[SCB2015] Entrevista a Scott McCloud

Durante el pasado Salón del Cómic de Barcelona, tuvimos la oportunidad de hablar con Scott McCloud, una eminencia del mundo del cómic, que vino a presentar su última obra publicada en España: ‘El Escultor‘, que reseñamos aquí. Nuestro redactor jefe, Jon Sedano, se encargó de llevar a cabo una completísima entrevista en la que repasamos su recorrido profesional, sus influencias, su estilo y algo de su futuro como autor y estudioso del cómic.

'El Escultor', de Scott McCloud

LCDE. En sus comienzos logró trabajar para DC Comics antes incluso de terminar la carrera, adelantándose a su compañero y amigo Kurt Busiek. ¿Puede hablarnos de sus inicios?

Scott McCloud. Cuando era muy joven, tendría unos 14 años, empecé a pasar mucho tiempo con Kurt Busiek. Éramos ambos frikis, y nos dedicábamos a cosas como escuchar viejos discos de los ‘Monty Python’. Kurt coleccionaba cómics y yo pensaba que era demasiado mayor para eso, no quería tener nada que ver con eso. Pero él intentó que leyera cómics hasta que al final lo hice. Y me enamoré de los cómics como historias, pero también de los cómics como forma de arte. Y ahí es donde supe, con 15 años. Desde el instituto, pasando por la universidad, hasta conseguir mi trabajo en DC, eso es lo que quería hacer.

Pero luego el trabajo en DC no era en absoluto creativo, no hacía guiones, no dibujaba, solo corregía los errores de los demás. Me dedicaba a pasar el tippex. Aun así, me lo pasaba bien, veía el estilo de otros autores y vi que era algo que cualquiera podría hacer. Con lo que decidí hacer una propuesta de crear un cómic por mí mismo, llamado ‘Zot!’. Lo presenté a varias editoriales y muchas se mostraron interesadas. Elegí una editorial independiente, llamada Eclipse Comics, que no tenía mucho dinero, eran muy pequeños. Sin embargo, no me hicieron entregarles los derechos sobre mi personaje, quería tener control y propiedad sobre mi personaje. Fue por eso que los elegí a ellos.

zot scott mccloud

LCDE. Tras unos años creando cómics muy diversos e innovadores, decide lanzar en 1993 la obra ‘Entender el cómic’. ¿Qué le llevó a ello?

Scott McCloud. Mientras trabajaba en ‘Zot!’ siempre estaba intentando averiguar cómo funcionaban los cómics. Siempre estaba intentando analizar el modo en que leemos los cómics, el modo en que la mente los procesa. Y eso lo hacía para hacer mejores cómics y contar mejores historias, pero también tomaba apuntes, anotando ideas, creando diagramas. Me emocionaba mucho el tema y se lo comentaba a mis amigos. Con el tiempo me di cuenta de que tenía que escribir un libro con mis conclusiones. En cosa de año y medio hice este libro de 250 páginas sobre cómo funcionan los cómics. Y es por ese libro sobre todo que hoy en día se me conoce en el mundo del cómic.

LCDE. No solo este, sino que también están los otros dos que conforman una trilogía de análisis del cómic: ‘La revolución de los cómics’ y ‘Hacer cómics’. ¿Considera que esto tiene algo que ver con haber nacido en una familia de científicos?

Scott McCloud. Muy cierto. Mi padre era ingeniero, científico e inventor. Tanto él como mis hermanos y mi hermana tienen la misma manera de pensar. Como artista, considero que quizás era en parte científico y en parte artista. Descubrí que había otros artistas que funcionaban de modo científico, y yo funciono igual. Este es uno de los motivos por los que en cuanto terminé con ‘Understanding Comics’ me fascinó la idea de las posibilidades que tenían los ordenadores y los cómics. Justo se estaba imprimiendo el libro, en 1993, tendrían que pasar seis meses hasta que apareciera el primer navegador web gráfico. La red como la conocemos hoy en día aún no había nacido.

LCDE. En muchas ocasiones le han comparado con Will Eisner, ya que ambos han publicado obras teóricas sobre cómic que han sentado cátedra. Aun así, tampoco hay muchos autores que se hayan atrevido a profundizar tanto en la teoría. ¿Por qué cree que se le da tanta importancia a la creación de diseños o dibujos, en lugar de al cómic en sí?

