Casacas Azules Integral: 1973 – 1975

Buenas y calurosas tardes, vaqueros. ¿Oís de fondo el sonido de los tambores de guerra? ¿Las cornetas que llaman a la carga? ¿Notas el olor de la pólvora? Pues no me extraña, porque hoy nos vamos de viaje al lejano oeste, en aquella época de leyenda que tantas historias ha inspirado. Seguro que entre nuestros lectores tenemos toneladas del fanáticos del buen Western que disfrutarán del paseo al lado de estos personajes, claves para entender el cómic europeo.

Casacas Azules en Dolmen
El tomo editado por Dolmen

Casacas Azules es todo un clásico de la escuela franco belga, con más de 50 ábunes publicados de sus aventuras. Nacida en las páginas de la legendaria revista Spirou, y las correrías de estos entrañables soldados norteños se han extendido en el tiempo a lo largo de 40 años. A sus espaldas, miles de ejemplares vendidos y el aplauso de la crítica y el público que han convertido a Casacas Azules en un imprescindible.

Quizá en España no han tenido el éxito del que han disfrutado en otros países, por una errática historia editorial en nuestro país. Por suerte, Dolmen se encarga de recuperar este grandísimo estandarte del western en viñetas en una edición marca de la casa, de esas que merecen un lugar especial en tu estantería favorita.

El volumen que os presentamos recoge las publicaciones entre los años 1973 y 1975, época de gran interés para la colección, puesto que se produjo un cambio fundamental en el equipo creativo detrás de sus éxitos. El guionista Raoul Cauvin unió su talento narrativo a la habilidad con los lápices de Willy Lambil, obligado por la fuerza de las circunstancias a sustituir a Louis Salvérius, dibujante original de Casacas Azules. Con tan solo 38 años, el artista fallecía tras un fulminante ataque cardíaco. Tras cuatro años de continuidad y un éxito creciente en Spirou, la serie corría serio riesgo de desaparecer. Finalmente, Willy Lambil se haría con el aspecto gráfico de la colección, y acabaría el trabajo de su desaparecido predecesor antes de hacerse cargo de su primer álbum completo como dibujante exclusivo. Los Desertores sería la primera vez que la firma de Lambil ocupase el lugar que le ha dado fama internacional a lo largo de tantos años dedicados a sus personajes. Un comienzo difícil, puesto que en aquellos primeros tiempos se centró en una continuidad visual, complicado para un autor interesado en un estilo más realista que el caricaturesco diseño de Salvérius. Con el tiempo, encontró una cómoda posición intermedia, convertida en sello personal e imagen reconocible de Casacas Azules a lo largo de su extensa historia.

¿Qué nos cuentan las aventuras recopiladas en estos tomos para el recuerdo? En las páginas de este cómic seguiremos las correrías de Cornelius Chesterfield, sargento de la caballería del ejército nordista, y su inseparable acompañante, el cabo Blutch. Dos tipos que no pueden ser más diferentes están condenados a entenderse en medio de la terrible Guerra de Secesión, que partió el pis en dos. Cornelius es todo arrojo y valentía (algo inconsciente, todo sea dicho) y Blutch es todo un superviviente, algo cínico y sí, bastante cobarde. Lo que les une es una lealtad a prueba de balas y la habilidad innata de meterse en líos.

Batallas navales
Batallas navales

Gracias a el aire de comedia que impregna estas páginas, se establece un tono ligero lleno de personajes entrañables y situaciones ideadas para provocar la sonrisa del lector. Este contexto no quita que los autores se tomen muy en serio las historias que cuentan y el valor de la historia, aparte del tratamiento de la violencia y la guerra que no son cosa de risa. El equilibrio es un punto fuerte de estos relatos, que permiten rebajar la crueldad de una guerra fratricida gracias al aspecto y los toques de humor. Los datos históricos se cuidan con esmero, y dan esa sensación de rigor interno a historias que, al fin y al cabo, tienen su base en episodios históricos reales que deben ser respetados, por mucho que la última intención de este cómic sea la diversión y entretenimiento del autor.

Los tres primeros trabajos de Lambil se recogen en estas páginas, relatos que demuestran el ritmo y tono de la serie, signo de identidad de un éxito tan longevo.

