Batman: La Secta

A lo largo de su dilatada carrera, Batman se las ha visto con enemigos de toda clase y condición. De hecho, muchos son los que definen al personaje por sus villanos, que conforman una pintoresca galería con galones de sobra dentro de la cultura popular. A pesar de que algunos de estos seres de pesadilla son ejemplo vivo de crueldad inhumana, el Caballero Oscuro de Gotham siempre ha demostrado que está por encima de los desafíos perversos a los que es sometido. Ya sea a base de ingenio o pura fuerza bruta, Batman sale victorioso, a pesar de que, en ocasiones, ha roza lo los límites de la desesperación.

Renaciendo de las cenizas
Renaciendo de las cenizas

Dentro de la colección de tarados que pueblan el universo de Batman, hay algunos que se han ganado a pulso el derecho a un lugar en el podio de enemigos definitivos. Un paso por delante de los recurrentes tipos disfrazados que se empeñan en hacer el ridículo enfrentándose al murciélago y familia, hay un grupo de privilegiados que realmente han demostrado al justiciero sus miserias. Hoy nos trasladamos a finales de los 80 para presentaros a uno de estos monstruos. El diácono Blackfire vuelve a las librerías, con el mismo halo de locura que iluminaba las calles de Gotham con fuego y odio en La Secta.

La Secta surge de la fértil imaginación de Jim Starlin, auténtica leyenda de la historia del cómic americano. Sus aportaciones a la mitología cósmica de Marvel todavía son referente para La Casa de las Ideas tantos años después, hasta el punto de que parte de los conceptos que alimentan el Universo Cinematográfico surgieron de la inventiva de este autor. Pero su aportación no queda reducida a esta legendaria etapa en Marvel; tanto en editoriales independientes como en la Distinguida Competencia ha dejado su sello personal y reconocible. En Batman protagonizó la recordada etapa que desembocó en la muerte de Jason Todd, el segundo Robin, a manos del Joker. Es una de esas historias que hizo mucho ruido mediático, participación de los lectores mediante, que decidieron por teléfono la eliminación de un personaje que nunca fue de  los favoritos de los lectores. Como siempre, quedó en polémica de baratillo con los años, e incluso Todd regresaría de entre los muertos bajo la identidad de Capucha Roja.

Lo cierto es que la polémica ha sido una constante cuando Starlin se ha puesto al frente de las aventuras de Batman, y la historia que hoy comentamos no es una excepción.

El tomo que ECC publica
El tomo que ECC publica

La Secta (The Cult en el original y en todas las versiones editadas en España hasta la fecha) nos cuenta el enfrentamiento entre Batman y el misterioso diácono Blackfire. El clérigo ha conseguido unificar bajo su mando a los parias de Gotham, a aquellos que han perdido la esperanza y han sido abandonados por una sociedad que ha decidido mirar hacia otro lado. Se forja así un imperio subterraneo de iluminados fanáticos, dispuestos a todo con tal de convertir la ciudad en su feudo. El oscuro protector de Gotham se cruza en su camino, pero…¿Que ocurrirá si Batman, quebrado por la influencia de Blackfire, abrace la perversa fe de la secta?

La premisa que sustenta la propuesta de Starlin es llevar a Batman a un punto de ruptura con el que nuca se había experimentado. Batman, el símbolo, la leyenda más allá del hombre que porta la capa, se mantiene inquebrantable a pesar de recorrer un camino en el que la mayoría de las personas perderían la cordura. Ha mirado al abismo de mil formas diferentes, y ha conseguido sobrevivir a base de determinación y coraje.

Starlin conduce a Batman hacia las fauces de una locura que no ha conocido con anterioridad, roto tanto física como mentalmente, y le obliga a dudar de sí mismo por primera vez. Blackfire consigue lo que nunca ha conseguido nadie, ni siquiera pesadillas como el Joker.

Como hemos dicho, La Secta consiguió en su momento levantar cierta polémica, que no se ha mitigado con los años. Hay discusiones con mejores o peores argumentos acerca de las intenciones y resultados de Starlin y Wrightson, que todavía acompañan a cada edición de esta obra. Esto dice mucho a su favor, ya que, en mi opinión, los buenos cómics (o cualquier producto de la expresión artística que sea) son aquellos que trascienden su propia época y permanecen en el tiempo con la misma fuerza. No hay duda de que esta mini serie lo ha conseguido.

En cierto modo, “La Secta” es la respuesta de Starlin al planteamiento que Frank Miller hizo sobre Batman en El Regreso del Señor de la Noche. Miller, con su impactante obra, estableció un punto de inflexión en la historia del personaje, que se transformó en canónica por la profundidad psicológica que otorgaba a la cruzada del Batman. Básicamente, Miller se apoyaba en la idea de que Bruce Wayne no existe, que el millonario y filántropo no es más que un mal necesario para que Batman pueda mantener su obsesiva batalla contra el crimen.

Starlin, sin embargo, ignora este planteamiento, apenas unos años después de que Miller arrasara con su icónica visión del murciélago. En “La Secta”, Starlin humaniza al personaje; es falible, puede romperse, puede dudar, y puede levantarse del fango. En un momento dado, Bruce Wayne mira hacia su alma, y reconoce que tiene miedo. Hay un hombre tras la máscara, más allá del fanático presentado por Miller.