Scott McCloud. No creo que explicar el cómic sea más importante que el cómic. Si tienes que elegir entre un cómic o la obra que lo explica, está claro que la obra original es la importante. Yo espero que analizando los cómics se pueda llegar a la creación de mejores obras. Ese es el objetivo último, mejores historias, mejor apartado artístico. Esa era la meta de Will Eisner y la mía. Creo que en cierto modo, esta investigación sobre el cómic es como un laboratorio para conseguir después mejores resultados. Cuando veo la visión que tiene el público general sobre los cómics, creo que gente como yo podemos ayudar un poco, contándole al mundo que los cómics pueden ser una gran forma de arte y literatura. Pero es gente como Alison Bechdel, Chris Ware o Art Spiegelman los que convencen al mundo de que los cómics pueden ser una forma de arte respetable, no gente como yo.

LCDE. A otros autores podríamos preguntarles si prefieren hacer cómics o explicar cómo se hacen, pero en su caso ha logrado aunar ambas iniciativas. Pese a ello, ¿disfruta más dibujando cómics o dando conferencias sobre ellos?

scott mccloud entrevista el escultorScott McCloud. No quiero elegir. No puedo. Creo que cuando he estado analizando cómics un par de años, prefiero crearlos y viceversa. Bebes un rato y quieres comer algo, comes un rato y quieres beber algo. Ahora mismo acabo de terminar un cómic que he tardado cinco años en hacer, creo que voy a volver a dedicarme al análisis de nuevo. Y cuando acabe, seguro que volveré a tener historias que contar.

LCDE. Parece que ha optado más por la innovación y la creación de obras y propuestas sólidas, que por sacar una gran cantidad de cómics. Prueba de ello son sus muchas propuestas, como por ejemplo ‘Cómics en 24h’. ¿Cómo se gesto este evento?

Scott McCloud. El hecho de que algunos autores no puedan llegar a las 24 horas es lo que lo hace divertido. ¿Qué gracia tendría subir al Everest si todo el mundo pudiera? Es algo que requiere esfuerzo y varios intentos, quizás lo consigas a la tercera. Yo lo llamo el Everest de los cómics. Es algo que espero que todo el mundo intente en algún momento. Al principio es algo que ideé porque quería retar a algunos de mis amigos a dibujar un cómic en un día, como Steve Bissette. Consideraba que tenía un gran potencial del que no se daba cuenta. Tenía mucha imaginación y buenas ideas. Podía trabajar más deprisa y mejor, así que fue un reto para animarle a encontrar estas capacidades y a mejorar. En cierto modo, esto es lo que considero que es el reto para todo el mundo. Descubrir lo que puedes hacer. Esto fue para mí, para Steve y para las 10 000 personas que lo han conseguido desde entonces. Todos están descubriendo su potencial secreto.

LCDE. ¿Y cree que se podría ir más allá con esta idea?

Scott McCloud. Más allá podrían ser muchas cosas. Hay gente que ha hecho variantes. Lo han hecho por equipos. Dos horas al día durante doce días, etcétera. Lo que digo es: si lo haces en pareja, deberías hacerlo en doce horas, o 48 páginas. También existen las obras de teatro en 24 horas, las películas en 24 horas, los videojuegos en 24 horas…

24 hour comics scott mccloud

LCDE. Llega el turno de ‘El Escultor’. Por lo que tengo entendido, se basa en una idea que lleva unos 20 años pensando. ¿Cómo se gestó?

Scott McCloud. ‘El escultor’ es una idea muy antigua que lleva mucho tiempo conmigo. Primero surgió la idea de tener el poder de moldear cualquier cosa con las manos. Es un poder como de superhéroe, lo imaginé cuando estaba en mi etapa de fan de los superhéroes, de adolescente. Después vino la parte del pacto con la muerte, que lo convirtió un poco más en una historia. Luego me enamoré de una chica, estuve enamorado de ella en secreto durante siete años. Durante ese tiempo, ella inspiró la parte romántica que completaba la historia. De cara a cuando tenía unos 25 años, la historia ya tenía forma. Sabía cómo iba a acabar y como avanzaría, pero esperé mucho tiempo, más de 20 años. Uno de los motivos era que estaba huyendo de los superhéroes. Me preocupaba la idea de que todo el mundo pensaba que los cómics en Estados Unidos tenían que ser necesariamente superheroicos.

