‘Chorizos: Atraco a la Española’

chorizosEl nacimiento de una nueva editorial suele estar ligado a historias originales muy cuidadas en cuanto a su historia y de autores más o menos conocidos que ven una oportunidad para poder sacar todo lo que tienen dentro. Esto es, aproximadamente, lo que Grafito ha ido haciendo con sus primeras publicaciones como ‘Los Mundos de Valken: Océanos en llamas‘ o ‘Cazador de sonrisas‘. Sin embargo, lo que pocas editoriales se atreven a hacer (siempre que no estén ligadas estrictamente al mundo de la parodia) es una crítica irónica hacia prácticamente todo lo que nos rodea.

Este es el caso de ‘Chorizos: Atraco a la Española‘, cómic guionizado por Ricardo Vilbor y dibujado por Ricar González Vilar que destapa los problemas de la crisis económica de manera cruda pero divertida. Según remarca Sergio Bleda en el prólogo, es imposible no ver identificado a algún familiar, amigo o conocido a lo largo de esta novela gráfica, ya que en esta se congregan cada una de las Españas prototípicas que nos han llevado a pasar por las situaciones más vergonzosas.

Cualquiera podría creer, observando el argumento de este cómic antes de leérselo, que se trata de una historia izquierdista basada en criticar a la derecha española más cruenta. Pero de eso nada. Aquí todos reciben, de una forma u otra, el azote de un guion espectacular que les deja en bragas delante del lector. Para ello solo se necesita echar un vistazo al grupo de protagonistas que conforman el plantel para robar el Casino de Montecarlo en un ‘Ocean’s Eleven‘ mezclado con alguna de las películas más abyectas de Resines como ‘El oro de Moscú‘.

La cabeza pensante detrás del histriónico plan es Manolo Terroba, un político que acaba de salir de la cárcel por un delito de corrupción después de haber militado tanto en el Popó como en el Partido Pasota (que cada uno saque sus propias referencias). Junto a este, está Francisco Picazo, también llamado Frank, Paco, Paquito y Paquete; amigo de la infancia de Terroba y también su conejillo de indias. Divorciado y recién despedido, no tarda en verse envuelto en las estratagemas del político.

Otro de los personajes que más sirven como crítica es Guille Teruel, un actor que se les da de progresista mientras denuncia a geriátricos porque piensa que se forran a costa de los artistas y que tiene un pisazo en la Castellana… (a quién me sonará a mi este). Y tampoco podía faltar Santiago Martínez, un científico que tuvo que recurrir a la “Fuga de cerebros” para tener un trabajo algo digno pero que, al volver a España, acabó trabajando en un restaurante de comida rápida. Caso algo parecido al de Mª José Ramírez, profesora interina de inglés en paro debido a los Recortes en Educación.

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Y, junto a estos, las dos Españas separadas que nos siguen intentando vender después de casi cuarenta años desde la Dictadura, ambas simbolizadas por dos ancianos. Por una parte está Julio Enquistado, afectado por los recortes en la Ley de Dependencia y defensor a capa y espada del comunismo y el radicalismo izquierdista. Y, por otra parte, Amelia Anclado, viuda de un Guardia Civil que echa de menos a Francisco Franco y “todo lo bueno que trajo a España y que se cargó Zapatitos dejándole el país a los gays”.

Finalmente, se unen al plantel Fang Fang (Fanny), asesora fiscal de origen chino harta de escuchar topicismos sobre su procedencia. Y Kevin José Enquistado, un chaval de 17 años que se considera un perroflauta progresista que odia a la derecha y el capitalismo mientras whatsappea y llama “Facha” a todo aquel que le lleva la contraria. Porque otra cosa no, pero el recurso de catalogar como fascista a quien se aleje levemente de un discurso de la extrema izquierda es algo que brilla en España, y no precisamente por su ausencia.

‘Chorizos’ hace críticas de todo tipo a través de una aventura desternillante y que da más de un toque al lector a lo largo de sus más de 130 páginas. Critica a los sindicatos y su manera de aprovecharse de las subvenciones del Estado; a la visión que tienen los ciudadanos españoles sobre los científicos; a la inmigración y todo lo que esta conlleva; e incluso a la visión separatista de algunos sectores catalanes y vascos a través de un paralelismo con Francia y el Principado de Mónaco.

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No cabe duda de que el guion consigue los objetivos que se propone con situaciones de todo tipo que demuestran el cinismo y la hipocresía que todos hemos tenido alguna vez. Los diálogos están muy cuidados y surgen de forma natural, y la manera de contar la historia, algo típica pero funcional, la estructura de forma esclarecedora. Ricardo Vilbor debe de haberse quedado a gusto después de crear este cómic, pero es una lástima que no surgiera unos meses más tarde y así se hubieran podido concentrar también los chanchullos de los partidos emergentes como Ciudadanos o Podemos.