Los Desertores nos sitúa en un ambiente de puro Western, con la referencia clave en esos planos panorámicos de las llanuras en las películas de John Ford. A cuenta de una disputa con un superior, Chesterfield y Blutch acabarán metidos hasta el cuello en una lucha por la supervivencia en pleno territorio indio. Los Casacas Azules tendrán que tirar de ingenio y dejar las disputas a un lado si pretenden llegar de una pieza a su fuerte.

La Prisión de Robertsonville vuelve al escenario de la guerra, con nuestros dos protagonistas prisioneros del ejército sudista. A base de empeño, astucia, y una habilidad especial para sacar de quicio a sus captores, nuestra pareja protagonista se enfrasca en las más disparatadas ocurrencias para salir de una pieza de su encierro.

Una evasión complicada
Una evasión complicada

Los Novatos de la Marina cuenta la sucesión de fracasos que llevan a Chesterfield y Blutch a enrolarse en la marina tras ser degradados en la caballería. Obligados por las circunstancias a la supervivencia en un entorno que no es el sullo, seremos testigos de un episodio de la Guerra de Secesión apenas tratado por la ínfima flota de las que disponían los Estados Unidos en ese momento; la guerra naval. La aparición de los primeros navíos acorazados cambiará para siempre la guerra en el mar, y en este periodo se daban los primeros pasos.

Es curiosa la historia del western en Europa. El género nace como necesidad de una nueva nación de construir una mitología propia, una narrativa diferenciadora que los diese sentido como nación de pioneros. Por supuesto, estos relatos de héroes imposibles poco se correspondía con la historia real, pero, desde luego, dieron fuelle para la construcción de un mundo de épica que trascendió fronteras. Es más, puede que la versión europea del western tuviese el punto realista y sucio que le faltaba a su fuente de origen, precisamente por el alejamiento cultural. Aquí nació el Spaghetty western, una versión más violenta y menos épica que los originales americanos, y aparecieron versiones en cómic que presentaban héroes de una catadura moral muy distinta a los luminosos pioneros protagonistas de las gestas ideadas al otro lado del Atlántico, como el famoso teniente Blueberry.

Esta edición, además, es una buena ración de nostalgia. Antes de la entrada por la puerta grande a mundos más complejos o llenos de coloridos héroes, para muchos nuestro primer contacto con el cómic fueron estos personajes del cómic de escuela franco belga. Los Asterix o Lucky Lucke fueron la llave, incluidos estos Casacas Azules. A pesar de no tener el predicamento de otros clásicos del género, muchos leímos sus aventuras en aquella lejana edición de la editorial Grijalbo. Con Casacas Azules, entre otros, aprendimos a leer cómics y amar el medio. Así que la edición de Dolmen es un auténtico lujo tras tantos años de ausencia.

Casacas Azules Butch
No siempre es fácil llevarse bien

Así que si eres de esos lectores de toda la vida, aquí tienes una excusa fenomenal para el reencuentro. Y, por supuesto, si hoy descubres las aventuras de Casacas Azules, tienes una oportunidad de oro para la lectura de toda una leyenda. Sea como sea, este volumen ( y los que vendrán), son una auténtica gozada.

Dolmen publica este volumen de la edición integral de Casacas Azules, en los que recopila el material publicado entre los años 1973 y 1975. Un fabuloso volumen en tapa dura que recoge los tres primeros trabajos del dibujante Willy Lambil, completado con mucho material extra e interesantísimos artículos acerca de la historia editorial de esta fabulosa serie. El precio de venta al público es de 29,95 euros.

[review]

Serie creada por el guionista Raoul Cauvin e ilustrada inicialmente por Louis Salvérius, sucedido por Willy Lambil, Casacas Azules es un clásico del western humorístico y un best-seller absoluto del cómic europeo.

Ambientadas en la Guerra de Secesión, las hazañas del intrépido sargento Cornelius Chesterfield y su fiel (aunque a ratos rebelde) cabo Blutch son, desde hace más de cuatro décadas y media, una de las series más longevas y más exitosas del célebre semanario Spirou, habiendo protagonizado cerca de 60 álbumes.

El presente volumen de esta edición integral recoge las tres primeras aventuras ilustradas por Lambil: Los desertores, La prisión de Robertsonville y Los novatos de la marina. ¡Galopa con los Casacas Azules y vive el legendario Oeste de una manera diferente!

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