Creía que los cómics podrían ser mucho más, así que desconfiaba un poco de mi propia idea. Pero me gustaba la historia. Me gustaba como se desarrollaba, tenía potencial. Así que cuando quise hacer una obra grande de ficción, tanto Ivy (la mujer de la que estaba secretamente enamorado y con la que me acabé casando) como yo creíamos que podría funcionar como una novela gráfica para jóvenes y también para adultos. Esta idea es de una persona joven, a los jóvenes les encantan las grandes historias. Quieren hablar del arte, de la muerte y la vida, de la eternidad. La gente mayor, como yo con cuarenta y pico cuando empecé con ‘El escultor’, prefiere contar historias más pequeñas. Vemos el significado de las cosas más insignificantes. Así que mi yo joven y mi yo mayor formamos un equipo. Dejé que la historia del joven se mantuviera. Quería que tuviera la grandeza, la vitalidad y la grandilocuencia del joven, y en los intersticios de esa gran historia encontré una pequeña historia mucho más interesante, sobre la aceptación, el perdón, la futilidad. Eso no son temas de alguien joven, en absoluto. Nadie joven quiere hablar de la futilidad, aunque no deja de ser interesante. Intenté que ambos mundos se interconectaran.

'El Escultor', de Scott McCloud

LCDE. Los críticos son fuertemente criticados, valga la redundancia, en la obra. ¿Es un mensaje que usted quiere enviar hacia los que se atreven a opinar sobre el arte?

Scott McCloud. Hay un solo crítico en la historia y no es muy agradable, pero eso no significa que no tenga razón. Le hace la vida difícil a David, mi protagonista. Es una pesadilla para él. Es un poco malo, cruel, pero al mismo tiempo dice cosas que son verdad (aunque yo no diga si son verdad o no), sobre la obra de David. El auténtico problema de David no es que sea un gran artista incomprendido. El problema es que David cree que no es un gran artista y se preocupa. Un crítico puede ser el malo y seguir teniendo razón. David ve el mundo del arte como algo negativo. Ve a los propietarios de las galerías, a la gente que lo juzga, como a los malos.

Yo no tengo ese punto de vista cínico sobre el mundo del arte. Creo que la mayoría de artistas no son cínicos, que solo lo hacen lo mejor que pueden. Los propietarios de galerías, incluso en Nueva York, van tirando, no les sobra el dinero, pero tienen pasión por lo que hacen. Igual que los críticos, a la mayoría les apasiona el arte y les encanta hablar de ello. Algunos tendrán un puntito cruel, pero es que realmente creen en lo que dicen. Cuando veo una reseña negativa o cruel, incluso sobre mi trabajo, veo a alguien que cree en lo que dice. Lo piensan sinceramente. Cierta gente ha pensado que cuando David habla sobre Jeff Koons, al que odia, en realidad soy yo el que odia a Jeff Koons. No es tan simple, a mi me gusta su obra, en cierto modo, me divierte mucho.

'El Escultor', de Scott McCloud

LCDE. El protagonista de la historia, David, busca realizar su obra definitiva. ‘El Escultor’ es una obra gigantesca en todos los sentidos, con una cuidada narrativa circular y una excelente propuesta argumental. ¿Ha buscado crear con ella su obra definitiva?

Scott McCloud. Espero que no te refieras a que será la última (risas).

LCDE. No, me refiero a que ha creado una obra que podríamos decir que es perfecta.

Scott McCloud. No, nunca busco la perfección. Los artistas como yo nunca la buscan. La perfección es aburrida. Quiero que mi obra consiga ciertas cosas. Quería hacer un libro que la gente no pudiera dejar de leer, esto es lo que me parecía importante. Quería que fuera una historia conmovedora, quería que el lector se sintiera inmerso en el mundo nada más empezar y hasta el final. De momento parece que ha funcionado para la mayoría de lectores. No todos, pero la mayoría. Lo miro desde un punto de vista científico y pienso: “este libro ha conseguido este efecto”. Es como cuando quieres que algo vuele. ¿Ha surcado el cielo o se ha estrellado? Parece que ha volado bastante bien para la mayoría, perfecto. Es solo un experimento. No creo en las obras maestras. Considero que el artista no debería poder juzgar si su obra es buena o mala. Pero me atrevo a decir que me gusta ‘El escultor’, le tengo cariño. Es como un amigo, no lo odio, no quiero tirarlo contra la pared. Está bien, me gusta. Me gustó mucho crearlo, para hacerlo he tenido que leerlo una y otra vez, como un lector más, y he disfrutado de la lectura.

LCDE. Del mismo modo que Frank Miller se bebió ‘Understanding Comics’, tengo que decir que yo me he bebido ‘El Escultor’ de una sentada, no he podido parar, como decía.

Scott McCloud. Me encanta oír eso. Me gusta sobre todo cuando alguien me dice que les resultó molesto, que por estar leyéndolo se quedaron hasta muy tarde de noche o se perdieron una reunión… Este es el efecto que pretendía. Soy un ingeniero como mi padre, he hecho funcionar la máquina. Me encanta, muchas gracias.

