metropolitan (integral)

Las ciudades son el bestial cruce de caminos entre lo mejor y lo peor del ser humano. Los rascacielos y las bulliciosas calles comerciales, los monumentos históricos y los restos del pasado se mezclan con barrios a los que no entra ni la policía, las caras más terribles de la indiferencia social y lugares llenos de sombras. A veces, incluso, parece que hay barreras insalvables entre un mundo y otro, aunque siempre hay grietas por donde esa oscuridad urbana se cuela para romper la rutina de los millones de habitantes de estas junglas de acero y cristal.

El tomo que publica Ninth Ediciones
El tomo que publica Ninth Ediciones

Os propongo hoy un viaje a París. Imagino que todos pensáis en paseos por la orilla del Sena, estampas nocturnas de la Ciudad de la Luz o comer crepes rebosantes de chocolate en un puesto callejero a las tantas de la noche. Caro está, detrás de la imagen construida por años de excelentes relaciones públicas, París tiene su cara oculta. En las entrañas de la ciudad también hay lugar para el olvido, la muerte, la venganza y el rencor. Es de estos ingredientes de lo que se nutre la obra que hoy os traemos, el viaje a la parte oscura del alma de la ciudad.

Metropolitan se adentra en un entorno realista, sucio y perverso, construido a partir de elementos muy reconocibles del género negro. El título hace referencia al metro de París, pero según nos adentramos en la narración que nos proponen los Bonneau, descubrimos que el subterráneo es el símbolo de algo más humano que el transporte público. Habla del interior de la ciudad, sí, pero no solo como entorno físico. El París de Metropolitan parece una ciudad que ignora su propia paranoia y miedo. Vive en la forzada normalidad, ignorante de lo que se cuece en su negro corazón. El caos siembra de incertidumbre la vida de los protagonistas, que pagan muy caro el más mínimo error.

Como suele ser habitual en este tipo de narraciones, es la voz en off del personaje principal la que nos conduce hacia el inevitable encuentro con la locura. Vincent Revel es un hombre al límite, roto por años de servicio en la policía y por un pasado lleno de insípidas experiencias. El abandono ha hecho mella en su tambaleante filosofía vital, reducido a un cínico escombro del brillante detective que podría haber sido. Hace 8 años, Vincent tomó una decisión. Para la opinión pública, fue una heroicidad que le valió el reconocimiento de sus superiores. Pero ese momento quedó grabado a  fuego en el tiempo, y ahora el pasado vuelve para pedir cuentas.

Metropolitan es heredera de los clásicos detectivescos, sí, pero con añadidos que sitúan su propuesta en el siglo XXI. Se aferra a paisajes mil veces vistos en la novela negra, pero la tensión escala a niveles dramáticos por el factor humano que trabaja el guión de los Bonneau.

Metropolitan cuenta con una buena cantidad de subtramas que complican la narración de manera coherente, siempre con el peso emocional de las relaciones entre los personajes como punto de contacto, aunque lo cierto es que todo gira alrededor de un malsano triángulo lleno de secretos y rencor. Lo que empieza con el asesinato de un joyero, toma dimensiones tormentosas al entrar en juego emociones mucho tiempo ocultas.

La amistad entre Vincent y Alex, el otro gran protagonista de esta historia, es un auténtico hervidero, que explota en el momento en el que hace su entrada Marc, misterioso tercero en discordia. A partir de este punto de inflexión, la investigación se complica hasta el punto de que nadie en el entorno de Vincent está a salvo.

París y sus sombras
París y sus sombras

Metropolitan ya es de por sí un importante ejemplo de suspense, pero la narración gana enteros por el increíble trabajo artístico que llena las páginas de este cómic. La tensión se hace palpable gracias a la cantidad de recursos y acertadas decisiones que se toman en el tablero de dibujo, dotando a metropolitan de identidad casi cinematográfica. Se convierte así en la imagen del cambio, en la certificación de la capacidad de los géneros, artes y técnicas para influenciar y enriquecer otros lenguajes. El cómic europeo no escapa a este intercambio, así que jóvenes autores que han crecido en un entorno audiovisual más complejo que sus mayores se apoyan en todo ese bagaje para abrir nuevos caminos de innovación artística y narrativa. En metropolitan tenemos flashbacks al difuso pasado, persecuciones, momentos de gran tensión entre personajes, mezclado con la pausa que es tan propia de la escuela franco belga. Las señas de identidad están ahí, y la acción no se dispara de manera salvaje. Para llegar a ese punto, antes hay muchos pasos que dar. Cada decisión, por muy simple que parezca a simple vista, es un ejemplo de planificación y buen gusto. Desde la selección de planos, siempre acertada, a la composición de página, de una efectividad apabullante, pasando por el inteligente uso del color y la iluminación, construyen un cómic de una fuerza visual que atrapa en su lectura.

Los elementos más potentes del guión se ensalzan gracias a este aporte gráfico de primer orden. No tenéis más que dar un vistazo a esas largas secuencias protagonizadas por potentes silencios. La fuerza dramática de la parte literaria podría haber quedado en un loable intento si no fuese por su excelente conexión con el aspecto visual. El resultado de esa alquimia es de los más notables que he visto en forma de viñetas.

Metropolitan es un vistoso viaje de la mano de personajes en rumbo hacia ninguna parte. Verdugos o víctimas, casi nadie es trigo limpio, todos ocultan secretos, y saben de sobra que, cuando se toman ciertas decisiones, no hay camino de retorno. Metropolitan habla de la amistad de dos hombres muy diferentes, pero aferrados a aquel  momento en el tiempo. Unos minutos que cambiaron sus vidas para siempre. Un recuerdo que convertirá sus vidas en un infierno de mentiras y odio.

La joven editorial Ninth nos ofrece este integral que recoge los tres albunes que conformaron la edición francesa original. El tomo se presenta en una lujosa edición en cartoné, con 174 páginas a todo color. El precio de venta al público es de 30 auros.

[review]

Una hermosa mañana de mayo, el inspector Vincent Revel le salva la vida a Alexei, cuando sufre un síncope en la línea 6 del metro parisino. Ninguno de ellos se fija en Marc, un pasajero anónimo más. Ocho años más tarde, el metro sigue circulando, Vincent investiga la muerte de un joyero, Alexei ha hecho una fortuna con la informática y Marc lleva muy mal su despido. Sus caminos volverán a cruzarse, ¡aunque no se sabe en qué cruce!
Los tres se han subido al vagón de la decadencia humana.

¿Sabrán bajarse antes de llegar al destino final: la locura…?

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