‘El manjar inmundo’ de Javier Quevedo Puchal

El manjar inmundo - portada
Portada de ‘El manjar inmundo’ realizada por Fefeto

Abrir el libro y que lo primero que encuentres a modo de cocktail de bienvenida sea una cita de Jim Henson solo puede ser un buen presagio. Y así es, ‘El manjar inmundo’ de Javier Quevedo Puchal es un muy buen libro en su conjunto, con capítulos excepcionales. Y me refiero a él como unidad porque no se trata únicamente de una antología de revisiones de cuentos clásicos, pasados por un tamiz de terror gótico, sino que el autor ha sabido dotar a la totalidad de una continuidad ambiental que cohesiona la obra.

Ya que tanto el título como la introducción escrita por el propio autor juegan con referencias gastronómicas me permitiré la licencia de redactar esta reseña comparando el libro ‘El manjar inmundo‘ con un exquisito banquete, desglosando relato a relato (o mejor dicho, plato a plato) a la hora de comentarlos.

El entrante de este menú, titulado ‘El Dulzainero‘, es un trampantojo del conocido flautista de los hermanos Grimm, pero situando su trama en un pequeño pueblo pesquero y con un desenlace que dejará un regusto agridulce en el lector. Tras él, Javier Quevedo nos ofrece su particular versión de ‘La pequeña cerillera’ de Andersen, que comienza con un fuerte sabor a malos tratos infantiles, lo que crea una continuidad con el relato anterior, y nos recuerda que en muchas ocasiones el peor monstruo con el que nos podemos encontrar es el propio ser humano. La desazón en ‘Cerillas quemadas‘ irá aumentando conforme pasamos las páginas hasta culminar en un sorprendente final que pone patas arriba todo lo narrado anteriormente.

El manjar inmundo - Ilustraciones de Calavera Diablo - Bella durmiente
Ilustración de Calavera Diablo correspondiente a ‘El último sueño de Emilia Tezanos’

Sin embargo, el plato estrella entre los entrantes es sin lugar a dudas ‘Negra como agua estancada‘, una deconstrucción de la ‘Blancanieves’ de los hermanos Grimm ambientada en la Alemania actual y con ese jus de péché como ingrediente clave. A la inversa del licor descrito por el autor, el cuento comienza teniendo un sabor dulce que va tornándose amargo según avanza la historia y las sutiles referencias a lentes, objetivos, lienzos y fotografías convierten a este relato en una desasosegante instantánea que combina los mejores sabores de las historias de terror gótico de toda la vida con las narraciones más actuales.

Podríamos acabar los aperitivos con el cuento que presta su título a la antología, ‘El manjar inmundo‘. Se trata de una versión retorcida de Cenicienta que destila aromas a carne sazonada con toques de ambición y sadismo, y macerada en la húmeda oscuridad de una celda.

Después de los entrantes tenemos ‘El último sueño de Emilia Tezanos‘, un sorbete de rosas que dará paso a los siguientes relatos conforman el primer plato. Esta historia transforma ‘La bella durmiente’ (o ‘Sol, Luna y Talía’ en su versión original) en una exquisita narración plagada de supersticiones, chismorreos y leyendas.

El manjar inmundo - Ilustraciones de Calavera Diablo - Caperucita
Ilustración de Calavera Diablo correspondiente a ‘Cáliz de sangre’

La ronda de historias que podemos considerar como el primer plato de este menú degustación se inicia con ‘Cáliz de sangre‘, que comienza con un ligero aroma de incienso y superstición para después rebosar de tomillo, salvia, boletus, níscalos y demás hierbas aromáticas y setas propias de los bosques, todo envuelto en una pasta filo teñida de bermellón a modo de manto encapuchado que al abrirse rezuma la licantropía más deliciosa.

En la torre‘ es un relato plagado de contrastes, de la razón frente a la leyenda, del presente frente al pasado, de la belleza frente al horror… un sabor inclasificable pero sin embargo exquisito. Y completando la terna del primer plato encontramos ‘Hijo del miedo‘, una historia de ocultismo y decadencia rematada con una salsa de ritos demoníacos, que deja en el lector un inconfundible regusto a terror ascentral.

