Análisis de ‘Lara Croft and the Temple of Osiris’

Análisis de 'Lara Croft and the Temple of Osiris'

Lara Croft, esa heroína de grandes curvas que comenzó su andanza hace casi 20 años en la extinta consola Sega Saturn, ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta ser renovada totalmente en su última entrega, Tomb Raider. Pese a que la secuela de este título ha sido prometido para el 2015, la desarrolladora Crystal Dinamics no ha querido privar a los poseedores de una consola de ‘última generación’ o PC de poder disfrutar de su arqueóloga preferida, lanzando así durante este mes ‘Lara Croft and the Temple of Osiris’.

El juego es una continuación directa del que se publicó hace cuatro años bajo el título ‘Lara Croft and the Guardian of Light’. Este, que fue lanzado con incertidumbre al no saber cómo reaccionarían los jugadores ante un cambio de estilo visual, se convirtió rápidamente en todo un éxito de ventas, siendo notablemente elogiado por la crítica. Es por ello que ahora el listón ya estaba bastante alto, por lo que este ‘Lara Croft and the Temple of Osiris’ iba a ser comparado con el primero.

Análisis de 'Lara Croft and the Temple of Osiris'

La historia de esta secuela nos sitúa en Egipto, concretamente en el Templo de Osiris, al que llegan la joven Lara Croft y el arqueólogo Cartel Bell. Al adentrarse en este despertarán a los dioses Horus e Isis, quienes se unirán en su forma humana al dúo de aventureros con la misión de vencer al dios Set, que está deseoso de salir del Inframundo para hacerse con el reino de la superficie.

Como ya he mencionado, el juego es una continuación directa y por ello han decidido mantener el mismo tipo de acciones que había en la primera entrega, como son el rodar o el soltar bombas, además de disponer del clásico garfio que nos ayudará a alcanzar ciertos lugares, aunque sí que han cambiado la lanza que teníamos en la primera entrega por un báculo que nos permite además de disparar rayos, elevar plataformas y ralentizar objetos.

La jugabilidad se ha mantenido intacta, modificando eso sí su ambientación y gráficos, que se han visto mejorados considerablemente. Frente a esto nos encontramos con el detalle más destacable de esta nueva entrega: la posibilidad de jugar cuatro personas de forma simultánea. De esta forma, el juego duplica la propuesta de la primera entrega, pasando ahora a poder jugar con hasta tres amigos más, modificando los puzles para adecuarlos a cada número de jugadores.

Análisis de 'Lara Croft and the Temple of Osiris'

Y esto es lo que más sorprende del juego, el hecho de variar los escenarios según el número de participantes. Por ejemplo, yendo solos tal vez nos encontremos con una plataforma que podemos utilizar para subir a algún sitio, pero si vamos dos, esa plataforma desaparece, lo que nos obliga a tener que hacer uso de las diferentes habilidades para poder llegar al mismo sitio.

De todas formas, y pese a ser un juego cooperativo, también hay un aspecto competitivo. Así, pasamos a realizar las misiones en conjunto pero teniendo unos objetivos que cumpliremos de forma individual, como es el alcanzar cierto número de puntos, realizar algunas acciones, conseguir gemas con las que abrir cofres, etc.

Pero el hecho de que hayan mantenido la misma jugabilidad se puede convertir a su vez en un aspecto criticable, ya que en lugar de parecer que estamos ante un juego nuevo, nos da la sensación de estar ante una expansión con gráficos mejorados. Aun así, el bajo precio de este, 19,99 euros, hace que no nos importe dicha sensación y que disfrutemos del juego en su plenitud.

Análisis de 'Lara Croft and the Temple of Osiris'

La duración del juego es de unas cinco o seis horas aproximadamente, teniendo diez niveles bastante rejugables (sobre todo para superar desafíos y desbloquear nuevos objetos) que están conectados entre sí por un mundo central. A lo largo de los escenarios encontraremos también diversos cofres que requerirán de un determinado número de gemas para abrirlos, descubriendo en su interior amuletos o anillos. Estos podrán ser añadidos a nuestro personaje para mejorar sus habilidades o para hacerle inmune a determinados ataques.

En cuanto a los gráficos, son bastante correctos, aunque tampoco sorprenden, cosa que sí que hace su excelente banda sonora, que nos recordará a películas como ‘La Momia’. Por otro lado, los gigantescos monstruos finales o la infinidad de trampas que nos encontramos en nuestro camino, harán que queramos rejugar el juego una vez lo hayamos terminado, ya que a pesar de su corta duración, la intensidad de este es muy acertada.

Estamos así ante un muy buen juego de aventuras, que satisfará a los que disfrutaron de la primera entrega y que servirá de antesala para el próximo Tomb Raider que veremos durante 2015. Su ajustado precio y sus opciones multijugador lo sitúan como una oferta a tener en cuanta para aquellos que busquen disfrutar de un juego en compañía.

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