Next Men Volumen 4

El último tomo de la colección
El último tomo de la colección

Chicos y chicas, llegamos al final del camino. Una meta que, como comentamos en entregas anteriores, se dilató en el tiempo a lo largo de 15 años, lo que el maestro Byrne se tomó para volver con los personajes creados para Dark Horse. Sus Next Men permanecieron en un limbo narrativo hasta 2010, momento en el que el mítico dibujante y guionista se decidió, por fin, a cerrar las aventuras del grupo de jóvenes mutados a los que había dedicado 30 números hasta 1994. En esos primeros volúmenes, Byrne se hizo cargo de todos los aspectos de la obra, y desplegó todo su arsenal en aras de la libertad creativa, baluarte personal que le animó a hacer las maletas para su partida al mercado independiente. Si bien tomaba como base mucho de los elementos que le hicieron un artista venerado tanto en Marvel como DC, Byrne moldeó estos elementos en la búsqueda en una continua experimentación con la idea de superhéroe tradicional. Sobre los cimientos de los clásicos, se nos ofrecía algo nunca visto, que buscaba la integración de un grupo de seres por encima de la mera humanidad en un mundo completamente veraz y creíble. Así, Byrne planteaba una pregunta básica que sirvió como esencia de las aventuras de los Next Men en aquella primera etapa: ¿Está preparado el mundo real para los superhéroes? El conflicto entre los confundidos y poderosos jóvenes mutantes y el contexto en el que se desenvolvían eran la clave de la serie, que se enriqueció con el paso de los números gracias a la complejidad narrativa que imprimía Byrne en subtramas muy diferentes. El resultado, un cómic de superhéroes que podía ser leído por un consumidor adulto, consciente y crítico, cosa que el autor aprovechaba para trabajar ideas de ficción política, ciencia ficción, o relaciones y decisiones de sus personajes no exentas de polémica, que no tendrían cabida en un cómic mainstream.

Incluso introdujo una fuerte crítica a la propia industria del cómic al mismo tiempo que homenajeaba el medio en uno de los episodios de metaficción más inteligentes e innovadores que, hasta esa etapa, se habían visto en el mundo de la viñeta (y que analizamos en la reseña dedicada al tomo 3 de la colección).

Sorpresas dimensionales
Sorpresas dimensionales

Pero llega la hora del fundido en negro final; lo cierto es que las decisiones de Byrne para el cierre de la colección resultan sorprendentes, impactantes y, en cierto modo, polémicas. Estos números finales de Next Men resultaron en otro giro bestial de la colección, quizá el más inesperado y desconcertante de los ofrecidos por Byrne a lo largo de toda la cabecera. Tras 15 años, los que esperaban el retorno a las tramas que sustentaron la primera parte de las historias de Next Men, se quedaron con las ganas, puesto que para este gran final, Byrne ignora con alegría todo el trabajo anterior, y envuelve a sus personajes en una historia de ciencia ficción pura y dura con viajes en el tiempo y confusiones interdimensionales.

No podía ser de otra forma: si Byrne rendía homenaje a todos sus pasos como artista de cómic en Next Men, los viajes temporales no podían pasar inadvertidos, ya que el concepto debe mucho a este artista. Fue él mismo, bajo la batuta de Chris Claremont, el que estableció esta clase de eventos como un clásico en la seminal Días del Futuro Pasado (Cómic que reseñé para vuestro disfrute hace unos meses). En apenas dos números, este mítico dúo introdujo todo un microverso de líneas temporales alternativas y consecuencias espaciotemporales, que ha servido de inspiración a todas las generaciones posteriores, y que a día de hoy está plena de vigencia, gracias a la película de Bryan Singer, estrenada hace poco más de un año (que también analizamos en La Casa de El). En pleno 2010, Byrne retorna a los orígenes, y se marca un psicodélico viaje con los Next Men abandonados en la corriente temporal por un misterioso personaje llegado desde el futuro.

Byrne construye una complicada trama, repleta de personajes procedentes de las posibles líneas temporales que los diferentes conflictos a los que se ven sometidos los protagonistas pueden generar. Las versiones del futuro de las estrellas de este cómic confluyen con sus otros yo de otras corrientes del tiempo, a la vez que se enfrentan a dinosaurios, legionarios romanos, campos de concentración nazi o mutantes post apocalípticos. Incluso se las apañan para salvar a Lincoln, lo que cambia sustancialmente el presente en el que se desarrollan los personajes. ¿Qué resulta de todas estas distorsiones en el espacio tiempo? ¿Existirán los Next Men después de este viaje? ¿Qué final espera a estos héroes que ven su universo caer pieza a pieza?

