‘The Wicked + The Divine: The Faust Act’

Que los cómics de Image están de moda no es nada nuevo. Sin embargo, aunque podemos disfrutar de series como ‘Saga’, ‘Este del Oeste’, ‘Bella Muerte’ o  ‘Los proyectos Manhattan’, algunos títulos siguen inexplicablemente sin haber encontrado una editorial en nuestro país.

'The Wicked + The Divine'

 

‘The Wicked + The Divine’ es uno de ellos.

Hay algo mágico en lo que hace el equipo compuesto por Kieron Gillen (guionista), Jamie McKelvie (dibujante) y Matthew Wilson (colorista), algo que ha situado esta serie entre los nominados a los Eisner en tres categorías: mejor serie nueva, mejor portadista y mejor colorista. Algo que, como os anunciábamos recientemente, la ha convertido en candidata a serie de televisión, que será producida por Matt Fraction y Kelly Sue DeConnick, la pareja del momento en el mundo del cómic, que también trabaja para Image.

'The Wicked + The Divine'

La premisa es tan sencilla como fascinante: cada diecinueve años, doce dioses de distintas mitologías vuelven en forma de jóvenes que son amados y odiados y que acabarán muriendo en dos años. Los dioses de esta generación, la generación de Laura, nuestra fangirl protagonista, son estrellas del pop. Laura (diecisiete años y medio, seguidora incondicional de El Panteón) admira en especial a varios de ellos: Amaterasu (una cantante a lo Florence Welch), Baal (similar a Kanye West) o Sekhmet (Rihanna). Pero cuando Luci (una diosa de las mentiras y los trucos, similar a Loki, con estilo andrógino a lo Bowie y pasión por los Rolling Stones y los Beatles) es acusada de matar a dos francotiradores que querían acabar con el Panteón y un juez muere en pleno juicio, acaba recayendo en Laura el deber de buscar al verdadero asesino. En su camino de fan a ayudante y confidente de El Panteón, Laura descubrirá la fealdad tras la magia. Y es que, como la campaña publicitaria del Panteón afirma: que seas inmortal no significa que vayas a vivir para siempre.

'The Wicked + The Divine'
Portada alternativa de Bryan Lee O’Malley

Puede que la premisa no os parezca extremadamente original. Al fin y al cabo, la renovación de la mitología y su relación con la cultura popular es un tema recurrente. Sin ir más lejos, ese tema ya se ha tratado en ‘American Gods’ de Neil Gaiman (otra novela con serie televisiva planeando sobre nosotros). Sin embargo, es precisamente la visión a través del prisma del fandom (conciertos, convenciones, redes sociales y otras maneras de idolatrar y olvidar) lo que acaba de darle un toque interesante a la historia.

‘The Wicked + The Divine: The Faust Act’ recoge los cinco primeros números de la serie en un TP que satisface a nivel de trama y a nivel estético. La historia atrapa desde el principio con sus diálogos ácidos, llenos de toma-y-daca y referencias culturales, personajes complejos, situaciones divertidas mezcladas con violencia extrema. ¡Y conciertos, explosiones, maquillaje y éxtasis musical! El equipo de MacKelvie y Gillen ya ha tratado sobre jóvenes y música en series anteriores como ‘Jóvenes Vengadores’ y ‘Phonogram’ y saben conectar con su público sin simplificar ni excederse en los tópicos, con un poco de autoparodia y ojo crítico.

'The Wicked + The Divine'

En el Londres de la serie, con sus músicos-dioses underground (que viven en estaciones de metro, literalmente bajo tierra) el color es crucial y el fuego y la sangre tiñen el camino de Laura y El Panteón. A nivel estético, la complejidad en el diseño de los personajes es impresionante. Se diferencia claramente entre las identidades mortales y las identidades místicas/famosas. Cada dios y cada fan de un dios está identificado por el maquillaje creativo, el pelo colorido, los piercings, las joyas y la simbología escogida por cada divinidad.

'The Wicked + The Divine'

Las portadas, retratos en primer plano, son ya un icono del estilo de McKelvie y en esta serie funcionan especialmente bien para resaltar el factor pop, casi Warholesco, del Panteón. Y eso por no mencionar las maravillas de portadas alternativas de gente como Graham o Staples. El estilo de dibujo limpio enfatiza la expresividad de los personajes, si bien se descuidan un poco los fondos y a veces los movimientos corporales son algo rígidos, con tendencia a lo estático. Sin embargo, creo que las escenas de acción funcionan bastante bien y que la trama es fácil de entender a nivel visual.

'The Wicked + The Divine'

Si bien el planteamiento de la historia es fascinante, todo dependerá de las decisiones que se tomen a nivel de trama, puesto que la excusa de la investigación claramente está ahí para mostrar otras rencillas ocultas. Como con los superhéroes, cuando juegas con personajes todopoderosos tienes que compensar poder y debilidad. En este caso, el poder tiene que ver también con los creyentes, con la fama y el honor y con la percepción del público, que no sabe si temer o adorar a las nuevas estrellas. Todavía es pronto para ver cómo irá la serie pero, por suerte, el segundo tomo, titulado ‘The Wicked + The Divine: Fandemoniun’ ya ha salido y parece que no va a decepcionar a los fans. La historia toma una buena dirección, los autores arriesgan más en cuestión de diseño y disposición de las viñetas, la historia incluye buenísimas referencias (¡China Miéville!) y se nos traslada al Ragnarock. Pero esto, claro, es material para otra reseña.

‘The Wicked + The Divine’ abre con dos citas que representan a la perfección el espíritu de la serie. La primera es del ‘Doctor Fausto’ de Christopher Marlowe. La segunda es un verso del gran single del grupo de eurodance Vengaboys ‘Boom boom boom boom’. Creo que poco queda añadir a esto.

 

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