El manjar inmundo - Ilustraciones de Calavera Diablo - Hansel y Gretel
Ilustración de Calavera Diablo correspondiente a ‘Hambre’

Javier Quevedo nos sirve a continuación un segundo plato que comienza con su personal versión de ‘Rumpelstilskin’, al que el autor ha titulado ‘Palabras muertas‘. Se trata de una narración cuyo sabor le recordará al lector terrores de su infancia, pero salpicado con toques de vergüenza familiar, y todo ello bien cubierto con una salsa de secretos. En ‘Hambre‘ nos encontramos con un emplatado típico de cualquier historia ambientada en un apocalipsis zombi, pero que sorprende en su elaboración y remate, revelándose finalmente como un delicado manjar. Y acabamos el grupo del segundo plato con ‘Miah‘, una variante del cuento ‘Barba Azul’ de Perrault que parece descubrir sus cartas desde el primer momento pero que, al igual que la protagonista de la narración, es mucho más de lo que esperamos. Bajo una leve apariencia de un relato de médiums y espíritus encontraremos marcados sabores perversos y enfermizos.

El manjar inmundo - Ilustraciones de Calavera Diablo - Barba Azul
Ilustración de Calavera Diablo correspondiente a ‘Miah’

Así llegamos a los postres. ‘Una rosa para Beatrix‘ es el primero de ellos, una investigación policial que transmuta ‘La Bella y la Bestia’ en una delicatessen que vuelve a plantear la cuestión de si el hombre, bajo sus instintos más primarios, es peor que aquellos a los que llama monstruos. Y la antología de relatos se cierra con ‘La novia perfecta‘, un remate perfecto para este menú que, basándose en ‘La princesa y el guisante’, presenta un regusto a rituales de invocación ancestrales, a sacrificios nigrománticos y a antiguos mitos que deja en el lector un buen sabor de boca al terminar. Justo lo que debe conseguir un buen postre.

Punto en boca ha editado ‘El manjar inmundo‘ en formato 15×21 en rústica con solapas, al precio de 18 €, con las cuatro ilustraciones obra de Calavera Diablo que podéis ver en la reseña (aunque en blanco y negro) intercaladas entre sus 292 páginas. La portada creación de Fefeto ayuda a intuir los exquisitos horrores que se esconden en su interior. La primera edición salió a la venta el pasado 10 de noviembre.

Hay que destacar la introducción, a modo de ‘Carta al director’ de un indignadísimo padre, que firman Santiago Eximeno y David Jasso. Todo un contrapunto divertido a lo que el lector encuentra a continuación.

Como conjunto, ‘El manjar inmundo‘ es un libro para leer despacio, recreándose en cada uno de los cuentos y en sus detalles. Al no utilizar apenas diálogos, la narrativa que Javier Quevedo Puchal usa a la hora de describir personajes, localizaciones y ambientación es minuciosa y forzosamente visual, donde cada palabra cuenta. El ambiente que consigue crear con sus historias es perfecto para que el lector se sumerja en él. No en vano se trata de un autor que ha ganado el premio Nocte a la mejor novela de terror con ‘Cuerpos descosidos’  en 2012, además de haber quedado finalista en otros certámenes de novela y relato.

No esperéis finales felices, aquí no los encontraréis.

De Dumas a Scott Card pasando por H. G. Wells, Asimov, Arthur C. Clarke, Orwell, King, Pratchett, Moore y Gaiman. De Velázquez a Phil Noto pasando por Mucha, Sorolla, Tolouse Lautrec, Alan Davis, Alex Ross, Carlos Pacheco, Dave Gibbons y Toriyama. De Billy Wilder a Soderbergh pasando por Cukor, Hitchcock, Houston, Orson Wells, Alan J. Pakula, Eastwood, Spielberg y Nolan. De ‘The Twilight Zone’ a ‘Orphan Black’ pasando por ‘Buffy cazavampiros’, ‘House M. D.’, ‘The Good Wife’, ‘Friends’, ‘The Newsroom’, ‘Battlestar Galactica’ y ‘The Big Bang Theory’. Más de Marvel que de DC, pero ambas me gustan.

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