‘La biblioteca secreta’ de Haruki Murakami

Con ‘La biblioteca secreta’, la editorial Libros del Zorro Rojo demuestra que siempre se puede mejorar lo bueno: este relato del aclamado escritor japonés Haruki Murakami se ve complementado por las excelentes ilustraciones de Kat Menschik. La colaboración entre el autor de Kioto y la ilustradora alemana ya funcionó en otra obra también publicada por Libros del Zorro Rojo y titulada ‘Sueño’. Ya ha habido tres colaboraciones entre ambos artistas: las dos obras con las que ya contamos traducidas al castellano se complementan con ‘Asaltos a panaderías’ que, junto con ‘Sueño’, forman parte de la antología de relatos ‘El elefante desaparece’.

"La biblioteca secreta" de Haruki Murakami

 

La historia de ‘La biblioteca secreta’, es un cuento arquetípico para adultos, onírico y oscuro, como un mal recuerdo de la niñez. La historia empieza con un niño que entra en una biblioteca y se complica y obscurece, como si la historia sencilla y “realista” se viera recubierta por un enrejado de elementos fantásticos y recargado simbolismo (a veces un tanto opaco) que apenas deja entrever los temas mayores de pérdida, sacrificio y madurez.

Una obra así también es, y esto lo afirmo con cierto orgullo, un ejemplo más de que la obra de Murakami, mal les pese a algunos, a menudo se enmarca en el género fantástico. Mal les pese a algunos porque que la crítica tiende a despreciar el género por considerarlo incompatible con la literatura respetable.

A nivel artístico, la obra es sólida e impecable. Las ilustraciones lúgubres de Kat Menschik en negro, gris y rojo acompañan más que desvelar el texto (excepto en algún momento, aunque eso dependa más bien de la longitud del texto, aunque de esto hablaré cuando haga referencia a la edición). Una cosa que es de agradecer es que las ilustraciones son abundantes (una cada tres o cuatro páginas) en vez de escasear y aportar solo un pequeño toque, lo que aumenta el valor de esta obra para los aficionados a la ilustración. El estilo de Menschik divaga entre las formas sencillas propias del cartelismo y el detallismo concienzudo de la ilustración fantástica tradicional, todo con un toque estilizado pero realista, lo que hace más chocante los pequeños detalles de fantasía que se incorporan con sutileza. El arte hace un gran uso de la luz, basándose en colores planos y sombras fuertes para apoyar la sensación de irrealidad y la dureza que desprende el relato. Las ilustraciones juegan con el contraste entre el mate de la ilustración principal y los pequeños detalles de acabado satinado que confieren dos capas a cada realidad, como si el acabado satinado se encargara de transmitir la información que queda abierta en la imagen en mate, complicando la realidad y haciendo visible lo implícito.

La edición ha sido cuidada al detalle: tapa dura con camisa diseñada por la misma Menschik, papel de gran calidad que ayuda a apreciar la belleza de las ilustraciones y una buena corrección ortotipográfica. Sin embargo, hay dos pequeños detalles que creo que serían mejorables de cara a futuras reediciones. Por un lado, dentro de la calidad de la traducción de la habitualmente magnífica Lourdes Porta hay alguna frase que suena forzada o que se podría haber reformulado para evitar aliteraciones molestas, el tipo de frase que en una obra de mayor longitud puede ser permisible pero que, en un relato presentado en sí mismo, chirría demasiado. Por otro, la disposición de alguna de las ilustraciones acaba reventando la propia obra, en una especie de spoiler autoimpuesto, puesto que en alguna ocasión son visibles por el lector antes de leer el texto al que hacen referencia. Por lo demás, nos encontramos con 64 muy disfrutables páginas, que se leen rápido pero que se disfrutan, más que por su valor literario, por todo el peso de la sinergia entre Murakami y Menschik.

Por una parte, creo que esta obra es una gran regalo para cualquier aficionado a la obra de este autor candidato eterno al Nobel, cuyas influencias occidentales lo convierten en un mejor profeta en tierra extraña de lo que es en su país, pero que para muchos lectores ha acabado siendo la puerta de entrada a otras tradiciones literarias.

Por otra parte, ‘La biblioteca secreta’ satisfará a los cada vez más adultos que se deleitan leyendo obras ilustradas y disfrutando de su doble valor artístico, un público que no para de crecer, en esta época de bonanza y reconocimiento a esta disciplina a menudo relegada a los estantes infantiles.

El muchacho, en apariencia, solo quiere devolver dos libros y rebuscar un poco entre las estanterías. Pero en la sala de lectura se topa con el extraño bibliotecario, un anciano furibundo que lo introduce en el laberinto de la biblioteca y allí, lo encierra. En la mazmorra de papel recibe deliciosos manjares, servidos por un misterioso hombre-oveja y una bella muchacha muda. Poco a poco percibe que los límites entre los objetos, las personas y los espacios son cada vez más difusos. La biblioteca secreta es una pesadilla kafkiana y al mismo tiempo una sensible historia sobre la pérdida y la soledad. Murakami construye a través de su habitual estilo, cargado de símbolos tan familiares como herméticos, una historia sutil acompañada por las turbadoras ilustraciones de Kat Menschik.

La biblioteca secreta es también el lúgubre escenario en el que un joven adolescente habrá de enfrentarse solo a un mundo adulto que se burla de sus temores infantiles y que le obligará a asumir la madurez sin transiciones. Un escenario en el que fantasía y realidad se confunden para recrear el complicado proceso de abandono de la niñez y sus monstruos, y el paso a una dimensión nueva y desconocida.

[review]

¡No te vayas sin comentar!