El nuevo Doop

Las portadas de Allred son una genialidad
Las portadas de Allred son una genialidad

Hay personajes llenos de misterio, envueltos en la bruma de una atribulada historia a sus espaldas, capaces de sorprender con mil giros en su biografía. Esa clase de tipos que nos enganchan como lectores, y llenan nuestra cabeza con una pregunta… ¿Quién narices es este tipo en realidad?

Con nuestro protagonista de hoy, la pregunta hace malabares, y queda mucho más propia formulada de la siguiente manera… ¿Qué narices es eso?

Doop ha sido un enorme interrogante verde desde su aparición. Aunque siempre ha estado vinculado a los mutantes, lo cierto es que nunca se confirmó que, efectivamente, perteneciese a la misma especie de los hijos del átomo. Su extraño aspecto (¿No os recuerda a Moquete, el divertido ectoplasma de Cazafantasmas?), con el añadido de un idioma propio de lo más marciano, invitaba a la especulación sobre su origen. No había ninguna pista concreta sobre sus poderes, y su pasado era una mezcla de historias bastante incoherente que daba todavía más empaque al secreto tras el personaje. Vamos, que Doop tiene una biografía secreta que ni MacGyver.

Revisemos, entonces, un poco lo que sabíamos hasta ahora de la creación de esos dos locos geniales que son Peter Milligan y Mike Allred.

Doop nace en las páginas de ‘X-Force‘, el desmadre organizado por estos dos autores, que dinamitaron las concepciones y supuestos que tenía el público sobre lo que era un título dedicado a los mutantes. El antiguo grupo quedó reducido a recuerdo gracias a la banda de inadaptados adictos a la fama que componían la alineación del renovado concepto de Milligan. La estética pop de Allred no mitigaba la ultra violencia descarada que impregnaba las páginas de  un cómic perpetrado para el derribo manifiesto de la aburrida perfección de diseño de los héroes de la franquicia. Además, Milligan afilaba la pluma, y tenía para todo el mundo: la fama, los medios de comunicación, la propia industria del cómic, la cultura popular…

All New Doop Mike Allred portadaPor supuesto, esta vuestra página favorita (y el que suscribe), reseñó a fondo esta destructiva etapa, así que no entraremos en mayor análisis. Nos quedamos con la aparición estelar de nuestro chico tubérculo favorito. Doop se transformaba en uno de los grandes atractivos de esta etapa. Entre tanta muerte y desprecio por los personajes, Doop era en un punto de cohesión entre las diferentes formaciones de estos Fuerza X (y su posterior reconversión en ‘X-Statix’). En principio, su papel era el de intrépido cámara de las aventuras de sus compañeros, que, por supuesto, se emitían en horario de máxima audiencia.

En las páginas de Fuerza X, Doop se transformó en un divertido misterio (Iba a decir que con patas, pero no). Aunque la colección de la que era parte indispensable despareció como tal, Doop no podía quedar en el olvido. Así que un tipo tan avispado y con tantas ganas de pasarlo bien como Jason Aaron no desaprovechó la oportunidad  de incluir a nuestro protagonista en su mítico paso por ‘Lobezno y la Patrulla X‘. Aaron recogió el guante que autores trascendentales para la historia mutante (en especial, el tipo que arregló el desastre, el bueno de Grant Morrison) y los llevó a su terreno para firmar la excelente etapa que ha quedado para el recuerdo (y que, no podía ser de otra forma, también reseñamos por aquí).

Lobezno, viejo conocido de nuestro chico patata, pedía a Doop que fuese el conserje de su nuevo Instituto Jean Grey. Ahora, su damos un vistazo atrás en el tiempo, vemos que este centro no hubiese sido lo mismo sin la presencia de Doop. Es más, Aaron mostró su habilidad para el desarrollo de personajes dotando a este extraño ser de un trasfondo todavía más inquietante del que Peter Milligan nos dejó un atisbo. De aplauso es el número dedicado a la vida secreta de Doop, un descacharrante episodio dibujado por el otro padre de la criatura, Mike Allred. Desde el título El arma secreta de Lobezno, al mismo concepto de narración son una auténtica genialidad. Recomendable al 100%, sobre todo si os interesa lo que hay detrás de la aparente pasividad de Doop ante el mundo que le rodea. Aaron ya nos daba pistas de lo que ahora entendemos gracias a la publicación de ‘El nuevo Doop’: hay algo más detrás de este inclasificable personaje. Doop siempre está allí, aunque por el camino se monte una aventura con Howard el Pato o venza en un duelo de solos de guitarra gracias al poder del funk.

