‘El atentado’ de Dauvillier y Chapron

El atentado comic
Portada de ‘El atentado’

Imaginad que sois un cirujano respetado, que estáis felizmente casado con una mujer a la que adoráis, que la vida os ha tratado bien en general… y que de repente vuestro mundo se pone patas arriba por un terrible hecho del que no encontráis explicación. Eso es precisamente lo que le sucede al protagonista de ‘El atentado‘, el cómic que adapta la novela escrita por Yasmina Khadra (seudónimo femenino del argelino Mohamed Moulessehoul) y que Alianza Editorial publicaba el pasado mes de abril en España. Los encargados de realizar esta adaptación han sido los franceses Löic Dauvillier y Glen Chapron, que se han encargado del texto y el apartado gráfico respectivamente, de forma magnífica logrando vender más de 750.000 copias en su país de origen y que ‘El atentado‘ se haya traducido a más de treinta idiomas por todo el mundo.

No es sencillo tratar un conflicto armado tan arraigado como el palestino-israelí, por eso en ‘El atentado‘ no encontraréis justificaciones históricas, políticas o religiosas, ni se toma partido por uno u otro bando. Simplemente (que no es poco) cuenta el drama personal de alguien que se siente traicionado por la persona que amaba y creía conocer, mezclado con el vivir cotidiano en una zona en la que el peligro es constante y los prejuicios están a la orden del día, donde el odio está tan arraigado que nadie recuerda ya cómo comenzó pero se intenta seguir adelante bajo una apariencia de normalidad.

Amín comienza negándose a creer que su mujer fuera la responsable del atroz atentado suicida que acaba con la vida de varias personas (incluyendo algunos niños), para a continuación comenzar una búsqueda de los motivos que la impulsaron a cometer tal barbarie, además sin que él sospechase nada. Con la intención de comprender y en parte huyendo del rechazo de sus vecinos judíos que le consideran tan culpable como su difunta esposa, Amín regresa a Palestina y se adentra en un mundo que desconoce. Tras varios intentos infructuosos en los que incluso es víctima de una brutal paliza por meter las narices donde no debe (aunque es lo que necesita), Amín contacta con líderes religiosos integristas, se interna en territorios ocupados y consigue incluso entrevistarse con miembros de las milicias de Al-Aqsa que luchan contra Israel. Allí empezará a entender que la posición acomodada de su trabajo de cirujano le mantenía apartado de lo que otros tienen que padecer cada día.

A pesar de ello, la violencia es algo demasiado enquistado en aquellas tierras como para poder pasar página. La solución no es sencilla y en ‘El atentado‘ no se busca. En un lugar donde los tanques responden a las pedradas, donde el ojo por ojo es ley y donde la sensación de pérdida y humillación es constante, lo único que se puede hacer es mostrar la realidad tal cual. Y para eso el dibujo de Glen Chapron resulta ideal. Su estilo realista, de línea clara, consigue contar la historia de Amín con todos sus matices. En una obra como esta, con muchos silencios, el apartado gráfico resulta esencial. Y ‘El atentado‘ lo cubre sobradamente.

El atentado - página
Muestra del dibujo de Chapron para ‘El atentado’

El guion de Löic Dauvillier (supongo que al igual que la novela homónima de Yasmina Khadra en la que se basa y que no he tenido la fortuna de haber leído todavía), hace que el lector acompañe al protagonista en su búsqueda, descubriendo poco a poco que la vida de Amín dista mucho de la de sus vecinos y familiares al otro lado de la frontera. Son demasiados los factores que influyen en un conflicto que comenzó a mediados del siglo pasado, pero ‘El atentado‘ da algunas pistas de lo que actualmente sucede entre palestinos e israelíes. Y, sobre todo, lo hace desde el punto de vista del hombre de la calle, no de los políticos que vemos en televisión dando discursos, por lo que podemos identificarnos más fácilmente con el protagonista.

Para finalizar, diré que ‘El atentado‘ es un drama que no resulta exagerado a poco que se conozca la situación en Oriente Medio. La búsqueda de respuestas, de un culpable al que cargar con la culpa de la trágica decisión de su esposa, no llega a culminar. Porque en realidad el fanatismo, ya sea político o religioso (y allí ambas cosas van de la mano), no tiene solo un nombre.

Hay una frase que pronuncia Amín casi al final de la historia que muestra perfectamente la estupidez del odio entre religiones, sobre todo en aquella zona:

Todo judío de Palestina es un poco árabe y ningún árabe puede pretender no ser un poco judío.

Alianza Editorial ha publicado esta novela gráfica en cartoné (160 páginas) en formato de 28,5 x 21, por un precio recomendado de 22 €.

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Ambientada en la actualidad, Amín Jaafari es un reputado cirujano nacionalizado israelí pero de origen palestino, que trabaja en un hospital de Tel Aviv. Todo un ejemplo de integración. Un día un ataque suicida provoca una masacre en un restaurante atestado de personas. Amín atiende en el hospital a los supervivientes y poco después recibe la noticia de que, entre los muertos, se encuentra su mujer, y que todo apunta a que se trata de la causante del atentado. Desde ese momento Amín no parará tratando de encontrar una explicación a lo sucedido y se convertirá de repente en traidor para muchos con quienes compartía el mundo aparentemente a salvo en el que vivía.

El atentado

De Dumas a Scott Card pasando por H. G. Wells, Asimov, Arthur C. Clarke, Orwell, King, Pratchett, Moore y Gaiman. De Velázquez a Phil Noto pasando por Mucha, Sorolla, Tolouse Lautrec, Alan Davis, Alex Ross, Carlos Pacheco, Dave Gibbons y Toriyama. De Billy Wilder a Soderbergh pasando por Cukor, Hitchcock, Houston, Orson Wells, Alan J. Pakula, Eastwood, Spielberg y Nolan. De ‘The Twilight Zone’ a ‘Orphan Black’ pasando por ‘Buffy cazavampiros’, ‘House M. D.’, ‘The Good Wife’, ‘Friends’, ‘The Newsroom’, ‘Battlestar Galactica’ y ‘The Big Bang Theory’. Más de Marvel que de DC, pero ambas me gustan.

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