LCDE. ¿Por qué se decidió a utilizar el color Pantone para ‘El escultor’?

Scott McCloud. Lo habría podido hacer en blanco y negro. Cuando leo un cómic en blanco y negro, abro una página y veo líneas y formas, tengo que mirar un rato para entender qué es. Yo quería que la gente viera lo que era al momento. Quería que abrieran una página y vieran caras, figuras, coches, edificios, también sentimientos, al instante. Para conseguirlo necesitaba algo más que blanco y negro, un color en medio. Con un tono de gris, las cosas quedan más claras, cuando lo usas para los sombreados puedes clarificar la luz de la escena.

Podría haberlo hecho a color, y eso me hubiera obligado a elegir miles de colores. No soy muy bueno con mi sentido del color, así que tendría que haber colaborado con un colorista. Tendría que haber encontrado a otra persona para que trabajara en mi obra. No quería a nadie trabajando en mi libro aparte de mí. Me gusta hacer obras personales. Por tanto, podía elegir un color. Elegí el Pantone 653, el nombre de este azul en concreto. Me gusta porque es un poco frío, un poco como de piedra, un poco melancólico. Si hubiera sido un poco más lila, me habría parecido demasiado sentimental, si hubiera sido más verde, me hubiera parecido demasiado hipster. Este azul que encontré me parecía ideal, se llama azul pervinca (periwinkle).

'El Escultor', de Scott McCloud

LCDE. A lo largo de sus obras hemos visto que el manga le ha influenciado mucho. De hecho en ‘El Escultor’ podemos ver esta influencia. ¿Podemos decir que es la corriente artística en lo referente al cómic que más le ha cautivado?

Scott McCloud. El manga me influenció mucho, ciertamente, cuando tenía veintipico. Encontré una librería japonesa en Nueva York cuando trabajaba para DC, se llamaba Kinokuniya. Tenían miles de mangas, todos en japonés. No entendía el idioma, pero sí el arte, los paneles. Leí muchísimo. Estudié las técnicas y me quedé prendado de ellas. Había muchas, pero todas tenían el mismo efecto: hacer que el lector se sintiera parte de la historia. Como si la historia pasara a tu alrededor, o dentro de tu mente. Todas ellas se dedicaban a esta única cosa. Yo quería eso para mis historias, quería que la gente se sintiera así cuando las leyera. Cogí prestada esa idea, muchísimo antes de ‘El escultor’. Mis primeros cómics ya lo tenían.

Por un lado están las influencias japonesas, pero también están las europeas, sobre todo la tradición francobelga a partir de Hergé. No el estilo de dibujo de línea clara, si no algo que todos los artistas francobelgas tenían en común, desde Hergé, pasando por Gosciny y Uderzo, Christin y Meizères, Moebius o Jacques Tardí hasta incluso David B., quizás. Hasta casi 1995, gran parte del siglo XX, todos estos artistas tenían en común la construcción de mundos. Todos ellos dedicaron tiempo y esfuerzo a crear mundos complejos y creíbles, con arquitectura, entornos naturales, sociedades. Eso es lo que une el cómic europeo, y eso lo quería en mi libro, también. ‘El escultor’ tiene tanto el manga como esta tradición francobelga como influencias.

Y al mismo tiempo, tenemos un elemento muy americano, aparte de la ambientación en nueva York: tenemos el superpoder, algo tan típicamente americano. También está el individuo protagonista contra los males del mundo, también muy americano. Seguro que hay muchos elementos americanos que no me doy cuenta que he metido.

LCDE. Finalmente, ¿cuál ha sido la parte más difícil de la creación de esta obra?

Scott McCloud. Ha sido enseñarme a dibujar. Para mí, el apartado gráfico de mis obras nunca ha sido del todo satisfactorio. No tenía suficiente calidez, las caras, las posturas, resultaban demasiado rígidas. He tenido que trabajar mucho para darles vida, calidez, hacer que los personajes sean creíbles. La historia ayuda mucho, brilla desde dentro y da calidez a la parte de fuera. También tenía que dibujar a gente real, así que usé a muchos amigos para que posasen como modelos para varios personajes. Uno para David, uno para Meg, uno para el tío Harry y para muchos otros. Me ayudó mucho tener a seres humanos de verdad para poder dibujar poses e interacciones complejas.


Queremos agradecer a Núria Martínez, responsable de Planeta Cómic, el haber ejercido como traductora durante la entrevista.

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