Batman: Ciudad del crimen

Hace ya años, un veinteañero con muchas ganas de hacer ruido se ganó el respeto de la industria del cómic a base de conceptos valientes, independencia e ideas muy claras acerca de cómo debían funcionar sus obras. Apostó fuerte por el control de su producción, y pronto se transformó en un referente como autor completo. Fundó su propia editorial de cómics, Captain Books, en la que publicó su carta de presentación al mundo, la célebre “Balas Perdidas“. Dos premios Eisner certificaban el éxito de su declaración de principios. Eran los años 90, mucho ha llovido desde entonces, pero el nombre de nuestro autor de hoy no ha hecho más que afianzarse como sinónimo de riesgo y diferencia.

Batman no se anda con chiquitas
Batman no se anda con chiquitas

Su nombre, David Lapham. Supongo que os sonará su nombre. Seguro que os ha hecho reír y escandalizaros a partes iguales. Apuesto a que nunca os deja indiferentes.

Este aire de artista independiente no tardó en llamar la atención de grandes editoriales. Lapham nunca ha renunciado al trabajo con las grandes marcas de la industria, pero siempre en sus propios términos. El carácter gamberro y rompedor se ha mantenido en cualquiera de los acercamientos a los personajes más icónicos de Marvel y DC.

Reconocido por un estilo oscuro y bastante perverso, era cuestión de tiempo que Lapham acabase paseando por las sórdidas calles de Gotham City, al frente de las aventuras de Batman. Laphman no pudo ignorar los cantos de sirena de DC, que le ofrecían un sueño para cualquier guionista: la cabecera Detective Comics, la decana en la historia del cruzado de la capa, un campo de experimentación para el riesgo, para sacar a Batman de su zona de confort. Si en la colección Batman vemos las grandes sagas y los pintorescos enemigos, en Detective Comics encontramos a un Caballero Oscuro envuelto en tramas complejas, cercanas a la serie negra pura y dura, centradas en el aspecto psicológico de secundarios que completan la leyenda del murciélago. Bien es cierto que desde el reinicio de DC, Detective Comics ha perdido fuelle y se ha transformado en una colección bastante prescindible (aunque la llegada de Francis Manapul ha revitalizado de manera muy convincente la cabecera), hasta hace bien poco esta serie nos daba una dimensión de Batman en la que los aficionados a esas historias callejeras encontrábamos un refugio narrativo.

Lapham se afana en el Batman canónico; el señor de la noche en Gotham, convencido de que los delincuentes son cobardes y supersticiosos. Figura nocturna, convertido en inspiración para las pesadillas de la escoria de una ciudad que es sinónimo de podredumbre. El Batman de Lapham recorre esa oscuridad extendiendo el terror en las mentes de los delincuentes, mezcla perfecta entre justiciero con la esencia del detective de la época dorada de la novela negra. Lapham fabrica su alquimia a base de fogonazos de la vida de Gotham, la de los callejones y barrios olvidados, de las gentes que ha perdido la esperanza, entre los restos de la humanidad que parpadea en sus corazones y la supervivencia pura y dura. El Batman de este tomo investiga, se ensucia las botas en el barro como el luchador obstinado que es. Se acerca a las miserias de las víctimas de la ciudad, un ente vivo y terrible. El escritor defiende en este puñado de números que Gotham es el peor enemigo de Batman, en tensión constante contra una ciudad que palpita maldad.

Al mismo tiempo, nos adentramos en la mente de Batman, en sus errores, en la chispa de humanidad que aún permanece en un espíritu quebrado, que sobrevive gracias a la obsesión malsana por su cruzada. La búsqueda de Batman en “Ciudad del Crimen” es personal, una penitencia auto impuesta por la culpabilidad.

Lapham nos invita a una trama delirante, en la que una pista lleva a respuestas terribles, que a su misma vez se transforman en misterios sobre los que nadie quiere saber. La corrupción de la ciudad se agarra hasta el último rincón, controlada por un enemigo invisible que mueve los hilos. Un enemigo del que solo se escuchan susurros y leyendas. Un enemigo que pondrá a prueba al murciélago, que mira por enésima vez al abismo. No puede confiar en nadie.

