‘Stalker. Pícnic extraterrestre’ de Arkadi y Boris Strugatski

stalker picnic extraterrestreLa verdad es que hasta hace unos meses, poco sabía de la literatura de género rusa. Se podría decir que me introduje en ella a través de Anna Starobinets, con la antología de cuentos ‘La glándula de Ícaro‘ (‘Una edad difícil’ ya está en casa y caerá pronto), que editó Nevsky en su día. Los hermanos Strugatski habían atraído mi atención en más de una ocasión pero no ha sido hasta que Gigamesh ha editado este enorme clásico que no me he adentrado en su prosa. Y, permitidme que lo diga, ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’ es absolutamente genial. Tengo la necesidad imperiosa de ponerme al día con el resto de obras de Arkadi y Boris Strugatski, porque es que este libro es absolutamente fascinante y seguro que hay otras obras maestras esperando ser leídas.

Stalker. Pícnic extraterrestre‘ se editó originalmente en 1972 bajo el nombre de ‘Пикник на обочине – Picnic na obóchine’ en la antigua Unión Soviética. Desde su publicación, se ha traducido a decenas de idiomas y ha ganado múltiples premios a nivel internacional. La que hoy, 29 de mayo de 2015, publica Gigamesh, no es la primera edición de ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’ que se publica en nuestro país, pero es la mejor y más completa.

Han pasado varios años desde la llegada de vida extraterrestre a la Tierra, no hicieron ningún contacto con la humanidad, simplemente se fueron al cabo de poco y dejaron tras de sí unos lugares llenos de restos de su estancia, como campistas que dejan basura en el bosque. Estos lugares se llaman ahora Zonas y hay ciertos individuos, llamados Stalkers, que se dedican a entrar en la Zona, arriesgando la vida cada vez, para sacar extraños instrumentos, la basura de los alienígenas, que la humanidad no es capaz de entender y venderlos al mejor postor. Uno de ellos es nuestro protagonista, Redrick Schuhart, cuya vida seguiremos durante varios años en la novela.

Arte inspirado en 'Stalker. Pícnic extraterrestre', de 5ofnovember en Deviantart
Arte inspirado en ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’, de 5ofnovember en Deviantart

Uno de los aspectos de la novela que resulta de buenas a primeras más sorprendente es el estilo. Una combinación de méritos entre el original y la magnífica traducción de Raquel Marqués, que también se ha encargado de ‘El lunes empieza el sábado‘ (Nevsky, 2011) y ‘Qué difícil es ser dios‘ (Gigamesh, 2011). El uso del lenguaje coloquial es magnífico, las conversaciones entre personajes y los monólogos interiores de Red están muy conseguidos. Ha tomado decisiones arriesgadas con la traducción de ciertos términos, por ejemplo, pero el resultado final es tan coherente y sólido que solo me queda quitarme el sombrero.

arkadi boris strugatski

De ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’, resulta especialmente interesante el sentido de la maravilla que emana. Todo el concepto de las Zonas me ha recordando un poco al tema del Área X de la trilogía de Southern Reach de Vandermeer, salvando las distancias. Me hubiera encantado que se explorara un poco más todo el tema de los regalitos, los tesoros que los Stalkers sacan de las Zonas. Todo el concepto de ciencia tan avanzada que resulta magia para los humanos es fascinante, pero para mi gusto no he visto suficientes ejemplos ni se ha explotado en profundidad el concepto de una sociedad humana actual con una tecnología avanzada que no comprendemos del todo. Me encanta la forma, además, en la que la obra hace una finísima crítica sobre la naturaleza misma de la humanidad, sobre la religión y sobre la sociedad occidental.

La trama está encajada de tal modo que cuesta mucho despegarse de la lectura una vez se empieza. Es un libro corto, perfecto para leer en dos o tres sentadas. ‘Stalker. Pícnic extraterrestre está estructurado en varios capítulos, elipsis que se concentran en los momentos críticos o álgidos en la vida de Red. De este modo, el ritmo se va acelerando y a la vez se mantiene el misterio de lo sucedido entre capítulos. Hacia el final de la novela, eso sí, hay algunos vertidos de información bastante grandes, aunque para entonces el lector anhela dicha información como agua de mayo. El final, eso sí, no me ha parecido a la altura del resto de la obra.

Arte inspirado en 'Stalker. Pícnic extraterrestre', de 5ofnovember en Deviantart
Arte inspirado en ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’, de 5ofnovember en Deviantart

La edición de Gigamesh, la definitiva, tiene 192 páginas a un precio de 16 €. El papel, como de costumbre, es de calidad, y la letra bastante grande. La traducción es excelente y la corrección ortotipográfica impecable. La cubierta de Alejandro Terán es atractiva; aunque no sea de mi gusto: a veces menos es más. La magnífica presentación de Ursula K. Le Guin es una absoluta delicia: reflexiona sobre la subversión y el comentario social de la buena ciencia ficción. Como guinda final, la edición de Gigamesh incluye una sección de comentarios muy interesantes sobre la obra, de Boris Strugatski, entre los que figura una pequeña historia de la creación del libro o notas sobre la censura original de la editorial (censura que no está en esta traducción). En resumen, la edición que hoy publica Gigamesh de ‘Stalker. Pícnic extraterrestre’ tiene la mejor traducción, es la más cuidada e incluye los mejores extras.

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Con prólogo de Ursula K. Le Guin y posfacio de Borís Strugatski, la novela se presenta en su versión íntegra, libre de censura, y en traducción directa del ruso. Se la considera, junto con /Qué difícil es ser dios/ y /El lunes empieza el sábado/, la obra cumbre de los hermanos Strugatski, y la fuerza y la crudeza de sus personajes la han convertido en la más popular.
En esta obra, Arkadi y Borís Strugatski, consagrados como los autores de ciencia ficción más importantes de Rusia, narran la historia de unos extraterrestres que hacen una breve parada en la Tierra y prosiguen el viaje sin mostrar ningún interés en la humanidad. Pero, como excursionistas displicentes, dejan restos y basura tras sus pasos, y los lugares así sembrados pasan a llamarse Zonas. Redrick Schuhart es ayudante de laboratorio en el instituto internacional que estudia el fenómeno, pero de noche es stalker: se juega la vida entrando en la Zona para sacar tecnología alien de contrabando.

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