Crítica de Noche en el museo: el secreto del faraón

Crítica de Noche en el museo: el secreto del faraón
Sir Lancelot acompañará a nuestro héroe

Cuando en el año 2006 se estrenó Noche en el Museo, fue una bocanada de aire fresco entre las comedias de la época. Sin ser ninguna obra maestra en absoluto, y partiendo de una idea que a todos se nos había ocurrido alguna vez, Robert Ben Garant y Thomas Lennon crearon una historia divertida, muy entretenida e incluso con algunos chistes escatológicos, y todo ello contado a través de una historia, o sea, sin ser una simple sucesión de gags.

Tres años más tarde llegó una obligada continuación debido al éxito de la primera. Éxito conseguido en gran parte, muy a mi pesar, por el protagonista de toda la trilogía, Ben Stiller, ¿actor? al que personalmente no le encuentro la gracia, ya que lleva interpretando el mismo papel desde los tiempos de Algo pasa con Mary.

El caso es que esta segunda entrega tampoco funcionó mal, por lo que ya tenemos aquí la tercera y última entrega de la saga. ¿Y que podemos esperar de ella? ¿Acaso vamos a ver lo que ya hemos visto en las anteriores? Pues sí, justo eso, pero sin la gracia y chispa de la primera.

Y es que si ya en la segunda entrega de 2009, Noche en el Museo: Batalla en el Smithsonian en su título original, la idea se notaba algo agotada, en esta Noche en el Museo: el Secreto del Faraón se confirma que el equipo de guionistas no tenía ni idea de qué hacer con Larry y sus amigos del museo.

Crítica de Noche en el museo: el secreto del faraón
Nuestros protagonistas viajan a Londres

Esta vez, Larry Daley (Ben Stiller) debe ir a Londres para averiguar el secreto que esconde la tablilla mágica que da vida a las piezas del museo. Obviamente, cuando llega al Museo Británico ocurre lo mismo y allí serán nuevas figuras y personajes los que encontraremos: Lancelot, el faraón Merenkahre, padre de Ahkmenrah (el joven egipcio ya conocido por las anteriores) y una suerte de figuras y animales a cuál más patético. Por repetir, incluso han repetido el chiste del esqueleto del dinosaurio, esta vez con una Triceratops.

Ir al Museo Británico era, en principio, una buena idea: sería la excusa perfecta para presentarnos nuevos personajes pertenecientes a mitologías a las que los norteamericanos nos están acostumbrados, como la griega, hindú, o la propia británica con todo lo referente al Rey Arturo. Por desgracia, desaprovechan todas estas oportunidades dándonos migajas, presentándonos estatuas griegas incompletas y “simpáticas” figuras asiáticas que ni siquiera hablan.

Por si la falta de humor no fuera bastante, la película intenta tener un lado aleccionador y sentimental. Existe un (supuesto) conflicto generacional entre Larry y su hijo, pero no saben ni cómo llevarlo ni cómo solucionarlo (cuando el conflicto no es tal). Muy burdamente nos presentan al “hijo que no ve en su padre el modelo a seguir”, cuando sí lo ve en otro personaje más deslumbrante (Lancelot) o cuando nos imponen a otro “hijo” para Larry supuestamente más obediente y sumiso, el cavernícola Laaa, interpretado también por Stiller.

Esta relación padre e hijo es totalmente prescindible (cuando la veáis probad a eliminar en vuestra mente todas las secuencias relacionadas con esto) y, por tanto, un lastre para un guión ya de por sí tocado de muerte por su simpleza y falta de gracia.

Crítica de Noche en el museo: el secreto del faraón
Noche en el museo: el secreto del Faraón

En cuanto a producción y efectos especiales, en general la obra está muy bien elaborada. Con algunas escenas, las menos, en las que podemos notar demasiado estos efectos, en general disfrutaremos de unos buenos efectos en situaciones bastante peculiares: dentro de un cuadro de Escher, en Trafalgar Square, contra leones de bronce en plena calle…

Unos buenos efectos que, por desgracia, no levantan una historia pobre y previsible, que intenta crearnos una sensación emocional y una tensión que claramente no logra, porque sabemos el resultado final y porque no han sabido hacerlo desde el principio, con lo que el espectador lleva hora y media alejado de la trama y sin ninguna conexión con los personajes.

El resultado es una película sin gracia, con unos chistes ya visto miles de veces (no solo en esta saga) y muchos de ellos alargados en exceso perdiendo la poca gracia que podrían tener. Han intentado llenar ese vacío de ideas con una avalancha de invitados y cameos que, como era de esperar, sin una buenas y divertidas líneas de guión resultan casi patéticos en un intento de no parecer ridículos, sobre todo el director del museo Ricky Gervais.

Eso sí, hay un chiste que sí tiene gracia y, por ello, destaca en toda la obra aunque no sea nada espectacular. Lo protagoniza un divertido Hugh Jackman y no digo más.

En resumen, una lástima que la saga termine así. Deberían haberse quedado con la primera entrega porque esta tercera es aburrida, insulsa y sin gracia. Podéis ahorraros el ir a verla al cine y, si acaso, esperar a tener el Blue Ray.

La tercera entrega de la comedia familiar más divertida ahora viaja al Museo Británico. Cuando las piezas de exposición del Museo de Historia Natural de Nueva York, que cobran vida de noche, comienzan a comportarse de forma extraña, Larry, recientemente ascendido a director de actividades nocturnas del museo, debe averiguar el porqué. La Tablilla que de forma mágica devuelve la vida a las criaturas, ha empezado a deteriorarse y la única forma de restaurarla puede estar en el Museo Británico. Larry, que hará cualquier cosa para salvar a su “familia” del museo, emprende, acompañado de su hijo Nick y de las piezas de la exposición, el viaje de Nueva York a Londres, donde deben descubrir el secreto de la Tablilla.

20th Century Fox recupera a Ben Stiller junto a Owen Wilson, Steve Coogan, Ricky Gervais, el conocido Dan Stevens (“Downton Abbey”) y Robin Williams. Con guión de Robert Ben Garant y Thomas Lennon, se pone a la dirección Shawn Levy.

El estreno de “Noche en el Museo: El Secreto del Faraón” será el próximo 25 de diciembre

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1 Comentario

  1. Creo que los datos de audiencia sera un reflejo de lo que has visto, pero ya sabemos que el factor Williams y Rourke lo explotaran al máximo.

    Si no se presenta nada nuevo o figuras conocidas como paso en las anteriores películas no merecera la pena ir a verla.porque a mi de la 2, si me gusto ver las figuras de Capone, Ivan y Napoleón o en la 1 con Stiller que no reconocia a Colon y a los espectadores nos pasaba lo mismo.

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