Yo, asesino

Yo, asesino

Matar por amor al arte. Esta frase es la mejor forma de definir el comportamiento de Enrique Rodríguez, protagonista de ‘Yo, asesino’. Pese a que muy pocos cómics consiguen hacer una perfecta demostración de intenciones en su primera página, la obra de Antonio Altarriba y Keko (seudónimo de José Antonio Godoy), logra atrapar al lector desde la primera viñeta. Y digo atraparle porque este no será capaz de soltar el ejemplar que tiene entre manos hasta 134 páginas después, cuando la obra finalice.

‘Yo, asesino’ es uno de los cómics más impactantes que he leído en mucho tiempo. No solo por su premisa, conocer la mente de un criminal, sino por el conjunto de ideas que se dan en él. Su brutalidad, su oscuridad y sus reflexiones y críticas para con la sociedad cautivan al lector que se ve anonadado ante la frialdad con la que Enrique Rodríguez ejecuta sus actos.

Yo, asesino

La historia, que comienza en las céntricas calles de Madrid, nos presenta a Enrique, un profesor de historia de la Universidad del País Vasco que se ha especializado en la representación del dolor en la pintura. Su vida es aparentemente rutinaria y vacía: cuando no está dando clases en la universidad está asistiendo a algún congreso, o si no, está con su joven amante, quien le proporciona un distanciamiento hacia su mujer, con la que simplemente convive. Cauteloso y conformista, Enrique intenta por todos los medios no involucrarse en discusiones y mantenerse al margen de las diferencias políticas que se dan en su universidad.

Pero tras su afable apariencia se oculta un frío y calculador asesino capaz de matar por la necesidad de crear “arte real”. ‘Yo, asesino’ nos muestra las dos caras de este personaje, unas veces a modo de flashback y otras de forma directa.

Yo, asesinoAun así, como indicaba al inicio, lo cautivador de este cómic no es la trama principal en sí, que también, sino la crítica que vamos encontrando a lo largo de sus páginas. El hecho de que Enrique viva en el País Vasco permite a sus autores crear una situación política inestable entre algunos personajes, que se puede extrapolar en forma de crítica hacia la situación que se ha vivido y que aún perdura en la zona. Además de esta, son muchas las reflexiones que mediante la mente del asesino el lector puede conocer: desde lo que le motiva a cometer sus actos, hasta un inconformismo ante ciertas connotaciones religiosas que se dan de forma genérica en el arte.

‘Yo, asesino’ no es un cómic para todos los públicos. De hecho, habrá adultos que se sientan escandalizados ante ciertas escenas, ya sea por su contenido sexual o por su violencia explícita.

Y junto al buen hacer de Altarriba, su guionista, nos encontramos con el trazo de Keko, quien logra plasmar en las viñetas toda la crueldad y oscuridad necesarias para poder narrar esta obra. Las ilustraciones mezclan imágenes reales de cuadros o emplazamientos con el dibujo del autor, creando así una amalgama en blanco y negro que se ve realzada mediante el sabio uso del color rojo. Es la inexistencia del rest0 de colores lo que hace que algunas ilustraciones adquieran una fuerza capaz de impactar en la mente de los lectores. Por otro lado, es innegable el parecido que se da entre el personaje principal y el guionista de la obra, Antonio Altarriba, quienes comparten además de físico la docencia en la Universidad del País Vasco.

Yo, asesino

La excelsa calidad de ‘Yo, asesino’ le han otorgado numerosas críticas a favor, entre las que encontramos el Gran Premio de la Crítica 2015 de la ACBD (‘Asociación de Críticos y periodistas de la Bande Dessinée’).

El cómic ha sido publicado en nuestro país por Norma Editorial, contando con 136 páginas en blanco y negro (salvo por el ya comentado uso del rojo) y formato cartoné por un precio recomendado de 19,90 euros.

‘Yo, asesino’ es un cómic magistral al que solo se le puede achacar una pega: el que nos deje con ganas de mucho más. Esperamos que ambos autores decidan continuar esta cruda y brutal historia.

Yo, asesino

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) es un guionista y crítico de cómics que además ejerce como catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco. Tras iniciarse en los años ochenta en el mundo de la historieta con el Colectivo Z, pasó a colaborar con en dos obras con el dibujante Luis Royo. Además de participar en la elaboración de una serie documental ligada al cómic y varias antologías de relatos, logró el Premio Nacional del Cómic en el año 2010 por su obra ‘El arte de volar’. En 2015 publicó junto al dibujante Keko, el cómic ‘Yo, asesino’.

José Antonio Godoy (Madrid, 1963), más conocido por su seudónimo, “Keko”, es un guionista e ilustrador español. Después de estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid trabajó en varias revistas, como fueron ‘Madriz’ y ‘Metal Hurlant’. Tras esto se dedicó a guionizar varias historietas, centrándose posteriormente en la ilustración. En el año 2002 logró el Premio a la mejor obra del Salón del Cómic de Barcelona. Su último trabajo es ‘Yo, asesino’, para el que se centra en la labor ilustrativa junto al guionista Antonio Altarriba.

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Yo, asesino

MATAR NO ES UN DELITO, MATAR ES UN ARTE: LA NUEVA OBRA DEL GENIAL ALTARRIBA

Enrique Rodríguez es profesor de Historia del Arte en la Universidad del País Vasco y a sus 53 años se encuentra en la cima de su carrera. Además de estar a punto de convertirse en una figura destacada en su campo, y tener que lidiar con las consecuentes rivalidades con sus colegas de profesión, cultiva una extraña afición a la que le gustaría dedicarse a tiempo completo: el asesinato como forma de arte.

Enrique aprovecha convenciones y compromisos académicos para cometer asesinatos motivados sólo por fines estéticos. Cada uno de ellos es una obra de arte inspirada en una técnica específica que marca su impecable trayectoria como artista.

Antonio Altarriba (Premio Nacional del cómic 2010 por El arte de volar ) une fuerzas con  Keko Godoy (4 botas) para ofrecernos una inteligente reflexión sobre la ambigüedad de la moral humana en forma de thriller perverso.

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