Crítica: Fast & Furious 7

Crítica: Fast & Furious 7

Más rápidos, más furiosos, más macarras y más de todo. Así llega a nuestras pantallas la séptima entrega (si contamos la “bastarda” tercera parte) de la saga Fast & Furious que cada vez tiene más seguidores fieles.

En esta ocasión, además, la expectación era mayor ya que uno de los principales protagonistas del numeroso reparto, Paul Walker, murió a finales de 2013, lo que obligó a paralizar la producción sin terminar de rodas todas sus escenas. Así que, además del afán por ver de nuevo a Toretto y compañía en acción, estaba la curiosidad por ver cómo habían solucionado la falta de Walker.

Al final, Universal decidió continuar el rodaje, utilizando a los hermanos de Walker como dobles de cuerpo y poder terminar la película, como homenaje al actor. Las apariciones de Walker en Fast and Furious 7 son el resultado de mezclar escenas rodadas con otras tomadas de las entregas anteriores.

El resultado es algo extraño, sobre todo al principio, donde se nota que algo no encaja, porque no conseguimos ver juntos en el mismo plano a Dom y a Brian a pesar de estar en la misma habitación, pero es algo que solucionan en seguida para el disfrute de la trama.

Y es que si algo es la saga de Fast and Furious es sincera, no engaña a nadie: nos da lo que se espera de ella: excelentes escenas de acción (tanto peleas como persecuciones), mucha chica en bikini junto a impresionantes coches y una enorme lista de frases “molonas” y macarras.

Crítica: Fast & Furious 7En esta ocasión, además de la familia automovilística de Dom Toretto, con Brian y Michelle Rodriguez como Letty (Leticia Ortíz, efectivamente), vuelve el musculado Dwayne Johnson. A este elenco se le suman otros dos nombres ya míticos del cine: Kurt Russell como un agente encubierto de una agencia supersecreta y, sobre todo, el hierático Jason Statham como el villano imparable.

Como venganza por lo ocurrido a su hermano, Deckard (Statham) comienza a cazar a los protagonistas y, como ya sabemos, si alguien amenaza a la familia de Dominic Toretto, éste se las verá con él. Así que, como en las clásicas aventuras de Bond, los protagonistas llevarán la acción (y la destrucción bestial) por varios países del mundo: Azerbaijan, Abu Dhabi o el inevitable Japón.

Un par de veces dice el personaje de Walker que “los coches no vuelan”, pero parece que Dom no hace caso a las leyes de la física, como casi nada en esta película. Las explosiones, los golpes y puñetazos, los lanzamientos de los coches, sus aterrizajes, todo es aún más exagerado en cada una de las entregas y ésta no podía ser diferente: coches lanzados desde un avión, cruzando el espacio entre rascacielos… patadas que terminan de hundir el suelo y un larguísimo etcétera de “pasadas” que levantarán la sonrisa del espectador que, a pesar de lo imposible de la acción, se dejará llevar por la trama, intensa, atropellada, que nos cuenta Fast and Furious 7.

Esta es otra de las virtudes de la película. Desde el primer momento nos absorbe en una vertiginosa espiral de acción desenfranada que apenas da respiro al espectador que queda clavado en la butaca frente a todo lo que el director, James Wan (responsable de algunas entregas de Saw) nos arroja desde la pantalla, inundándonos los ojos de puñetazos, patadas y explosiones.

Fast and Furious 7, como decimos, está llena de frases memorables y facilonas que encantarán a los seguidores. Porque esta saga sabe cuidar muy bien a sus fans. Éstos esperan ciertas escenas obligatorias en cada entrega y siempre se ven recompensados con creces. En esta ocasión hay 5 o 6 momentos explosivos que valdrían como epicentro de una película por sí solos.

Pero para los que no somos fanáticos de Toretto y sus amigos la película puede llegar a ser excesivamente larga y cansina, aunque nunca aburrida. Sus más de dos horas de duración pueden llegar a hacerse repetitivas porque algunas de estas geniales escenas de persecuciones son demasiado excesivas, tanto en duración como en destrucción: la escena final en la que “pasean” por las calles de Los Ángeles es casi como tres o cuatro películas de acción juntas y continuadas.

Al final, como no podía ser de otra manera, la película llega a su clímax final con una confrontación entre los dos principales antagonistas (Diesel y Statham), rodeados y ayudados por todos los demás, sobre todo Dwayne Johnson con una enorme ametralladora al más puro estilo Rambo.

Crítica: Fast & Furious 7

Y, como colofón, una escena final familiar, homenajeando a Walker de una manera nada sutil pero muy emotiva que hará la delicia de los miles de fans de la saga y del malogrado actor en particular.

En resumen, más Fast & Furious con todo lo que ello conlleva: no sorprenderá a nadie, pero tampoco defraudará a nadie: amena y entretenida pero también exagerada y vacilona. Sin duda una buena elección para pasar un par de horas muy entretenidas.

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