Batman: La resurrección de Ra´s Al Ghul (ECC)

Grant Morrison es un autor que se rodea siempre de cierto aura de polémica. Cada nuevo acercamiento al mundo de los superhéroes por parte del célebre autor es carne de discusiones y encontronazos entre aquellos que defienden a capa y espada su obra y los que quemarían cada tebeo con la firma de Morrison. Compruebo día a día en foros de aficionados que no hay medias tintas: o adoras la perspectiva de Morrison o la odias.

El tomo presentado por ECC
El tomo presentado por ECC

No me queda más remedio que posicionarme, así que me sitúo en el grupo de los que disfrutan, y mucho, con las idas de pelota de este genial escritor. Por supuesto, esto implica que me lo pasé como un enano con aquellos casi diez años que el guionista pasó al frente de Batman. Su labor partía de conceptos enormes, de riesgo narrativo, algo de la locura propia del estilo Morrisoniano y un respeto reverencial por la historia del personaje. A nivel esencial, lo que proponía Morrison era la coherencia histórica de las aventuras del murciélago, en la que hasta la aventura más ridícula tuviese sentido dentro de 75 años de historia pasadas por el personal prisma de Grant Morrison. El sabor clásico de la serie se mezclaba con cierto toque pulp y, cómo no, el ambientillo lisérgico y místico que se ha convertido en referencia en cada acometida del guionista escocés. El manejo de tantas colecciones distintas, permitió a Morrison el juego con cada aspecto del personaje, incluso elementos contradictorios, que resultó en una titánico espectáculo que se remataba con la aparente muerte de Bruce Wayne a manos de Darkseid (en la polémica Crisis Final, que ya revisamos en esta página) y su alucinatorio viaje por el tiempo.

Visto en perspectiva, en mi opinión, Morrison ofreció una espectacular visión del personaje, presentando la inteligente recreación de la historia del personaje, que en realidad consistía en el fenomenal juego con todos los autores que han formado parte del mito del Caballero Oscuro. Visto por partes, puede resultar incomprensible, exagerado o demasiado personal, pero, en conjunto, es algo tan grande como el personaje que sirve de excusa para el despliegue de toda la artillería de Morrison.

La cosa está es que tantos años de apuesta arriesgada trajo muchas luces y momentos excitantes, pero también se coló alguna sombra. Me temo que el cómic del que hoy hablamos entra en el saco de esos momentos no tan afortunados del trabajo de aquella época.

La Resurrección de R´as Al Ghul es un considerable cambio de rasante en el recorrido vital ofrecido en las páginas de las diferentes colecciones del Batman de la época. Seamos justos, este volumen no es un cómic horripilante, pero está muy lejos en todos sus aspectos de las bondades ofrecidas en sus tramas mayores. Cae en demasiados clichés, y se reduce al enésimo enfrentamiento entre la Batfamilia y el eco terrorista Al Ghul, que durante aquella época se había transformado en una eterna amenaza para Batman y sus aliados. Sobre todo a cuenta de la presencia de Damian Wayne, nieto del villano y sorpresivo hijo secreto del Caballero Oscuro. No vamos aquí a explicar el origen del muchacho, porque si no nos metemos en un berenjenal que nos obligaría a poner en perspectiva toda la etapa de Morrison, así que nos centramos en el tiempo presente de esta aventura.

De hecho, Damian es el gran centro de atención de este compendio, por el interés real de Ghul por su nieto y, además por el viaje interior en el que se había enfrascado para resolver todos sus conflictos internos. Sin duda, Damian fue otro de los grandes triunfos de la etapa Morrison, precisamente por ese trayecto vital circular que planteó para el muchacho, que pasó de una pequeña máquina de matar sin ningún tipo de referente moral a un pequeño héroe dispuesto al sacrificio definitivo. Las relaciones del joven criado por la liga de los asesinos con el resto de la batfamilia se convirtieron en el paisaje emocional recurrente de la colección, demostrando que Morrison, además de ser un pirado genial, tiene su corazoncito. Su posición en el círculo del murciélago siempre se mantuvo en un tenso equilibrio entre su terrible pasado y sus intenciones de ser digno de la leyenda de su padre.

Robin contra Robin
Robin contra Robin

En este tomo, Al Ghul saca a relucir su auténtica cara de sádico salido de madre, y pretende recuperar a Damian con una intención clara: a base de rituales arcanos, el peligroso enemigo de Batman pretende ocupar el cuerpo del joven, para así continuar su amenaza a la civilización humana durante otra eternidad.

