La carta 44: Velocidad de escape

El tomo americano en el que se basa Norma
El tomo americano en el que se basa Norma

Los cómics han alcanzado un grado de complejidad como medio que permite contar cualquier historia, dentro de incontables contextos. De mero entretenimiento, estos mundos en viñetas han pasado a reflejo de nuestros miedos, obsesiones o triunfos, como cualquier modo de expresión artístico, e incluso, de cuando en cuando, se atreve con temas bastante turbios como los relacionados con la política.

Hay quien dice que no es buena mezcla, que es demasiado pretencioso, que los mundos de ficción sustento de los cómics de las grandes editoriales deberían conformarse con alegorías o metáforas del mundo real, representados a través de sus tipos enmascarados y sus maniqueos mundos en blanco y negro. Pero lo cierto es que ya hemos visto ejemplos de estos encontronazos con afortunados resultados, algunos clave para entender la evolución del medio estos últimos años.

Los cómics no pueden ser ajenos a la realidad de sus lectores, y desde hace ya décadas no son pocos los acercamientos de las granes editoriales de los problemas a pie de calle. A base de ficción, no es raro que ciertos personajes tengan posicionamientos muy marcados, y es fácil encontrar paralelismos entre reivindicaciones sociales en las páginas de las cabeceras más sonadas. Por ejemplo, las páginas de X-Men se han relacionado con posturas muy reconocibles relacionadas con las minorías en Estados Unidos.

Pero a partir de los 90 y los cambios paradigmáticos en la industria, los cómics entraron de manera mucho más directa en temas que hasta entonces no eran tan evidentes. Por ejemplo, en The Authority veíamos por primera vez las consecuencias geopolíticas de la existencia de un auténtico supergrupo, que tomaba decisiones por encima de los intereses de las grandes potencias. Y, por supuesto, la gran internada en la vida política como tal la vivimos en Ex Machina, la magnífica obra de Brian K. Vaughan y Tony Harris. Con un ojo puesto en la ficción política y otro en el tradicional mundo de los superhéroes, Vaughan nos metía de lleno en el día a día del primer alcalde de Nueva York  con poderes sobrehumanos.

Así que, como vemos, no andamos sobre terreno virgen. Aún así, también os digo que no habéis leído nada parecido a La Carta 44.

La verdad está ahí fuera
La verdad está ahí fuera

Stephen Blades es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Hereda un país enfrascado en varias guerras incomprensibles y una crisis a nivel mundial que le augura una complicada legislatura. Aún así, no tiene ni idea de lo que se le viene encima. Sobre su escritorio, hay una carta firmada por su predecesor. En ella, el ex presidente cuenta el motivo de muchas de sus decisiones. No estamos solos. Al borde del sistema solar hay algo, una estructura de origen extraterrestre sobre la que no conocemos nada. No hay manera de conocer las intenciones de estos desconocidos cósmicos, pero anda invita al optimismo. Hay que ponerse en lo peor.

Al mismo tiempo, Blades descubre que hace tres años se envió al espacio una misión tripulada para recopilar datos acerca de este extraño aparato y sus constructores. Los miembros de la Clarke se dirigen al encuentro que puede cambiar para siempre la historia humana.

Blades, en su primer día del mandato, llega a una terrible conclusión que será el sino de su mandato: en esta tesitura, ser el hombre más poderoso del mundo no vale de mucho.

Esta es la premisa de partida de Carta 44, un estupendo brebaje con muchos ingredientes  que hará las delicias de los que buscan algo distinto en el saturado mundo del cómic. Mezcla con inteligencia géneros muy distintos pero con muchísimos puntos en común, utilizados hábilmente por Charles Soule para construir una historia llena de intrigas y secretos.

Problemas en el espacio
Problemas en el espacio

Maneja con soltura dos líneas narrativas, una situada en los despachos de la Casa Blanca y otra a millones de kilómetros, en el borde mismo del sistema solar. Escenarios con frentes abiertos muy distintos, pero con la amenazante presencia extraterrestre como espada de Damocles de la raza humana. En la Tierra, Blades afronta la extraña herencia de su predecesor de la manera más pragmática posible, pero sabe que hay muchas sombras en la administración que preside. Los intereses ocultos de un proyecto que permanece en secreto al pueblo americano ponen en peligro sus proyectos de futuro, e incluso a lo miembros de su corporación, así que tendrá que aprender a jugar sucio en los propios pasillos de la Casa Blanca. Mientras tanto, en la Clarke, los científicos y militares que conforman su tripulación han creado su propia minisociedad con sus propias reglas, e incluso han ocurrido cosas inesperadas que cambian la concepción de la aventura en la que se embarcaron. La curiosidad científica choca con la pura y dura supervivencia en medio del vacío espacial.

