‘Thor: Vikingos’, de Garth Ennis y Glenn Fabry

El guionista de Irlanda del Norte Garth Ennis nunca se ha distinguido precisamente por su adoración al cómic pijamero más clásico, el de los superhéroes con fuertes valores morales y perfectos hasta el extremo. Es más, en todo caso podría decirse, si nos fijamos en su carrera, que los odia. Véase su trabajo en la serie ‘The boys’, todo un canto ridiculizando todos los tópicos del género superheroico, o en otros cómics como ‘Punisher kills the Marvel Universe’, ‘The Pro’ o incluso algún número de su estancia en la serie regular de Punisher, donde los superhéroes son, en el mejor de los casos, maltratados. ‘Thor: Vikingos’ podría ser una de las pocas excepciones en la obra de Ennis.

Thor Vikingos

Los drakkars vikingos fueron, en sus tiempos, los barcos más veloces, resistentes y más preparados para el navegar por el Océano Atlántico. Y dentro de un drakkar vikingo, ¿sabéis que había? Pues muchos vikingos. Hombres de una ferocidad legendaria, guerreros sedientos de sangre si hacemos caso de los estereotipos. Y también si hacemos caso a Garth Ennis. Y estos vikingos, y no Thor, son los auténticos protagonistas de este cómic.

Harald Jaekelsson y su pequeño ejercito vikingo (ahora convertido en una especie de grupo zombi debido a una antigua maldición) ha viajado a través de océanos de tiempo hasta llegar a la Nueva York del siglo XXI. ¿Para qué? Pues para lo mismo que viajaban los vikingos en su época dorada: matar, violar y saquear. Y de entre todos los tipos superpoderosos de Marvel que viven en Nueva York (que son un montón), es Thor, el dios de Asgard, quien se cruza en el camino de estos salvajes. Pero, al menos en principio, no parece estar a su altura, quizás porque estamos ante la versión más estúpida del Dios del Trueno que hayamos visto nunca. Por suerte el Doctor Extraño también estará por ahí para dar apoyo mágico…

Thor Vikingos

Si bien es cierto que con ‘Thor: Vikingos’ no estamos ante un cómic tradicional del Dios del Trueno, el protagonista sigue siendo uno de los miembros fundadores de Los Vengadores. Pero puede que este hecho sea poco más que intrascendente, ya que su importancia en la historia es mínima. Es más, en ciertos momentos del cómic este recuerda mucho a otras historias de Garth Ennis con superhéroes de por medio en las que dejaba claro que para él ningún poder sobrenatural se puede equiparar a la dureza de un hombre curtido en mil batallas.

¿Qué pueden tener de especial estos vikingos para que Garth Ennis se encargue de guionizar a Thor? Pues en una palabra: mutilaciones. Si quisiéramos usar más palabras, serían desmembramientos, cercenamientos, descuartizamientos, decapitaciones, despedazamientos, degollamientos y otras similares. Y todo ello, como es habitual, envuelto en el peculiar sentido del humor del guionista irlandés. Hay que decir que este cómic se publicó bajo la línea MAX de Marvel, en la que los autores tienen (más o menos) libertad total para hacer lo que quieran y no ver su creatividad restringida por la censura, ya sea por temas de violencia o de sexo.

Thor Vikingos

En lo que respecta al dibujante Glenn Fabry, podría decirse que hace un estupendo trabajo en este cómic. Estilo realista y detallado, aunque se acerque peligrosamente en ocasiones a lo caricaturesco. Aunque Fabry y Ennis ya han trabajado juntos en otras ocasiones (recordemos las excelentes portadas que Fabry realizó para la serie de Ennis ‘Predicador’), para mi gusto Steve Dillon siempre será la pareja perfecta de este último. Pero eso no quiere decir que Fabry no haya hecho aquí un trabajo mucho más que digno.

Ojo, porque si eres un gran fan del personaje de Thor tal vez este no sea tu cómic (y si lo eres del Doctor Extraño seguramente tampoco). Entre las muchas virtudes de Garth Ennis, está claro que el respeto por los personajes prestados con los que se le permite jugar y su herencia no es una de ellas. Es por ello que el Thor que nos encontramos aquí poco tiene que ver con el Thor de Stan Lee y Jack Kirby, el Thor de John Buscema, el Thor de Roy Thomas, el Thor de Walt Simonson, el Thor de J. Michael Straczynski, el Thor de Jason Aaron o cualquier otra encarnación que os guste. Este es el Thor de Garth Ennis. Y, por muy poco canónico que resulte, mola.

El tomo ‘Thor: Vikingos’ publicado por Panini Cómics  contiene 120 páginas a color en tapa dura e incluye los números del #1 al #5 de la edición americana de la miniserie ‘Thor: Vikings’. El precio de venta recomendado es de 15€ y se puso a la venta en febrero de 2011.

Thor Vikingos

Garth Ennis

Nacido el 16 de enero de 1970 en Holywood, Irlanda del Norte. Se trata de un guionista de cómics irlandés que trabaja fundamentalmente para el mercado estadounidense, cuya obra más famosa es la serie ‘Predicador’, en la que trabajó junto con el dibujante Steve Dillon y que revolucionó la histórica línea Vértigo de DC Comics a finales del siglo XX.

Su trabajo se caracteriza por la extrema violencia, el humor negro, el abuso de las palabras malsonantes y por ahondar en temas como la amistad entre hombres, las grandes religiones y las alusiones a los superhéroes. Entre sus principales colaboradores habituales se encuentran Steve Dillon, Glenn Fabry, Carlos Ezquerra y John McCrea. Algunas de sus obras más conocidas, además de ‘Predicador’, serían ‘The boys’, ‘Crossed’ y varios arcos argumentales en las colecciones de ‘Hellblazer’ y ‘Punisher’.

Thor Vikingos

‘Thor: Vikingos’

Hubo una época en la que los marineros preferían tirarse al mar y perecer en las turbulentas aguas del Atlántico antes que enfrentarse a un Drakkar vikingo. Tal era la ferocidad y crueldad de los guerreros escandinavos.

Garth Ennis, el genio detrás de Predicador y MAX Punisher, da una bofetada de realidad al invencible Dios del Trueno y lo obliga a enfrentarse a los auténticos vikingos.

Guión: Garth Ennis
Dibujo: Glenn Fabry

Thor: Vikingos

3 Comentarios

  1. Desde mi punto de vista personal, debo decir que no es la gran cosa, ofrece lo que promete, una historia de Thor, con la brutalidad de Ennis, aunque si abonó de gran manera al villano, el cual me ha dejado un excelente sabor de boca, no es una mente maestra, pero su desempeño en la historia lo ubican como uno de mis favoritos personales.

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