Moby Dick, de Chabouté (Integral)

Moby Dick, de Chabouté

“¡Hay un solo dios que sea señor de la Tierra! ¡¡Y un solo capitán que sea señor del Pequod!!”

En 1951, el escritor estadounidense Herman Melville publicaba una obra que si bien no gozó de gran éxito en su salida, las posteriores ediciones encumbraron a su autor a ser considerado uno de los mejores escritores estadounidenses.

A día de hoy podemos decir que en principio la novela es prácticamente una enciclopedia de la vida marinera, centrada para ser más exactos en la caza de ballenas del siglo XIX. Pero tras la premisa principal, se esconde un alegoría que nos habla de multitud de temas, desde la jerarquía hasta el racismo, pasando por la religión o la venganza.

Moby DickEl Pequod es la representación de la humanidad, como podemos ver en las variadas nacionalidades que tienen sus tripulantes, quienes en la obra van aportando su visión propia del mundo.

A diferencia de la novela original, este cómic no comienza con la frase “Llamadme Ismael”, sino con este mismo personaje llegando a una posada de Nantucket (Massachussets), desde la que embarcará en el Pequod. Así, a través de los ojos de este joven iremos viendo cómo da comienzo esta épica historia y cómo conoce al extraño Queequeg, un nativo de una isla del océano Pacífico Sur que será junto a Ismael y Ahab uno de los principales protagonistas de la obra.

Por otro lado tenemos al Capitán Ahab, un auténtico lobo de mar que ha decidido abandonar todo cuanto tenía en pos de su amante, el mar. Pero es allí donde años atrás conoció a una bestia por la que se obsesionó hasta el punto de abandonar cualquier otro objetivo con el fin de darle caza: la ballena blanca conocida como Moby Dick. Así, lo que empieza como una travesía cotidiana en busca de ballenas a las que cazar, se convierte en el enfrentamiento entre hombre y naturaleza que tendrá duras consecuencias. De hecho, todos los males que sufre el capitán son personificados en la gran ballena que persigue.

Moby DickLa obra muestra cómo Ahab va enervándose cada vez más, dándose ciertos hechos en la historia que manifestarán hasta qué punto se puede llegar a obsesionar el ser humano con un objetivo. Y aunque existe una justificación inicial (Ahab perdió su pierna tiempo atrás al intentar capturar a Moby Dick), el capitán es capaz de perder no solo su vida, sino la del resto de tripulantes si con ello logra matar a la ballena blanca.

La historia, que puede parecer un hecho ficticio, tiene una gran base real. En 1820, el ballenero Essex que salió de Nantucket sufrió el ataque de un gran cachalote, hundiendo este el barco y dejando a sus tripulantes a la deriva, quienes 91 días después fueron rescatados en Valparaiso (Chile). Pero ahí no termina todo, casi 20 años después, en la isla de Mocha comenzaron a narrarse historias sobre un gran cachalote albino que tenía en jaque a todos los balleneros y al que bautizaron con el nombre de “Mocha Dick”. No es así extraño que años después Melville creará una historia tomando como base estos hechos.

Por otro lado, Chabouté, dibujante y guionista de este cómic, es capaz de condensar en sus 256 páginas toda la esencia de la obra original, creando así una excelente adaptación capaz de transportar al lector al ballenero Pequod.

Su cuidado dibujo y su excelente narración, logrando que en varias ocasiones no le haga falta dotar de diálogos a sus ilustraciones para que estas sean capaces de contar al lector lo que sucede, convierten la obra del autor francés en un digno legado de la de Melville.

La edición integral publicada por Norma Editorial contiene 256 páginas en blanco y negro bajo un formato cartoné de gran tamaño (21 x 28,5 cm) por un precio recomendado de 28 euros. En su interior encontramos los dos libros publicados por Chabouté en Francia en el 2014: ‘Moby Dick: Livre Premiere’ y ‘Moby Dick: Livre Second’.

Christophe Chabouté (Alsacia, 1967) es un autor francés que estudió Bellas Artes en Angulema y Estrasburgo, publicando su primera obra en 1993 en un libro colectivo sobre Arthur Rimbaud. Cinco años después se da a conocer con su obra ‘Sorcières, Le Téméraire’, mediante la que fue galardonado en el Festival de Illzach. Desde entonces ha publicado obras como ‘Purgatoire’, ‘Henri Désiré Landru’, ‘Un peu de bois et d’acier’ y ‘Moby Dick’, adaptación original de la obra de Herman Melville.

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¿QUIERES SABER QUÉ PUEDE HACER EL BLANCO Y NEGRO CON UNA DE LAS CIMAS DE LA LITERATURA?

Moby Dick es una de las mayores obras de todos los tiempos. La intensidad de su historia, acumulada en cada detalle, ha conmocionado a todo tipo de lectores.

Eso mismo ha conseguido Christophe Chabouté con esta impactante adaptación de la novela de Herman Melville. Mediante el uso del blanco y negro, de la quietud y el movimiento, su autor captura sabiamente el vuelo de las gaviotas, el lomo terrorífico del gran cachalote o la alargada sombra del capitán Ahab. Una oportunidad nueva para embarcar en esta grandísima historia.

Moby Dick

2 Comentarios

  1. Acabo de ver la obra sobre la que se habla en el post.
    Desde luego no solo no tengo nada que objetar del aspecto gráfico de ella, sino que es muy de destacar la extraordinaria tarea de Chabouté en este sentido.
    No obstante tengo que decir que en lo que se refiere al guión deja algo más que desear. Parece más volcado en darle un tamaño mayor a la obra que a la estructuración lógica respecto al ritmo de lectura. Frases que podrían, y en concordancia con la lógica de la economía narrativa deberían, incluirse en una sola viñeta pasan a hacerlo en tres o cuatro, con la consiguiente merma del ritmo narrativo. A mi manera de ver, cada viñeta ha de ser un elemento de información completo (un concepto, una viñeta; no cuatro).
    Abro al azar: página114. Teniendo en cuenta el texto y las necesidades gráficas para ilustrarlo, es sencillo llegar a la conclusión de que se podría haber contado lo mismo, y sobre todo de una manera más eficiente, con tres viñetas a lo sumo.
    Las dos siguientes páginas se podrían haber solventado mejor en cuatro viñetas, con el lapso de silencio de Ahab en una sola viñeta sin texto incluido.
    En fin, y así todo el libro, con el consiguiente deterioro del ritmo de la historia. Para leer lo que tendría que leer en unos segundos, tengo que emplear decenas de ellos.
    Unido a lo anterior, el uso de la primera persona como soporte narrativo, además de ser una característica conservable de la obra de Melville, podría haber sido también un muy útil y válido recurso si lo que se pretendía era también dar un cierto volumen a la obra en el aspecto gráfico.
    Todo esto me lleva a pensar que hubiera sido mejor que Chabouté hubiera dejado el guión en manos de alguien más dotado para ello, y se hubiese dedicado más en cuerpo y alma a la parte gráfica, que insisto, no solo no merece a mi juicio ninguna critica negativa, sino todo lo contrario.

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