El dibujo de Ricar González es caricaturesco, característico del cómic español de humor aunque con toques de estilos franceses como el de Philippe Chappuis. La caracterización de los personajes es muy acertada, pues cada uno consigue reflejar su personalidad a través del físico (la sonrisa cínica de Manolo Terroba no tiene desperdicio). Y, además, consigue dotar al cómic de un ritmo diverso a través de los colores, fríos para las situaciones presentes y cálidos para las analepsis.

Las 144 páginas con las que cuenta este cómic pueden encontrarse en formato de rústica con sobrecubierta editadas por Grafito Editorial por un precio recomendado de 17 € (aunque también puede comprarse en digital por tan solo 2’50€). Además, se incluyen tres extras realmente interesantes: una lámina firmada por los autores donde Terroba da su mejor versión, los programas electorales del Popó y el Partido Pasota para 2015, y una edición especial del periódico ‘La Sinrazón. El manipulador del Mañana‘.

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Ricardo Vilbor (Valencia, 1979).
Desde muy pequeño le cogió el gusto a eso de vivir por encima de sus posibilidades (fue a una escuela pública, a un instituto público, vivía en una casa y no debajo de un puente…), por eso, cuando tuvo que elegir una carrera, pensó en ser funcionario, para seguir chupando del bote.

La “desaceleración económica” acabó con su chollo en 2012, año en que publicó su primera obra, Valentia, un álbum colectivo editado por Norma Editorial. El gran éxito del cómic (se vendieron 23 ejemplares en 6 meses, récord absoluto en el mundo del tebeo español) y lo que cobró por el mismo (un bocata de chóped y un sello usado) hicieron que Ricardito se planteara la posibilidad de seguir perpetrando guiones y, en 2013, obtuvo, junto al dibujante Alberto Sanz, la mención especial del premio Ciudad de Valencia de la XIV edición del certamen Valencia Crea.

Desde octubre de 2013 vive en una alcantarilla y publica una viñeta mensual (no hay relación entre los 2 hechos, que sepamos) en la revista Valencia City junto al artista Vicente Montalbá, con el que prepara, además, una  novela gráfica que amenazan con publicar en 2014 con Ediciones La Cúpula. O en 2015, que tampoco hay prisa, copón, y para finales de ese año, como dice De Guindos, ya se habrá acabado la crisis  y nadaremos en la abundancia. ¿Abundancia de qué? No lo sé, pero eso ya es otro tema. En fin, que ya está: fin de la biografía del mamarracho éste.

Ricardo González Vilar (Valencia, 1971).
Estudió Publicidad y algo de Bellas Artes en Valencia. Ha trabajado en varios departamentos y estudios de diseño y también como diseñador e ilustrador freelance (y como repartidor, redactor, traductor, subtitulador, profesor, haciendo encuestas por la calle, encartando publicidad en periódicos… vamos que lo ha pasado bien). Actualmente se dedica a la animación comercial y al cómic, aunque comprobaréis que acepta cualquier cosa que le permita llevarse un mendrugo de pan a la boca. Ha publicado historietas en el fanzine ‘Pus y Sentimientos’ y en el álbum colectivo ‘Valentia’ así como tiras cómicas en la revista ‘Naif’ entre otras colaboraciones.

[review]

A Francisco Picazo lo han despedido, así que se deja liar por su amigo de la niñez, el ex político Manolo Terroba (recién salido de la cárcel) para superar esta época de crisis como buenos españoles: ROBANDO.
¿El qué? El Casino de Montecarlo.
Para ejecutar su plan reclutarán a una tropa de desechos sociales, un auténtico “equipo de élite”.
Como Giorch Cluni. Como Máikel Kein.
Con estilo. Con dos cojones.
CHORIZOS, atraco a la española, es la esperpéntica historia parida por Ricardo Vilbor y Ricar Gonzalez sobre un conductor de autobús que se verá envuelto en un atraco disparatado. Acompañado, entre otros, de un ex político, 2 jubilados obsesionados con la Guerra Civil, un científico, una inmigrante y un progre de boquilla, nuestro antihéroe emprenderá un viaje que no será educativo, ni iniciático, ni edificante, ni instructivo, ni mucho menos revelador, pero que, sin duda, será absurdo. Y peligroso. Y divertido. Y… Y ya.

Chorizos: Atraco a la Española

Cinéfilo, literato y con mil pájaros en la cabeza. Algún día trabajaré en el Daily Planet.

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