Charla de Pasqual Ferry en las XX Jornadas del Cómic de Avilés

Pasqual Ferry es, sin lugar a dudas, uno de los autores españoles más conocidos del mercado de cómics americano, uno que dio el salto al otro lado del océano más o menos en la misma época que otros ilustres como puedan ser Carlos Pacheco, Jesús Merino o Salvador Larroca. Por suerte para los asistentes a las XX Jornadas Internacionales del Cómic Villa de Avilés, Ferry se pasó este año por la ciudad asturiana para dar la que resultó ser una de las charlas más divertidas del evento.

Pasqual Ferry Avilés
Germán Menéndez y Pasqual Ferry

En la charla presentada por Germán Menéndez el artista hizo un repaso de toda su carrera, llenando el relato de anécdotas muy divertidas que hicieron que el público se lo pasara muy bien en todo momento. Comenzó hablando sobre sus comienzos como autor sin éxito en el mercado español y su paso al mundo de los superhéroes, mundo sobre el que muchas voces le advirtieron de su peligro.

Hablé con Planeta y les dije que quería hacerlo, y recordaré toda la vida que Antonio Martín me dijo “Si haces esto, venderás tu alma y estarás dibujando siempre superhéroes”… y yo respondí “¡sí! ¡quiero, quiero!”

El paso siguiente a esto fue reunir un equipo para comenzar a trabajar a ritmo endiablado en la realización de cómics, aunque según cuenta Ferry la salud se resiente tras estos excesos.

Engañé a unos amigos para que me ayudaran. En aquella época había una pastilla que se vendía en las farmacias que era legal, y en realidad era una anfetamina. Entonces nos metíamos Coca-Cola con pastillas de estas y allí salían páginas a toda velocidad. Recuerdo que hubo un momento que cada hora hacía una página, y detrás tenía tres tíos entintando. Ganamos mucho dinero, pero acabamos muertos. Recuerdo una vez que estuve dos noches sin dormir, y la tercera noche tenía que entregar el trabajo además de asistir a varias reuniones e iba zombi total. Aquel mismo día fui al cine, quede con una amiga mía, me emborraché con ella, me lié con ella y luego había quedado con otra amiga mía y me dormí sentado en la cama. Cuando me desperté al día siguiente no me podía mover y tuve que ir al hospital ya que tenía el cuello completamente destrozado por haber dormido en aquella posición durante catorce horas.

Otra anécdota sobre sus inicios en los mercados importantes del mundo del cómic que fue recibida con multitud de carcajadas por parte del público trataba acerca del encargo de la adaptación de la película ‘Independence Day’, un proyecto importantísimo con acuerdo de confidencialidad de por medio.

El único problema es que tenía que hacer que mis personajes se parecieran a los actores, y yo no soy buen retratista. Tras acabar, Will Smith dijo que sí, Jeff Goldblum dijo que sí, pero el idiota que hacía de presidente (Bill Pullman) dijo que no, porque tenía papada. Ahora sigue haciendo de presidente, y ahora tiene aún más papada. Al final vi que aquel proyecto se me iba de las manos y tuve que acabar diciendo que no.

Y no podía irse sin hablar de su gran logro, su llegada al estrellato del mundo de los cómics: el momento en el que Pasqual Ferry comenzó a trabajar en la franquicia de los X-Men. Así contaba cómo había recibido el cheque de Marvel Comics tras su primer trabajo de gran envergadura, anécdota que despertó, una vez más, las estruendosas risas de los asistentes…

Cuando vinieron los royalties yo me acuerdo de ver a mi mujer llorando que me decía “¡no eres un desgraciado!” [risas]. Recordaré toda la vida el momento en el que llegó el sobre de Marvel con el cheque y lo llevamos al banco, y el señor del banco nos preguntó si estábamos de broma, porque en el cheque había un dibujo de Spiderman. Tenía un mogollón de pasta ahí, y no me la querían dar porque estaba Spiderman…

Por último, Ferry también tuvo tiempo para hablar sobre uno de los trabajos que más ilusión le hizo conseguir en su carrera, su colaboración con el escritor Orson Scott Card para la adaptación al cómic de la novela ‘El juego de Ender’.

Pasqual Ferry Ender

Orson Scott Card fue uno de los incentivos que me ofrecían para entrar a trabajar en Marvel. Yo era un gran fan de ‘El juego de Ender’ y del resto de novelas de esa saga, los he leído un montón de veces, y cuando me plantearon la posibilidad de trabajar con Orson Scott Card dije “¡óstia! ¡ya!”. ¿Y cómo fue? Pues fue un infierno. El trato con él fue muy bueno, porque él habla portugués y entiende bastante bien el español, y tuvimos muchas conversaciones (incluso conversaciones que no tenían nada que ver con el cómic) por correo electrónico, es un tipo estupendo. Pero como guionista de cómics no tenía ni puta idea. No tenía una visión narrativa de storyboard, tenía una visión literaria. Quería que las armaduras de los chicos tuvieran detalles que eran imposibles de dibujar continuamente. No acabábamos de entendernos. Yo llevaba ya un tiempo trabajando a aquel nivel y siempre tenía muy pocas correcciones por parte del editor, por no decir ninguna, y el editor de entonces en Marvel me envió un correo con 45 correcciones que implicaban cambios de dibujo. Lo quise dejar, pero en Marvel me convencieron para que no lo hiciera. Pero al final de todas formas el tiempo se nos echó encima y las últimas páginas no las pude hacer yo…

Y así concluía la divertidísima e interesante charla del señor Pasqual Ferry. Hay que decir que el autor tuvo el detalle de hablar con nosotros un par de días después de su charla, por lo que debéis permanecer atentos a La Casa de EL si queréis leer la entrevista que pudimos hacerle.

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