El astuto autor nos muestra a un Batman más centrado en encontrar la verdad que en dar puñetazos. La historia es violenta y desasosegante, pero centrada en el plano psicológico y la creación de ambientes. De hecho, Batman se pone físico en contadas ocasiones, e incluso Lapham toma decisiones muy valientes y potentes para la resolución de estos intercambios de puñetazos. La elipsis y el juego con el lector regala una escalada de tensión en la que se prefiere la sugerencia a lo explícito.

Ese es el gran éxito de Ciudad del Crimen: es un cómic maravillosamente escrito, construida sobre sólidos cimientos e influencias. Lento pero seguro, el ritmo que imprime Laphman no tiene nada que envidiar al de las mejores series de televisión. La historia se sustenta sobre una serie de personajes secundarios para el recuerdo y subtramas que dan una consistencia sobresaliente a la propuesta de Laphman. Quizá, como pero, el clímax de la historia nos presenta a un contrincante que sabe a poco si se tiene en cuenta el despliegue previo de Lapham. Pero eso no desluce la impresionante muñeca rusa planteada por este elegante y destructivo escritor.

El cielo arde en Gotham
El cielo arde en Gotham

El papel de David Lapham no se queda en el aspecto literario, ya que él mismo se encarga de los bocetos y lápices de la historia, rematados por el español Ramón Bachs. El resultado es un aspecto visual ágil y muy apropiado, de planos cortos y sin excesos de pirotecnia. El lector se convierte en un espectador sobrecogido por el viaje, obligado a ser testigo de la mezcla salvaje entre maldad y cobardía que corroe las entrañas de Gotham. Una lectura incómoda, pero que, sin duda, es el hábitat natural del mejor detective del mundo.

Detective Comics no decepciona. Es, quizá, donde con más facilidad se encuentre la esencia del cruzado de Gotham. Ciudad del Crimen no decepciona en ese aspecto. Aún así, Laphman es un escritor sin concesiones, que pega duro al estómago y a la conciencia. Preparaos para encajar el golpe.

Ciudad del Crimen recopila la estancia de David Laphman al frente de Detective Comics en 2005 en este tomo de 288 páginas a todo color, y encuadernado en cartoné. El precio recomendado de venta al público es de 28,50 euros.

David Laphman (1970) empezó siendo un veinteañero en la industria del cómic en distintas editoriales independientes. Tras meditar acerca del rumbo que quería para su carrera, creo su propia editorial y publico la obra que lo llevaría a la cumbre, Balas Perdidas. LLegaría a la cumbre al ganar dos premios Eisner, y su estilo desenfadado y salvaje llamó la atención de las grandes editoriales. Incluso entonces, ha conservado su personal estilo, que se ha ganado el aplauso generalizado de crítica y público.

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Bruce Wayne no logra percatarse de la llamada de auxilio de una singular joven… y eso desencadena una sucesión de acontecimientos que llega a alcanzar dimensiones grotescas. Un infierno se desata en el Callejón del Crimen. Seis adolescentes mueren de forma horrible. Una madre efectúa una desesperada súplica para que su hija desaparecida vuelva sana y salva a casa. Esas desdichas unen a la ciudad… pero los secretos que revelen podrían hacerla pedazos.

Un Hombre Murciélago atormentado por los remordimientos hace honor a su apodo, el de mejor detective del mundo, y desciende a lo más profundo del crimen de la ciudad, donde deja al descubierto las siniestras raíces del mal. En su búsqueda de justicia, el Cruzado de la Capa se enfrenta a algunos de sus más peligrosos enemigos y descubre atroces verdades acerca de las mismas personas a las que ha jurado proteger.

Esto es Gotham City. No todos los villanos llevan máscara. Ni todos los héroes llevan capa. Ni todas las víctimas son inocentes. Y hay secretos que deberían permanecer enterrados.

El ganador del premio Eisner de 1996 como mejor guionista y dibujante en la categoría de drama, David Lapham (Balas perdidas, Mátame), debuta en DC Comics con este relato. Conocido por su estilo noir, Lapham captura a la perfección la voz de Gotham City, y el dibujo ultradetallista de Ramón Bachs (Batman: Juegos de guerra, Star Wars Tales) y Nathan Massengill (Batgirl, X-Men) refleja con idéntico acierto el aspecto de la ciudad.

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