Camelot 3000: Reescribir un mito

El tomo editado por ECC
El tomo editado por ECC

La historia del rey Arturo, como buena leyenda atemporal, ha servido de inspiración para decenas de interpretaciones de la vida de este mítico monarca. Se me viene a la cabeza la extraña película Excálibur, psicodélico acercamiento a los mitos artúricos, o el musical Camelot. Incluso recuerdo una cutre serie de dibujos en la que un equipo de fútbol americano viajaba en el tiempo, por obra y gracia de Merlín, para sustituir a los caballeros de la Tabla Redonda (un horror que ni me voy a molestar en buscar en Google para refrescar el título). Como buen mito fundacional, su verdad se pierde en las brumas de la leyenda, pero el espíritu de aquella saga llena de héroes, traiciones y magia trasciende su oscuro origen para regalar al mundo uno de esos héroes más grandes que su verdad histórica. La mayoría de lo que conocemos acerca de estos mitos nos ha llegado gracias al trabajo de Sir Thomas Mallory, personaje tan confuso y oscuro como el propio arturo, que recopiló textos ingleses y franceses en su obra La Muerte de Arturo, libro transformado en el referente más reconocido para entender las leyendas de los caballeros de la Tabla Redonda. Es en estos textos donde Mike W. Barr, guionista de Camelot 3000, encontró la inspiración para este relato que se atrevía a colocar al rey Arturo y sus caballeros en el contexto de los futuros apocalípticos que tan a menudo nos presenta el mundo de la viñeta. El regreso del legendario rey de Inglaterra forma parte del mito, como buen héroe mesiánico, pero ningún autor se había atrevido a fantasear con la idea de esta segunda venida hasta la llegada de Barr y su compinche en esta aventura, el reconocido dibujante Brian Bolland.

Para la ocasión, Barr y Bolland dibujan un planeta desolado por la invasión de una destructiva raza extraterrestre, pero no ignoran el hecho de que esta invasión es la consecuencia de la dejadez y la corrupción en la que se ha visto sumida la raza humana en este futuro lejano. En esos momentos de amenaza, un joven, por accidente, encuentra la tumba de Arturo, y este regresa a la vida para erigirse como el héroe y protector de la humanidad subyugada por esta despiadada raza reptiliana. Para el éxito de su misión, emprenderá la búsqueda de sus caballeros, perdidos a lo largo de la historia e ignorantes de su auténtica identidad, y, cómo no, hará que Merlín abandone su cautiverio para que sea, de nuevo, la guía de este grupo de valientes caballeros.

Merlin regresa dando espectáculo
Merlin regresa dando espectáculo

Camelot 3000 pasó a la historia por muchas razones, con independencia de la calidad del resultado final. En su momento, significó un paso de gigante en el modelo de edición de cómics, y en cierto modo es precedente de muchos de los cambios en DC, y en la industria en general, que en años posteriores se sucederían para redefinir el cómic como lenguaje. Camelot 3000 era el signo inequívoco de que las cosas eran diferentes. Los lectores de cómics ya no eran chavales que compraban sus historietas en los kioscos con la idea de pasar un buen rato de evasión. Habían crecido, exigían productos más cuidados, y sus debates y discusiones alcanzaban un grado de análisis y seriedad que trascendía la aparente simplicidad del medio. Aparece un nuevo modelo de distribución, centrado en librerías especializadas. Este hecho permite a la industria del cómic esquivar el infame Comics Code con el que las propias editoriales se habían censurado (para evitar males mayores, eso sí), y ofrecer a los lectores historias más complejas y adultas que las presentadas en las colecciones al uso. Camelot 3000 fue diseñada, precisamente, para aprovechar esas posibilidades, y se tomaron riesgos en todos los aspectos, más allá de los puramente creativos. El formato era de auténtico lujo para la época, y además introdujo en la industria el concepto de maxiserie. La historia tendría un comienzo y un final en 12 números, lo que rompía del todo con las ideas de continuidad infinita (que todavía imperan, claro) de las cabeceras conocidas por todos. Por supuesto, la idea era que ese envoltorio tuviese en su interior un despliegue de imaginación, entre la fantasía futurista y la espada y brujería. Mike W. Barr desplegaba sus conocimientos de la historia artúrica con respeto total por el mito, pero con la potencia de la ciencia ficción y el espectáculo que un medio como el cómic podía ofrecer.