Ni que decir tiene que ambas visiones del personaje me parecen absolutamente válidas, ni seré yo el que dude de la consistencia de una obra maestra sin paliativos como es “El Regreso del Señor de la Noche,” uno de los cómics más influyentes de la historia del medio, y con razón. Pero Batman es un personaje con 75 años de historia, y esto quiere decir que ha mostrado muchas caras. Hablar ahora de un Batman “verdadero” me parece un debate vacío y hasta ridículo, puesto que el canon del personaje ha variado de manera sustancial a lo largo de tantas aventuras con decenas de autores muy distintos al frente. Es más, después del titánico trabajo de Grant Morrison para cohesionar la historia de Batman ,  o el tratamiento que ha dado Snyder a la colección en su larga (y en mi opinión, insatisfactoria) saga Origen (donde reivindica de manera muy velada al hombre bajo el manto del murciélago), tendríamos que redefinir muchos de los cimientos que han sustentado la historia de Batman desde mediados de los 80. ¿Que os quedáis con la tesis de Miller? Fabuloso. ¿Que os parece más interesante el punto de vista de Starlin? Fenómeno.

En manos de La Secta
En manos de La Secta

Lo que ocurre es que, a pesar de que es un órdago valiente, el conjunto no es tan redondo y poderoso como “El Regreso del Señor de la Noche”. Y es que la sombra de Miller es alargada. “La Secta” nace, precisamente, para aprovechar el éxito editorial de la rompedora novela gráfica, y no le queda más remedio a Starlin que ser un poco esclavo. El ambiente de novela negra, el modelo narrativo, e incluso algunas herramientas del propio Miller se confunden con los logros propios del guionista. Por ejemplo, la aparición constante de pantallas de televisión que sirven de voz de la calle, son mucho menos poderosas que el mismo truco usado por Miller. Las intenciones son muy distintas, y es que Starlin es la antítesis de Miller en lo artístico y en lo filosófico. En este caso, gana el irónico y destructivo Miller, armado de mucha más mala uva que el humanista Starlin.

Otra polémica añadida fue que Batman y Robin usan armas, aunque estén cargadas con calmantes. El Batmóvil en plan tanque y armado hasta los dientes no sentó bien a muchos puristas, que vieron en tanto despliegue bélico un atentado contra la esencia del personaje.

Pero quitando las comparaciones odiosas, La Secta es una gran obra que resistido muy bien el paso del tiempo. Un cómic que habla de muchas cosas aparte de la naturaleza de Batman como personaje. Habla de una sociedad enferma y podrida que, aún sabiendo que hay un horror gestándose en la sombra, decide mirar hacia otro lado hasta que es tarde. Habla de nosotros, de un mundo palpable y real. Un mundo reconocible, en estos días en los que vemos como la barbarie y el fanatismo se escudan en la fe como excusa miserable para extender el miedo.

Al lado de Starlin, un clásico entre los clásicos, el señor Bernie Wrightson. El legendario creador de Swamp Thing despliega toda su artillería visual gracias al contexto de pesadilla que Starlin proporciona. Las terroríficas visiones y delirios que pueblan la atribulada mente de Batman sirven como excusa para la recreación de un sórdido gótico urbano que acrecienta la sensación de agobio y claustrofobia. El reino subterráneo de Blackfire parece extirpado de una pesadilla, gracias a los aires de horror clásico que Wrightson imprime en su recreación gráfica de esta caída al Inframundo. Un trabajo que sigue impactando, gracias a la labor de un tipo con oficio y experiencia, dueño de un estilo propio y armado con la cantidad de recursos necesarios para sorprendernos en más de una ocasión.

Tras tanto meme, la venganza de Robin ha llegado
Tras tanto meme, la venganza de Robin ha llegado

Un gran cómic, que ha soportado muy bien el paso del tiempo. A pesar de todas esas batallas alrededor de La Secta, sigue siendo mejor que la mayoría de los cómics que se publican en la actualidad. Así que, si no conoces este viaje a los infiernos de Batman, es un buen momento. Y más ahora que Blackfire vuelve a la actualidad gracias a su sorprendente aparición en Batman Eterno.

ECC publica La Secta como parte del tomo Grandes Autores de Batman dedicado al dibujante Bernie Wrightson. Además de esta conocida miniserie, el tomo incluye historias en colaboración con Len Wein y Ron Marz. 256 páginas a todo color encuadernadas en cartoné, su precio de venta al público es de 25 euros.

Jim Starlin se hizo popular gracias a su labor al frente de varios personajes relacionados con el universo cósmico de Marvel. El emocionante final que planteó para el Capitán Marvel marcó al mundo del cómic. Fuera de Marvel ha trabajado para DC y editoriales independientes. Su etapa al frente de Batman ha pasado a la historia por la afamada saga Una Muerte en la Familia, y su épica espacial Dreadstar ha conseguido el aplauso de crítica y público a lo largo de los años.

Bernie Wrightson ha pasado a la historia por ser el creador, junto con Len Wein, de La Cosa del Pantano. En su larga y exitosa carrera ha pasado por algunas de las cabeceras más importantes de DC, como Batman, Detective Comics o Green Lantern, pero su carrera siempre ha estado relacionada con los títulos dedicados al terror, como las revistas de la editorial Warren.

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La aparición de malhechores asesinados de forma brutal desconcierta a las autoridades de Gotham y propicia la intervención de Batman, empeñado en averiguar quién es el responsable de impartir tan brutal noción de justicia. En ese contexto, entra en escena el diácono Joseph Blackfire: autoproclamado mensajero divino que pretende erradicar el crimen de la ciudad. Pero… ¿a qué precio?

Maestro del terror y referente de generaciones de historietistas y lectores, Bernie Wrightson también dejó su inconfundible sello en la mitología del Caballero Oscuro. No solo gracias a Batman: La secta, todo un clásico escrito por Jim Starlin, sino también a través de historias desarrolladas junto a Len Wein y Ron Marz en las que el Hombre Murciélago comparte protagonismo con La Cosa del Pantano y Solomon Grundy.

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