No podía ser de otra forma, Peter Milligan vuelve con su criatura, tantos años después de su creación, para dar forma a ese pasado tan movido con el que hemos especulado de siempre. Y lo hace a lo grande, gracias a su prosa dinámica, a su especial humor y psicodelia enfermiza de la que tanto gusta el autor inglés. Por fin entendemos la capacidad de Doop para la ubicuidad de la que hace gala allá donde va; el talento para estar en el sitio adecuado en el momento oportuno, y esa sensación que tenemos todos cuando aparece de que nuestro tipo verde está un paso por delante de todo el mundo. Doop es un viajero de Los Márgenes, una especie de interzona dimensional, que le permite moverse en el tiempo y el espacio. Es en estos extraños parajes entre mundos donde nació Doop, que se descubre como algo muy diferente al resto de personajes que pululan por el universo mutante. No os revelo mucho acerca de este origen, pero tienen mucho que ver nada más y nada menos que Ingmar Bergman, el genial director de cine sueco, y Gustav Jung, el autor que nos descubrió el inconsciente colectivo. Ambos son referenciales para explicar la pasión de Doop por las imágenes (recordemos los orígenes en Fuerza X) y la idea de Los Márgenes, que dan para mucho.

Lafuente hace cosas tan chulas como esta página
Lafuente hace cosas tan chulas como esta página

Entre medias, Doop afronta su pasado, y conocemos a un personaje complejo que rompe del todo cualquier teoría que tuviésemos sobre él.

Como escenario de todas estas revelaciones, la reciente saga ‘La batalla del átomo. Sí eres de esos a los que el original dejó un tanto frio (me incluyo), este desbarre dimensional quizá te divierta mucho más que la propuesta inicial. Doop se transforma en una especie de guía místico de los personajes, al mismo tiempo que explora su propio origen, lo que convierte este viaje tras bambalinas en una experiencia diferente, extraña y con un puntito de divertido atrevimiento.

A los lápices, un tipo que se ha ganado con su estilo desenfadado, adecuado cuando prima el tono de comedia, David Lafuente. Pero no se equivoquen ustedes, que cuando quiere saca la artillería pesada y se transforma en un dibujante espectacular, lleno de ritmo y capaz de bestialidades sorprendentes en el diseño de página. Un acierto para dotar de vida los extraños viajes por Marginalia. Además, el otro papi de Doop se apunta a la fiesta, y firma las portadas de la colección. Como a mí Mike Allred me tiene ganado, lo único que puedo decir es que es una genialidad. Siempre es un placer el reencuentro con un dibujante que se lo pasa tan bien haciendo su trabajo.

Me ha gustado. Me he divertido mucho con la propuesta de Milligan, aunque se nota a la legua la idea de entretenimiento y ligereza. Un nuevo episodio de esta Marvel alternativa que tantas alegrías no está dando con propuestas muy frescas y diferentes. Se una al grupo de las renovadas Hulka o Estela Plateada, que renuevan ideas sin hacer el ridículo a base de cambios efectistas y estúpidos. Lo único que puedo decir en contra de este cómic es que me gustaba el juego con Doop. La idea de especulación, la diversión con los episodios de aparente incoherencia con los que tanto he disfrutado, las apariciones del personaje en las que, literalmente, era impredecible, quizá quedan un tanto mermadas tras las explicaciones. Por supuesto, si alguien tiene el derecho para mostrar las cartas es su propio creador, y puede que sea eso lo que me convenció para la lectura de este tomo dedicado al personaje. Pero yo soy de los que creen que hay cosas que son más redondas si es la mente del lector la que hace el trabajo sucio.

En todo caso, Doop es diferente. Como lo es cualquier cómic en el que asome su extraño aspecto.

Esta nueva incursión de Milligan en su propio personaje ha sido recopilada por Panini en un tomo 100% Marvel. Un libro con solapas de 112 páginas que tiene como precio recomendado de venta al público 11 euros.

Peter Milligan pertenece a la hornada de escritores ingleses que aterrizaron en el mercado USA a mediados de los 80. Su serie Shade, el hombre cambiante, fue de las primeras colecciones que se publicaron en el sello Vertigo, donde ya daba muestras de su visión del medio. Se ha ganado el puesto como guionista respetado y atrevido tanto en Marvel (con trabajos tan potentes como X- Statix) y DC,  encargado, por ejemplo, del  cierre de una serie tan mítica como Hellblazer.

[review]

Puedes encontrarlo en el lugar más inesperado del Instituto Jean Grey. Desde su nacimiento, en Fuerza-X, Doop ha sorprendido a La Patrulla-X y a los lectores por igual. Ahora, que se ha visto envuelto hasta el fondo en los asuntos mutantes (y en la vida personal de Kitty Pryde), Doop salta al escenario para demostrar que es el más poderoso hombre-X que jamás haya existido… ¡Y también el más divertido! Lo demuestra su creador, Peter Milligan, con dibujos alucinantes de David Lafuente y portadas de Mike Allred.

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