Barr introdujo en ese contexto fantástico todo aquello que hizo grande a la leyenda original. En el interior de Camelot 3000 encontraremos épica, magia, traiciones, amores prohibidos y sacrificio. El escritor supo intuir las debilidades humanas detrás de los héroes, y los personajes de este nuevo Camelot está muy lejos de la perfección moral que se les supone. Sus propios deseos entran en conflicto con sus obligaciones, y las mismas miserias que destruyeron la Tabla Redonda original aparecen como fantasmas del pasado. Barr huye de los personajes planos definidos por su valentía de folletín, y compone personalidades atractivas y creíbles. Incluso se atreve con un personaje como Tristán, guerrero atrapado por las jugadas del destino en el cuerpo de una mujer. Barr se adelante en años a cualquier debate sobre género dentro del cómic y transforma a su muy masculino caballero en un ser torturado por su condición, embarcado en un fascinante viaje hacia la aceptación de su nueva vida. En 1983, esta clase de decisiones eran rupturistas hasta límites que hoy en día nos cuesta entender, con unos debates sobre estos temas totalmente distintos (aunque, por desgracia, todavía asoman de cuando en cuando polémicas de baratillo con asuntos que a estas alturas deberían estar totalmente superados. Un día de estos…)

Morgana se adelantó en siglos al Instagram
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Bolland está todavía muy lejos del estilo obsesivo que le hizo famoso en La Broma Asesina, obra por la que es  reconocido. En esta ocasión su estilo todavía es deudor de la influencia de los cómics de ciencia ficción ingleses, como los de la legendaria revista 2000 A.D. Adapta su trabajo al mercado americano y resulta una curiosa mezcla de intenciones, que evoluciona de manera visible en el despliegue de épica de los últimos números. Un trabajo muy vistoso, que por su propias intenciones se esfuerza en ser espectacular. El artista tiene momentos de brillantez, y, sinceramente, creo que su planteamiento ha envejecido de manera muy elegante. Incluso se podría decir que, aunque menos poderoso, este Bolland ofrece un cómic más dinámico que lo ofrecido en obras posteriores. Para ganar en realismo, sus figuras, quizá, se volvieron un tanto estáticas. En Camelot 3000, consciente de su espíritu aventurero, el movimiento es protagonista.

Barr convierte la historia de Arturo en un cómic de superhéroes, consciente de que estos no son más que el eslabón moderno de estas historias que se llevan contando desde que el ser humano es tal. Siempre fiel a su personaje, definido por su leyenda, Barr no esconde recursos, y recrea un mundo no exento de crítica. Para muchos, es posible que la narrativa de este cómic esté completamente superada, pero en mi caso todavía encuentro interesante esta obra, aparte de su importancia capital para entender la evolución de la industria del cómic. Es todavía una aventura vibrante con grandes personajes y un buen puñado de ideas que siguen funcionando con igual autoridad que entonces. Camelot 3000 fue ideado para deslumbrar al lector de antaño. Puede que, en pleno siglo XXI, no consiga ese efecto, pero es un cómic a tener en cuenta aún, incluso dentro de las exigencias de hoy. Ahora es una buena oportunidad para hacerse con esta obra, recogida en un volumen único de gran formato. Un tanto escaso en extras, eso sí (la ocasión merecía más despliegue, me temo), pero muy elegante para que luzca de manera prominente en vuestra estantería.

Camelot 3000 se edita en un único tomo recopilatorio editado por ECC. Recopila los 12 números que componían la serie original de 1983. 320 páginas a todo color y gran calidad de papel, con bastante respeto a la edición clásica. Editado en cartoné, el precio de venta al público es de 30,50 euros.

Mike W. Barr (Batman: El Caballero Oscuro — La leyenda de Ra’s al Ghul) y Brian Bolland (Batman: La broma asesina) nos trasladan al año 3000 para demostrar la atemporalidad de las leyendas artúricas. Fantasía, ciencia ficción, épica, acción y aventuras, en una obra imprescindible recuperada a través de una edición repleta de extas.

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