Por supuesto, Batman y sus aliados pondrán en jaque los planes del líder de los asesinos, cosa que provoca no pocas tensiones entre sus pupilos. La presencia de los diferentes Robin se resuelve con enfrentamientos internos entre ellos, ya que ponen en tela de juicio si Damian es tan importante como para poner en juego sus vidas. Si sois seguidores de la colección, ya sabéis que las relaciones entre Damian y sus “hermanos” no han sido precisamente de besitos y abrazos. El reparto de sopapos ha sido la tónica habitual de estos chicos, en especial con Tim Drake, que también tiene su porción de gloria en esta batalla. La tentación del uso de las fosas de Lázaro para beneficio propio pondrá en un jaque moral al joven Red Robin. Drake era de lo mejor de la Batfamilia en aquella época, y personalmente echo mucho de menos la colección con su propio nombre en la cabecera, antes de que Scott Lobdell lo incrustara en esa cosa infumable que eran los Titanes de los Nuevos 52.

El problema de este puñado de números es que ni Morrison ni su compinche en este caso, Paul Dini, estaban en su mejor día. Construyen un cómic entretenido, con algún momento realmente notable, pero que se reduce a lugares comunes y repetición de cosas que ya habíamos visto. Quizá, es algo reiterativo en las nociones que defendía Morrison, pero a un nivel mucho más efectista y falto de contenido real. En esta ocasión, parece que a Dini no se siente tan cómodo jugando con los juguetes de otro, lo que no deja de ser curioso, si se tiene en cuenta que ha sido Dini, precisamente, el gran heredero de las tramas trabajadas por Morrison. En la excelente Batman y Robin (entre tanto ruido, es de esas colecciones que siempre está en mi top ten) guionizada por Dini es donde se han desarrollado de manera visible las consecuencias de lo ocurrido con Damian. Tampoco se nota la presencia de otros autores que en otras ocasiones si han demostrado su capacidad de sorpresa, como Peter Milligan o Fabian Nicieza.

Al Ghul vuelve a la vida
Al Ghul vuelve a la vida

El apartado visual tampoco es especialmente brillante, debido al constante baile de dibujantes, que da muy poca coherencia al resultado final. Sí que es cierto que este recopilatorio reúne varias colecciones muy diferentes, pero el contraste de estilos acaba por empobrecer el espectáculo. Ya me diréis lo que tienen que ver Tony Daniel con David López

Otra cosa que me sorprende es la opción editorial que ha escogido ECC para este tomo. Para ser una obra tan poco equilibrada, ofrecer al público un tomo de cerca de 30 euros me parece poco menos que arriesgado. No es esa clase de obra que pide a gritos un lugar especial en tu estantería, y su lectura es bastante olvidable respecto a la potente presencia de otros episodios de la etapa Morrison. La edición de lujo sobrepasa con creces lo que hay en su interior.

En resumen, un fallido amalgama de ideas, autores y referencias, que se pierde en la necesaria comparación con la globalidad del trabajo de Morrison como autor de Batman.

ECC ofrece en este tomo un buen puñado de números de las distintas colecciones relacionadas con Batman. Batman Annual Vol. 1 #26; Robin Annual Vol. 4 #7; Batman Vol. 1 #670 a #671; Robin Vol. 4 #168 a #169; Nightwing Vol. 2 #138 a #139; Detective Comics Vol. 1 #838 a #840. 228 en cartoné que se traducen en 28,50 euros de venta al público.

[review]

Ra’s al Ghul, el cerebro criminal conocido como la Cabeza del Demonio, aterrorizó al mundo civilizado durante siglos. Mientras gobernaba su letal Liga de Asesinos con mano de hierro, manipuló a la humanidad para obtener sus siniestros fines y empleó sus milagrosas Fosas de Lázaro para devolver la vida una y otra vez a su envejecido cuerpo. Solo hubo un hombre que le impidió hacerse con el dominio absoluto: Batman, el héroe que truncó sus planes… y robó el corazón a su amada hija Talia.

Cuando el cuerpo de Al Ghul quedó destruido, Batman creyó que tanta maldad había muerto definitivamente; no obstante, el espíritu del Demonio sigue vivo… ¡y quiere que su nuevo anfitrión sea Damian, el testarudo hijo de Talia y el Caballero Oscuro! Ahora, Batman y su familia de justicieros adoptivos, esto es, Robin y Nightwing, deben recorrer el mundo entero para salvar al muchacho y poner fin al diabólico plan de Ra’s al Ghul… mientras Talia y el sombrío personaje llamado Senséi libran una guerra para hacerse con el puesto del Demonio.

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2 Comentarios

  1. creo que esta historia fue más una solicitud de los altos mandos editoriales que algo directamente pensado por los guionistas… por eso el resultado de que una mezcla tan buena en teoría como “morrison y dini” saliera como salió

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