Charles Soule lo ha vuelto a conseguir, chicos y chicas. Creo que hay pocos escritores tan elegantes como este tipo. Auténtico todoterreno, se ha hecho con un hueco importante en las editoriales punteras del mercado USA, y lo normal es que sus trabajos se reciban con un aplauso por parte de crítica y público. Estaba claro que, tarde o temprano, se embarcaría en una serie personal de creación propia, por muchas alegrías que le den los personajes de Marvel o DC. Así que aquí tenemos su Carta 44, que mezcla con mucho equilibrio las inquietudes de este reconocido autor. Recordemos que proviene del mundo de la abogacía, además relacionado con temas sociales, así que la crítica nada velada a la política de la administración Bush es una constante, a pesar de ese ambiente de ciencia ficción que parece justificar ciertas decisiones. Soule no esconde su posicionamiento, y eso da valor añadido a un cómic que no se anda con medias tintas. El escritor de Brooklyn consigue una imposible mezcla entre El Ala Oeste de la Casa Blanca con grandes obras de la ciencia ficción, en especial la inmortal 2001 de Arthur C. Clarke (homenajeado en el nombre de la nave que tripulan algunos de los protagonistas) llevada al cine de manera brillante por el obsesivo Stanley Kubrick. A partir de estas referencias, Soule escribe una historia llena de matices, pero que encuentra su columna vertebral en el fabuloso trabajo de construcción de personajes.

Bienvenido, señor presidente
Bienvenido, señor presidente

En el tablero de dibujo, Alberto Jiménez Alburquerque, artista madrileño que entra en el mercado USA por la puerta grande, tras algún trabajo menor en Image o Dynamite. Hasta el momento, Alburquerque ha forjado su carrera en el mercado europeo, sobre todo en Francia. Carta 44 es su primer encargo de envergadura al otro lado del Atlántico, y desde luego aprueba con nota. No es un dibujante de fácil digestión, y su diseño de personajes es, incluso, transgresor e inesperado, pero los integra con tanta naturalidad en el entorno que la propuesta de este dibujante acaba por ser de las experiencias más orgánicas que he tenido últimamente como lector. Juega con los diferentes escenarios para lucir a base de recursos narrativos, y cuando la fantasía se hace protagonista, llena la página con efectos casi alucinógenos de biología extraterrestre. Enorme trabajo mezcla de tendencias, desde la espectacularidad del cómic americano a la libertad de las escuelas europeas, que son un auténtico delirio visual. El problema, que es un dibujante de personalidad muy marcada, y eso puede que no guste a todo el mundo. En mi caso, diré que me encanta.

Empieza una extraña aventura. Como en todo buen trabajo de ficción política, cada respuesta lleva a nuestras preguntas, y poderosos intereses imponen sus reglas en este momento decisivo para la humanidad. Tanto el presidente Blades como la tripulación de la Clarke no lo tienen fácil. Mientras tanto, la pregunta sobrevuela cada viñeta de este cómic…¿Qué es el Candelabro?

Norma editorial edita este recopilatorio que aglutina los números #1 a #6 de la edición original en Estados Unidos. Un vistoso tomo en rústica compuesto de 160 páginas que se vende a un precio de 17,50 euros.

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¿QUÉ ES ESA EXTRAÑA CONSTRUCCIÓN ALIENÍGENA QUE NOS OBSERVA DESDE EL CINTURÓN DE ASTEROIDES?

Es el primer día de Stephen Blades como presidente de los Estados Unidos de América y hay mucho trabajo por hacer: crisis económica, guerras en marcha y un sistema sanitario a punto de desmoronarse. Pero todo eso tendrá que esperar. Una gran verdad le será desvelada en la carta que le ha dejado su predecesor: hace siete años la NASA descubrió presencia alienígena en el cinturón de asteroides, pero ha sido mantenida en secreto.

Una misión con nueve astronautas se encuentra en estos momentos de camino al extraño objeto. Su misión: descubrir de qué se trata. Su destino: incierto. Stephen Blades es ahora el hombre más poderoso de la Tierra. Pero solo de la Tierra.

Charles Soule (Hulka, La muerte de Lobezno) y el artista madrileño Alberto Jiménez Alburquerque presentan una intrigante historia que aúna interesantes elementos de grandes éxitos como Expediente X, Contact, Gravity o El marciano

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