X-Statix: Buenos presagios

La fiesta continúa, chicos y chicas. Hace unos meses, Panini recuperaba en su colección Extra Superhéroes la etapa de Peter Milligan y Mike Allred al frente de Fuerza X para disfrute de esos lectores con un puntito destructivo. En su momento, hicimos una concienzuda reseña de lo que daba de sí ese recopilatorio (aquí el artículo de marras), y podemos resumir en que era una etapa diferente, rompedora y con el toque cínico y salvaje de Milligan con ganas de hacer pupa.

Nada que no se pueda solucionar con unos puñetazos
Nada que no se pueda solucionar con unos puñetazos

El planteamiento del escritor inglés transformaba las aventuras de estos mutantes sacados de quicio en algo inesperado para el lector habitual de series dedicadas a los hijos del átomo. Adiós, llorones superpoderosos, hola héroes por interés y amor infinito a los ceros de la cuenta corriente. Desplegaba, con niveles pocas veces vistos en Marvel de mala uva, un arsenal envenenado de crítica furibunda contra el modelo que la industria del entretenimiento y los medios de comunicación. Periodistas capaces de cualquier cosa por una exclusiva (de contenido absurdo que no debería importar a nadie), jefes de prensa con más inventiva que Tolkien, doble moral, hipócritas en pijama llamativo y un público con el criterio de un cactus en su elección de entretenimiento poblaban las viñetas de un cómic que era espejo de la sociedad de consumo desquiciada en la que vivimos. Lo cierto es que hace quince años que se publicaron aquellos cómics, y si encendemos la televisión u ojeamos un periódico al azar, las divagaciones de Milligan tienen más sentido que nunca.

Pero, aparte de todo esto, los aguerridos autores de Fuerza X también ofrecían frenética acción e intercambio de mamporros, que en la mayoría de las ocasiones terminaba con casos de bastante explícitos de muerte y mutilación, normalmente de uno de los miembros del grupo. Con tanto cambio de casting y los problemas legales con los antiguos miembros de X-Force, la colección cerraba con el anuncio por parte del intrépido líder, El Huérfano, de la creación de la nueva marca X.

Nacía X-Statix.

Aquí estamos, querido público
Aquí estamos, querido público

Con ese punto de partida, Milligan y Allred bucean a conciencia por las mismas miserias que retrataron en la anterior serie, con las mismas armas que hicieron de su estancia en Fuerza X un triunfo. Los supervivientes de la escabechina afrontan el futuro con el mismo desprecio con el que han vivido su existencia. Las rencillas internas, las peleas, las luchas de poder y la hipocresía militante retratan a una banda que está muy lejos de los ideales altruistas y pacíficos que definen a los hombres X que conocíamos hasta ahora. X-Statix quieren acción de la buena, para que sus bestialidades salgan por la tele, sean notablemente públicas, y suban las acciones de las empresas que fabrican sus camisetas. Simpleza moral para este grupo de personajes al límite, en constante conflicto con los demás, con su fuero interno, presas del egoísmo infantil y las ansias de notoriedad.

El protagonismo de la historia recae en El Huérfano, nombre de guerra de Guy Smith, el artista anteriormente conocido como El Hombre Sensible. El climax de la anterior etapa se saldó con la muerte de U-Go Girl, gran amor de este torturado personaje, por lo que, al comienzo de la nueva cabecera su cordura está bailando el chotis, puesto que todavía no ha superado la pérdida. Tanto es así que el resto del equipo pondrá en duda su tambaleante liderazgo continuamente, gasolina para los inevitables episodios de luchas intestinas. Además, hará acto de presencia Venus Dee Milo, que tendrá que hacerse con un hueco en el grupo y en el corazón de Guy. Venus es uno de los personajes femeninos más potentes que se han paseado por un cómic, entre otras cosas por su trabajado contexto personal, certificacado de que Milligan, aparte de ser un nihilista destructor de mitos, sabe como se cuida un personaje.

La crítica es tan ácida como en su anterior encarnación, pero Milligan se pone más de parte de sus personajes, los deja evolucionar y construye un microcosmos alrededor de unos tipos destinados a la convivencia en la fina línea que separa la amistad del odio. Rebaja el índice de muertes por número, lo que dota de estabilidad narrativa para dar sentido a los miembros de X-Statix.

A los lápices, el otro papá de la criatura Fuerza X, que continúa como compinche de Milligan en las aventuras de esta estrafalaria banda, Mike Allred. Como siempre, Allred está a un nivel altísimo, y creo innecesario recordar que estamos ante esa clase de artistas que no dejan indiferente ante su trabajo. El reconocible estilo de este mítico artista es diferente, atrevido e impactante. Los contrastes son la gran baza de este expresivo autor, ya que el simpático estilo pop de sus creaciones no esconden el gusto por dar potencia visual al crudo humor que practica Milligan. El excéntrico colorido no esconde la sordidez de la violencia explícita ni el dramatismo de la locura que parece definir la existencia de este submundo mutante. Otro acierto en la carrera de este dibujante que siempre está en mi lista de preferidos.

En este caso, Allred no está solo, y cede su lápiz a otros dibujantes de excepción en algún número. Por ejemplo, Paul Pope, otro de esos tipos rompedores, dueños de una forma de entender el cómic diferenciadora y excitante. Su diseño de personajes es tan marciano como dinámico, y se ha ganado el respeto de la industria a base de sorprender al adormecido lector con innovación. En este tomo le veremos en un número nada más, pero se las apaña para que quede como una experiencia sobresaliente, con un villano monstruoso de esos con los que luce.

Así funciona la cabecita de nuestro héroe
Así funciona la cabecita de nuestro héroe

Aparte del comienzo de la colección, el tomo que ofrece Panini recopila también la miniserie protagonizada por Lobezno y Doop, manejada por Allred como una extraña historia de detectives. Los dos personajes se moverán por los bajos fondos a la búsqueda de la Femme Fatale definitiva, porque ambos son los mejores en lo que hacen. Milligan ahonda en la relación que tantas veces se ha insinuado y con la que Aaron jugó tan bien en su etapa al frente de las aventuras del Instituto Jean Grey, esta vez ilustrado con el arte de Darwyn Cooke. El estilo casi cartoon de este artista siente a las mil maravillas a una aventura más desenfadada que la intensa negrura que imprime Milligan en X-Statix.

Las aventuras de X- Satatix continuarán próximamente, porque todavía queda mucho que contar. Nos tememos que muchos de estos canallas no sobrevivirán a la experiencia. Otros, quizá, no sean lo que aparentan. Desde luego, Guy ha atravesado fronteras que nunca esperábamos en sus primeras apariciones en X-Force. Veremos hacia donde conduce Milligan la cordura de este personaje.

Panini edita este primer volumen de X-Statix en su colección Extra Superhéroes. Hablamos de un tomo que recoge los números #1 al #10 de la edición original, y se acompaña con los dos números de miniserie Wolverine/Doop. 299 páginas a todo color que se traduce en un precio recomendado de venta al público de 15 euros.

[review]

¡La esperada continuación de Colección Extra Superhéroes. Fuerza-X! De las cenizas de Fuerza-X, llega X-Statix, el grupo de mutantes favorito de cada estadounidense de bien. En lugar de ocultarse de los focos, estos fotogénicos héroes son los mejores amigos de la cámara, capturan la atención de todos los medios y gozan de una fama que envidiaría hasta la más grande estrella de cine. ¿El único problema? La elevada tasa de mortalidad del equipo. ¿Cuántos sobrevivirán para la siguiente aventura? Y además: un delicioso relato de Doop y Lobezno en solitario.

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