Estas son las preguntas que Byrne plantea a lector en su sprint final, que, como digo, no resultará fácilmente digerible para aquellos que han seguido con paciencia el recorrido de los Next Men. Byrne cambia las reglas del juego, y resuelve de manera algo precipitada las tramas que sustentaban la colección hasta el momento. Tan precipitadamente que en apenas una viñeta ventila el asunto Hilltop. Olvídense ustedes de Satanás, el año 2112 o el malvado senador. Todo eso forma parte de la historia, y queda envuelto entre brumas ante la nueva realidad que se dibuja con este paseo por las eras. La calma tensa que planteaba Byrne a lo largo de sus anteriores 30 números desaparece de un plumazo y aprieta el acelerador.

Tranquis, que hay suela para todos
Tranquis, que hay suela para todos

Quizá, tras 15 años, entendía que lo que pensó para sus Next Men no tenía cabida en un mercado que había cambiado tanto. A lo mejor estaba seguro que este final funcionaría de manera coherente a sus propios planteamientos. Incluso puede ser que lo tuviese todo planeado así desde el principio. Pero os voy a ser sinceros: me da la sensación de que hay mucho de precipitado en este cierre de colección. Las soluciones escogidas me parecen demasiado facilonas, teniendo en cuenta la apuesta inicial. Es probable que me parezca así porque las hemos visto repetidas hasta la saciedad y con mucha peor fortuna en ocasiones posteriores, pero me resultan un poco cojas.

Sí, amigos, esperaba otra cosa. Y creo que tengo motivos justificados, porque, aunque el arco argumental resulte coherente y definitivo, está a años luz del espíritu con el que empezó la saga, y lo cierto es que me descoloca. Byrne exige un acto de fe al lector, y en mi caso no acaba de implicarme. Depende, quizá, de la actitud de aquel que se enfrenta a este cierre, de sus expectativas. En mi caso, he de decir que es el único punto flaco en una colección brillante. En el momento de su génesis, Next Men era una colección valiente, innovadora y adulta. En su cierre, el mundo del cómic había tomado nota del valor de ese riesgo, y la propia herencia de Byrne hizo que este final quede desfasado.

Misión: salvar a Lincoln
Misión: salvar a Lincoln

No estoy diciendo que sea un desastre total al estilo Lost, ni mucho menos. Es una aventura muy entretenida, muy bien planteada, escrita de manera muy elegante y dibujada por un tipo que es una leyenda viva. El asunto es que, me temo, había más ganas de cerrar una etapa que de hacerlo de manera total. Estos 10 números se quedan insuficientes para finiquitar una trama principal extendida a lo largo de 30.

Byrne renuncia a muchas cosas y arriesga en otras. Eso es notable en este volumen 4 de Next Men. Como lector te toca juzgar si aceptas estas renuncias y aplaudes ese riesgo. Yo lo hago a medias, y admito que me ha resultado insatisfactorio.

Al final, me temo, 15 años pesaron mucho.

Norma Editorial ofrece al fin en España la edición definitiva de Next Men, incluido su final. Cierra la colección con este tomo 4, que sigue las directrices de anteriores entregas, y que incluye el retorno de la colección en 2010, publicado en USA por IDW. Esto se traduce en un tomo de tapa dura con sobrecubierta, e incluye 340 páginas a todo color en una edición muy cuidada y elegante. El precio final es de 27 euros.

[review]

EL ESPERADÍSIMO FINAL DE LA GRAN SAGA DE JOHN BYRNE

La misión de los Next Men para evitar que Aldus Hilltop se convierta en Satanás puede que haya tenido éxito, pero de repente todos ellos se encuentran separados. Algo extraño está sucediendo y parece que han viajado a diferentes puntos espaciales y temporales. Nada tiene sentido, pero debe de haber una explicación. ¿Tecnología? ¿Poderes? ¿Imaginación? ¿O algo inimaginable?

Este es el final de un largo viaje, para los Next Men y para nosotros

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