera el conocimiento del medio cómic desde la infancia. Además es un formato magnífico para la docencia y no sé si se está explotando como sería necesario. ¡De ahí nacería el gusto por leer cómics!

Viñeta Agustín¿Cuál crees que es el futuro de esta industria en nuestro país?

¡El cataclismo! (risas) Ahora en serio, espero que no sea ese su futuro. Yo vengo de un mundo, el de la arquitectura, que explotó con la burbuja que se creó durante años. Confío en que no haya aterrizado en un medio que también la sufra.

Actualmente se está diciendo que el cómic ha resurgido de sus cenizas, con autores nacionales a la cabeza, que no tienen nada que envidiar a los foráneos (como mucho sus nóminas/tiradas). Aunque, ahora viene el pero, también veo que existe una producción ingente de publicaciones y muchas no sabría por dónde cogerlas. Para gustos los colores. ¿Moriremos de éxito, de nuevo, como al final de los ochenta?

Como antes, insisto, hace falta crear lectores. Con ellos el futuro estaría garantizado.

Portada Las apasionantes aventuras del Sr Smith¿Cómo llegaste a trabajar en la revista ‘El Clímaco’?

Como casi todo en mi vida, de casualidad. Acababa de dejar mi trabajo en el sector arquitectónico y me dijeron que en esta revista buscaban colaboradores. Mandé algún trabajo y me llamaron. Comencé a publicar en ella desde el número cero hasta el octavo, meses después, cuando ‘estiró la pata’. Era difícil hacer la competencia con ‘El Jueves’. Tanto que al poco tiempo surgió ‘Mongolia’…

¿Hay algún sitio donde podamos tener acceso a las historietas que publicaste en la revista?

Comprándolas (risas). No sé ni si existe la posibilidad y la verdad es que tampoco me quita el sueño. Algunos pueden verse en mi blog entre diciembre de 2012 y enero de 2013 (no está muy ordenado, pero es lo que hay): Pan y cómics.

‘Gandhi, el maestro de la vida’ y ‘La nueva era del sueño’ son obras que hiciste en colaboración con otros autores, ¿cuál fue tu función en cada una de ellas?

Ambos libros surgieron por sendos concursos convocados por la editorial SAURE y que vieron la luz en 2004 y 2005 respectivamente.

En ‘Gandhi’ ilustré una historia corta de 3 páginas, que situé en Birmania, en las protestas pacíficas de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi. El libro contaba con 12 relatos del mismo tipo, ilustrados por otros tantos dibujantes europeos y sudamericanos.

En ‘La Nueva Era del Sueño’ guionicé una de las cuatro historias del libro cuyo nexo común era el protagonista, un niño peruano de 12 años emigrado con su familia a Sidney. Después Nacho Fernández y Vicente Ibáñez dibujaron los cuatro guiones. Una experiencia extraña puesto que los guionistas desconocíamos el estilo final del dibujo.

Sobre el cómic que acabas de publicar con Grafito Editorial, ¿cómo surgió la idea de ‘Cazador de sonrisas’?

A través de una noticia que escuché por la radio en los 90 y que quedó fijada en mi mente perturbada. Contaba cómo un dentista muerto en Florida o Miami había dejado en sus últimas voluntades la recomendación a sus pacientes de hacerse las pruebas el VIH. Da que pensar, ¿no?

‘Cazador de Sonrisas’ se desarrolla en 1961, luego nada tiene que ver con el tema del SIDA, pero sí sobre la confianza que ponemos en nuestros odontólogos. Es un thriller oscuro ambientado con línea clara y colores brillantes que engancha nada más leer la contraportada.

¿El nombre del doctor, Herbert F. Dunne, tiene algo que ver con la saga de ciencia ficción ‘Dune’?

Buen disparo. Después de rebuscar mucho quise hacer un pequeño homenaje al autor de ‘Dune’. Le añadí una ‘n’ más al apellido y cogí el apellido del autor como nombre del protagonista. Un nombre que acortándolo, como Herb, podía dar un toque cariñoso en boca de su esposa. Quería hacer del protagonista alguien cercano y es verdad que el lector acaba por tomarle aprecio.

Grafito Cazador de sonrisas

En la sección de extras del cómic vemos parte de tu trabajo de documentación para el cómic, ¿cuánto tiempo dedicaste a investigar la Norteamérica de los 60?

Bastante, por supuesto. Me gustó documentarme sobre una época muy golosa para ser dibujada. Coincide además con el nacimiento de la publicidad tal y como hoy la conocemos. Y ahí había un filón. Carteles, fotos, enciclopedias médicas, todo valía.

¿Viajaste allí o te basaste en fotografías?

Únicamente a través de documentación gráfica (Internet, enciclopedias…). EE.UU. me atrae, pero solo desde la distancia.

¿Cómo ha sido tu experiencia al publicar con Grafito Editorial?

La experiencia ha sido muy positiva. Grafito Editorial, como nuevo sello en el mercado buscaba proyectos y yo, como autor novel buscaba editores. Nos juntamos el hambre y las ganas de comer.

Además, Grafito Editorial ha demostrado gran valor al estrenarse en el mercado con la obra de un autor desconocido. Ha apostado fuerte y creo que el riesgo nos va a compensar a ambas partes.

Y se está volcando en la difusión de ‘Cazador de Sonrisas’, lo que es de agradecer por parte del autor, que no se ve relegado al catálogo de una editorial corriente. Jóvenes, dinámicos y de trato directo, en dos palabras: ¡una maravilla!

Viñeta Las apasionantes aventuras del Sr SmithHemos sabido que tu próxima obra se titula ‘Cartas desde Argel’, ¿en qué consistirá?

Toca el retorno de los colonos franceses de Argelia a la metrópoli en los 60, después de la independencia de la colonia, y la llamada Primavera Árabe del norte de África de estos últimos años. Vamos, un thriller político en toda regla.

¿Cuándo podremos hacernos con él?

Cuando más de tres personas se interesen por él y un editor tenga ganas de incluirlo en su catálogo. Entonces nos pondremos serios y tiraremos ‘pa’lante’.

Muchas gracias por tu tiempo y enhorabuena por ‘Cazador de sonrisas’.

Gracias a La Casa de EL por esta entrevista. Espero no haberos dado demasiado ‘el turre’.

Me gusta vivir entre manjares dornienses y montañas de libros. Picoteo comics de oriente a occidente. Unos días los paso luchando contra supervillanos y otros me gusta colarme en la Universidad Invisible a charlar entre ‘oooks’ con el Bibliotecario con el fin de que me preste de algo nuevo de Neil Gaiman. Si algún día tengo descendencia se llamarán Fantasía y Ciencia Ficción. Pasé cuatro años en Gandía estudiando Comunicación Audiovisual. De mayor quiero ser como Glen Keane, por lo que poco a poco me voy haciendo un hueco en el mundo de la animación, aunque entre codazos hago mis pinitos en el dibujo y la escritura.

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